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EL VENECIANO

                                EL VENECIANO

     Hay Venecia uno de mis países favoritos que tuve la oportunidad de visitar cuando era joven, país que no todos tienen esa ventaja de conocerlo; cuantas calles llenas de misterio, horror y fantasía aguardan en cada uno de sus rincones, narrativas que gracias a dios llegué a oírlos a boca de todos aquellos que viven ahí. Y una de esas historias capto inmediatamente mi atención y que a continuación voy a plasmar en esta hoja. La historia sobre el veneciano me llamo mucho la atención, será porque mi profesión como escritor siempre hace que este en constante búsqueda de hechos que este relacionados al misterio. Al escribir todo esto hace que mis recuerdos vaguen por mi cabeza y comience a recordar los acontecimientos que ocurrieron durante mi estancia.

    Como lo dije antes, gracias a dios tuve ese privilegio de visitar aquel hermoso lugar romántico y con una exquisita música que hace que uno se deleite con los oídos y con enigmas que se esconden en cada uno de los rincones de sus calles y que hacen despertar el morbo o la curiosidad de hasta el más incrédulo. Recuerdo muy bien que en todas y cada una de las noches siempre me asomaba por la alcoba donde me hospedaba, observaba desde lo lejos, las solitarias y oscuras calles de San Bernoulli  y sus tranquilas aguas que reflejaban los rayos de la luz de la luna. Hermoso espectáculo que ofrecía el lugar; intrigado y lleno de curiosidad decidí una noche visitar esas solitarias y tranquilas calles.

    Una vez afuera, inicie mi recorrido pasando por pequeñas y angostos callejones. Memorizando las avenidas y los letreros desgastados que debieron a ver sido testigos de innumerables sucesos que quizás ocurrieron por ahí; mientras reflexionaban sobre cada lugar que pasaba, veía con asombro y con mucha maravilla la arquitectura de las casas que debieron ser de un estilo renacentista así dure unos cuantos minutos contemplando.

     Al percatarme de mi gran recorrido, saque dentro de mis bolsillo de mi abrigo un pequeño mapa del lugar, dándome cuenta de que no ubicaba la calle en donde me encontraba. Ante el temor de extraviarme; como pude, logré de nuevo encontrar el lugar donde me había hospedado, no sin antes de jurarme a mí mismo de regresar otra vez al mismo sitio, el cual me había impresionado muchísimo.

    A la mañana siguiente, me dirigí con el dueño del lugar donde me encontraba hospedado, para preguntarle por los más extraños y misteriosos lugares que se ubicaran cerca, donde obviamente estaba registrado. Por lo que el dueño al escuchar mi extraña petición, simplemente acento con la cabeza dándome a entender que no. Ante su negativa. Salí a desayunar algún restaurant y de paso a buscar un guía de turistas, quien me pudiera apoyar a lo que estaba buscando.

    Por lo que salí del hotel y me dispuse a irme por las diferentes calles de San Bernoulli, por lo que no me fue tan difícil encontrar a esa persona, debido a que fue como si alguien leyera mis pensamientos o algo a trajera a esa persona hacia mí, tal vez o quizás sea  mi mente lo que hizo que viniera a mí, pues he escuchado hablar sobre lo poderosa que puede resultar nuestra conciencia cuando uno tiene el deseo o el afán de querer obtener algo con solo pensarlo. Al fin y acabo como haya sido, la iba a necesitar debido a que desconocía muchas cosas que había en Venecia, y yo quería colmar esa obsesionada ambición de querer continuar con la aventura de adentrarme, en esos lugares plagados de misterio. La guía se decía llamar Andrea, persona joven de mayor edad, con unos lindos ojos de color miel, pelo corto castaño y tez blanca; que se ofreció amablemente a llevarme a esos lugares que tanto quería y ciertamente, por una buena cantidad, siendo además de serme útil, en cuanto a que sabe los lugares, conocía muy bien mi idioma; por lo que yo con gusto accedí y posteriormente la invité desayunar.

    Llegamos a una pequeña fonda, la cual nos atendió una señora de complexión robusta. Quien tomo nuestras ordenes , fue en ese momento en que le pedí Andrea que me contara sobre los lugares a los que íbamos a visitar e inmediatamente ella me platico sobre la casa del veneciano, un famoso asesino apodado así, debido a que secuestraba, torturaba y mataba a sangre fría a todas sus víctimas las cuales, todas eran mujeres, usando una típica mascara de carnaval, de las cuales se usan en este país cuando es la celebración, al estarla escuchando. Fue en ese instante que algo dentro de mí me decía que fuera a ese lugar, como si una poderosa atracción me condujera, por lo que le pedí a Andrea a que me llevara al sitio cuanto antes, claro después del desayuno.

   Una vez concluido nuestra merienda, le suplique a mi guía a que continuara hablando todo acerca de ese famoso asesino enmascarado. A quien le gustaba cometer las peores atrocidades a cuanta mujer se encontraba; y nuevamente a Andrea retomo la plática; comentándome que la casa del asesino se encontraba, cerca de la fonda donde nos encontrábamos desayunando.

   Con una impaciencia por irme interrumpir a mi compañera de viaje y mande a que me hicieran la cuenta, pagándole desde luego a la robusta señora quien anteriormente nos había atendido y posteriormente Andrea y yo nos encontrábamos dirigiéndonos hacia la aclamada casa del veneciano.

    Abordamos una Góndola para que nos llevara lo más rápido a la famosa casa, y durante nuestro trayecto una vez más le pedí a mi guía que me siguiera hablando del misterioso enmascarado, pero esta vez sin interrupciones. Por lo que nuevamente retomando la charla que tuvimos en la fonda, al estar la escuchando atentamente. Uno de sus comentarios hizo que se me helara mucho la sangre; pues al aparecer nunca atraparon al asesino que rondaba por las antiguas calles de San Bernoulli; y que inclusive gente corría el rumor y aseguraba que este despiadado hombre se dedicaba a la práctica de la brujería, por esa razón era su  principal afán de torturar y secuestrar mujeres, pues a boca de toda la gente se decía que las ofrecía al mismo demonio; y que las autoridades de San Bernoulli al declararse incompetentes en la captura del presunto delincuente, solicitaron el apoyo y la ayuda de otras autoridades extranjeras quienes al no tener una pista del sujeto dieron por cerrada la investigación y que por cierto fueron los que lo apodaron como el veneciano. Pero lo que más me estremeció fue el último detalle que me comento Andrea fue que los asesinatos comenzaron a partir desde que se impuso la celebración del carnaval, por lo que me daba a entender que el asesino fue de una época muy antigua.  

     Mucha gente teme entrar a ese maldito lugar, debido a que supuestamente el espíritu de la despiadada persona vaga por la eternidad, caminando por los alrededores de su vieja casona según lo que mucha gente cuenta, sobre todo los que viven cerca del tenebroso lugar, esto a causa de todos sus crímenes que ha cometido; y que a la espera de muchos piden al tiempo se encargue de deteriorarlo y por último destruirlo.

     Quede impactado, no tenía palabras nunca me imaginé que en este tranquilo y hermoso lugar; existiera tal persona que le encantaba perpetuar los crímenes que solo la imaginación del hombre pudiera existir y que al parecer contaba con la protección del mismo demonio. Al decir verdad se vinieron muchas interrogantes en la cabeza; y la principal fue ¿será que este asesino se trataba un ser sobrenatural?, sinceramente no se que pensar, solo dios y la casa de este homicida saben esa respuesta.

    Cuando llegamos, observe que el gondolero se santiguaba al ver que enfrente de nosotros, estaba la aclamada casa del veneciano; al verlo note en su cara un profundo miedo, un miedo inimaginable como si aquella persona supiera algo y no nos quisiera decirnos; por lo que le tuve que hacérselo saber a mi guía para que calmara al asustando hombre y este no nos abandonara; por lo que inmediatamente Andrea tuvo que intervenir, logrando que este nos esperara. Al ver la casa más de cerca contemple una atmosfera de intranquilidad y al ver las ramas de los árboles sin hojas que estaban dentro del patio chico, le daba un aspecto mucho más lúgubre y aterrador. Sin embargo, no dejaba de reconocer el asombró que me causo la arquitectura de la tétrica morada que al mirarla me daba a entender que pertenecía a un estilo más gótico con toques pocos romanistas y que al pasar por los siglos sigue quedando tal y como estaba. Aunque sus paredes se estaban deteriorando por el paso del tiempo; pero lo que más me llamo la atención fue el aldabón dorado que se encontraba adherido a la puerta de la casa, ya que este tenía la cara demoniaca de un ser grotesco agregando más terror al lugar. Evite a toda costa sugestionarme en todo momento no quería de imaginarme en los espantosos crímenes que había llevado a cabo el asesino enmascarado que por algunos siglos atrás tenía atemorizada a las mujeres de la región; a todo esto, y sumando a sus prácticas de brujería e invocación de demonios. ¿Cómo pudo haber existido un ser tan miserable y repugnante como este personaje?, ¿Qué fue lo que lo convirtiera para que cometiera tales abominaciones?

     Lo que a continuación voy a plasmar, es algo que, en lo personal me hizo que fuera presa del horror y del pánico. Con el solo hecho de pensarlo y meditarlo hasta tal punto que sacara mi propia conclusión y que al hacerlo erice todos y cada uno de los cabellos de mi cabeza. Una infinidad de conjeturas que venían sobre mí esperando a que encontrara la respuesta y la respuesta al parecer llego a mi ¿cómo pudo ser posible? ¿Tal vez sea producto de una terrible coincidencia? ¡Dios mío! imploraba, para que este terrible suceso no se vuelva o se repita en mi o en otra persona que al igual que yo tenga esa maldita curiosidad de adentrarse a lugares que es mejor se mantengan ocultos bajo la lupa del hombre. Malditos recuerdos que no me dejan de atormentar día y noche, pesadillas de aquella incógnita morada, rodeado de aquella gente torturada y asesinada acompañados de una cara diabólica, que reflejaba el rostro de un abominable ser diabólico.

     Al escribir todo esto lo hago estando en mis cinco sentidos, la visita y el cariño de mis seres queridos no es suficiente para apagar toda esta angustia que llevo dentro, ojalá que alguien me ayude y se compadezca de mí y sepa la verdad que rodea en torno a esa maldita casa y las graves consecuencias en torno a quien osa retarla adentrándose en sus rincones y en sus más oscuras y frías habitaciones.

      Cuando estábamos a punto de adentrarnos a la temida casa, mi joven acompañante y yo, alcanzamos a escuchar algunas palabras que el dueño de la góndola había pronunciado, palabras que solamente mi guía entendía; pero que, al verle su expresión de miedo en su rostro, parecía darme a conocer que algo mucho más escalofriante y desconocido sé escondía en los interiores de la tétrica morada y que sobrepasaba los límites de ser un simple fantasma merodeando. Era comprensible pensar de ese modo, yo también sentiría miedo al saber que un sitio como aquel que íbamos adentrarnos fuera la residencia de un desquiciado hombre con finta de ser un brujo. A pesar de la advertencia fijada en el pálido rostro de nuestro transportista y las historias que escuche por parte de Andrea, aun así, estaba dispuesto a entrar y descubrir los misterios que rodeaban la casa y su antiguo inquilino.

     Nos costó mucho trabajo para acceder al lugar, debido a que la puerta delantera que daba justamente a la entrada principal, la cual nos conduciría al patio chico se encontraba tan oxidada, que me fue imposible abrirla, y las ventanas se encontraban fuertemente tapadas con algunas maderas recientes que me fue difícil romperlas; agregándole demás que el poco suelo no nos ayudaba, pero que con gran esfuerzo acabe rompiendo una de ellas y la cual usamos para adentrarnos a la dichosa casa. Cuando estuvimos adentro y ayudados por una lámpara de bolsillo, sentimos una extraña corriente de aire frio que recorrió en todos y cada uno de los huesos de nuestros cuerpos, era como si alguien nos recibiera y nos estuviera esperando a que llegáramos, alguien que nos estaba dando la bienvenida. Como lo dije antes no quería en todo momento sugestionarme ni pensar en los asesinatos horribles que se cometieron en esta macabra residencia; ni sobre todo las advertencias del gondolero.

    Recorrimos a lo que le llamamos la sala principal, era un área muy grande oscura y amueblada por algunos estantes, mesas viejas y un librero de un gran tamaño con algunos libros cubiertos en grandes cantidades de polvo, además la cual estaba adornada con lindas pinturas hechas a mano las cuales yacían sobre las paredes descarapeladas, mostrándonos algunos personajes históricos; que a mi imaginación fueron tal vez los dueños del lugar un hombre y una mujer e inclusive se veían algunos floreros y candelabros que debieron pertenecer a la época. La casa estaba conformada por dos plantas; la planta baja, donde nos encontrábamos Andrea y yo; y la planta de arriba.

    Toda la siniestra casa estaba vacía a excepción de unos cuantos objetos que antes había mencionado, al percatarnos de esto, Andrea me llego a platicarme sobre los posibles saqueos de algunos valientes malhechores que al igual que nosotros se adentraron sin el mayor temor a pesar de conocer las historias y testimonios en torno a la propiedad, teniendo como finalidad de robar una que otra cosa y posteriormente venderlo. La gente entre murmullos y chismes comentaba y aseguraba de que al poseer alguna reliquia u objeto perteneciente a esta morada le caería una terrible desgracia. Cuando acabé de escuchar otro de sus comentarios nuevamente sentí que las piernas me temblaban, casi a punto de desmayarme, viniendo un sentimiento de arrepentimiento, queriendo salir corriendo de ahí inmediatamente, al parecer mi curiosidad y las ganas de explorar el lugar es más grande que el miedo al que se suponía traía. Hice todo lo que estaba a mi alcance de no pensar e imaginarme. Por más que quería no darle vueltas a mi cabeza de no pensar en los terribles sucesos que acontecieron esa tétrica finca, parecía como si ese inmueble quería contarme más sobre su pasado.

     Andrea y yo decidimos echar un vistazo en la parte de arriba, subiendo por las viejas escaleras de mármol hasta finalmente llegar y para sorpresa de los dos, contemplamos más cosas de lo que había en la planta de abajo, descubriendo un cuarto lleno de utensilios de belleza y un perchero con algunas pelucas sucias que al juzgarlas también debieron pertenecer a la época y al igual que los demás objetos de abajo estaban cubiertos por polvo. Inclusive había una cama con algunas sabanas descoloridas y desgastadas por el paso de los tiempos y un armario tallado a mano con un estilo colonial carcomido seguramente por termitas o polillas.

     Cuando de pronto escuche un fuerte grito proveniente de mi guía. Ella al ver el macabro espectáculo se aferró a mi brazo, queriendo que yo la protegiera, ¿pero de qué? Diciéndole a ella. Andrea señalando con su dedo, descubrió en el interior de aquel, la cual estaba inspeccionando. Había dejado en descubierto una capa antigua de color negro junto con una máscara de carnaval de nariz en forma de punta parecidos a los que usaban los antiguos médicos en la edad media durante la peste, acompañado de una daga con un poco de residuos de sangre seca. Evidenciando las vestimentas y el arma del asesino. Viniéndome una pregunta más en mi mente ¿Cómo es que pudieron hallar la casa y no con el asesino?, preguntándole en voz baja a mi hermosa guía. Andrea al oírme me respondió con otra de sus historias, contándome que la esposa del psicópata madame Gianna de Bruselas fue la que denuncio los feminicidios cometidos contra las pobres victimas que su esposo el conde Ángelo de Serra hacía; este por supuesto al enterarse lo de su esposa, también la asesino junto con todas las pobres y desdichadas mujeres pasando a formar parte de su lista. Logrando escapar de las autoridades. Más sin embargo sí pudieron encontrar los cuerpos inertes de las damiselas, localizándolas en el interior de la casa de la pareja de las pinturas esto es lo que relata principalmente los estudiosos del folclor y cronistas del país.

   Cuando sin previo aviso sentí como un fuerte golpe en mí nunca, hizo que me tambaleara y mi vista se fuera a apagando lentamente, escuchando unos cuantos gritos provenientes de Andrea y ¡Dios mío! dejándome inconsciente por un par de horas, y al levantarme no lo podía creer, ¡allí! en el piso estaba el cuerpo sin vida de mi joven compañante cambiando mi situación completamente. Ahora me encuentro purgando una condena por un crimen que no tiene explicación, y que solo esta maldita casa es testigo mudo presencial de varios horrores. Escribo todo esto con la finalidad dar entender que, por culpa de mi maldita curiosidad, es que me encuentro atrapado en estos muros reforzados con concreto y acero.

  Solo le ruego a dios que me de las fuerzas suficientes para salir adelante y se compruebe de una buena vez mi inocencia.

Publicado la semana 4. 22/01/2020
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