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SK

LA HABITACION DE A LADO

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   Ya habia pasado un mes desde que el señor Gunner dejo la habitación que habia reservado para ese buen fin de semana. Una habitación que estaba en un hotel que esta en alguna parte de la Ciudad de México. Y que dejaría una desagradable experiencia que marcaria una huella imborrable para toda su vida. Esto tras enterarse de los terribles acontecimientos que sucedieron hace cuarenta años.

   Gunner fue un exitoso empresario dentro del mercado de las finanzas fue contratado y enviado para un cierre comercial que tenía que ver con la venta de productos fermentados. Para una compañía multinacional que apenas se esta consolidando.

---Gunner necesito que vayas y cierres ese negocio ---. Dijo Andrés Servit jefe de Gunner ---. Tu sabes que significa eso.

---Si señor ---. Contestó Gunner.

---Muy bien ---. Exclamó el anciano jefe ---. Te aconsejo que hagas reservaciones en un hotel. Pasaras tu fin de semana ahí.

… ¿Cómo se llama el hotel señor? ---. Preguntó Gunner.

   Le dicen el Márquez.

…El marqués ---. Exclamó desconcertado Gunner.

---Si …es un hotel que esta a unas cuantas calles por la calzada de Tlatelolco. Un hotel que debe llevar más de medio siglo funcionando. Es un milagro que los dueños todavía lo quieren conservar.

---Debe ser una pocilga ---. Musitó Gunner.

---No… no lo es ---. Manifestó Servit. --- el hotel lleva mucho tiempo. Antes de que la ciudad se preparara para los próximos juegos olímpicos del sesenta y ocho. El hotel se estaba remodelando.

…Ya entiendo.  

---Aquí está el número ---. Dijo Servit entregándole un pedazo de servilleta. No te será tan difícil hallarla.

---Ya veo ---. Exclamó Gunner cogiendo el pedazo de papel.

…El lunes te veo en mi oficina.

…Si señor ---. Asentó Gunner.

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---Con el hotel el Márquez --- dijo Gunner ---. Me gustaría hacer una reservación para un fin de semana.

---Si contestó una voz que estaba del otro lado de la línea ---. Le hemos reservado la habitación con el numero doscientos veintidós. es hasta el momento el que tenemos disponible.

…Si …si lo acepto ---. Replicó tartamudeando Gunner.

---Paga con tarjeta o en efectivo.

…Con tarjeta.

---Lo esperamos este fin de semana ---. Dijo la voz.

   Sea usted bienvenido señor Gunner ---. Manifestó cortésmente el gerente del hotel. ---. Nos honra que nos haya elegido para pasar su fin de semana con nosotros.

---Se lo agradezco … me lo recomendó mi jefe Andrés Servit.

..Servit ---. Repitió el gerente… el señor Servit ha sido cliente por este hotel por casi más de veinte años. No me extraña que lo haya recomendado. Su habitación se encuentra en el cuarto piso a su derecha. Entre la habitación doscientos veintiuno y la doscientos veintitrés. ---Santos se encargará de llevarle su equipaje señor Gunner.

…Muy bien.

---Santos lleva el equipaje del señor Gunner a la habitación doscientos veintidós ---. Ordenó el gerente.

---Si señor ---. Asentó el maletero. Cogiendo la maleta de Gunner.

---Le encantara la habitación ---. Voceo el joven maletero. ¿nuevo?

…Si ---. Dijo Gunner.

…Espero que su estancia sea de lo más confortable.

---Se lo agradezco ¿a qué hora abre el restaurant?

---Dentro de una hora señor.

---En seguida bajó después de tomar una ducha ---. Expresó Gunner.

---Lo esperaremos.

---Gracias… otra vez.

   Los últimos rayos del atardecer estaban ocultándose detrás de los edificios. Gunner quedo maravillado al ver a través del cristal el majestuoso espectáculo, que en ese momento el resto del día le estaba ofreciendo. Algo que pocas veces suelen ocurrir en la Ciudad. Había pasado mucho tiempo viviendo en la Capital, que pensó darse un respiro, después de que cerrara el trato con la afamada empresa. Pasaría dos o tres semanas en su cabaña, alejado de todo; inventaría alguna excusa para mantenerse lejos de su esposa y de sus hijos. Se llevaría con él a su secretaría. La que había sido su amante medio año. Ya estaba harto de respirar smog y de trabajar largas jornadas para Servit.

   Cuando fue la última vez… se dijo cuando sus pensamientos fueron interrumpidos. Por unos gritos que procedían del otro lado de la habitación. Era voz fuerte portentosa. Las gotas que caían de la regadera impidieron escuchar con claridad lo que esa voz decía.

Publicado la semana 41. 11/10/2020
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