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UNA LUZ AL FINAL DE LAS ESCALERAS

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   Cuquita pudo leer con atención las palabras tristes y dolorosas que estaban plasmadas en aquella carta que su bella patrona había recibido esa mañana que el señor Enrique habia escrito antes de que fuera reclutado por el general Anaximandro de Argomedo para combatir dentro de las filas antirrevolucionarias que se encontraban luchando en algunos estados del norte.    

---Esto es terrible ---. Murmuró la anciana. Segundos más adelante después de que acabara de leer la hoja.

---Es por esa razón que nos vamos de Nuevo México.

---Lamento saber eso ¡señora!

   Llegaron a Madero a eso de las seis con quince; las tres mujercitas abordaron un carruaje.  Con un joven cochero vestido de negro que las estaba esperando sentado en el incomodo asiento de arriba. Y con látigo en mano.

---espero que su viaje haya sido de su agrado Doña Luisa---. Dijo el cochero. 

---te lo agradezco Simón. Ahora llévanos a San Javier.

---si señora. 

   El viaje duro más de cinco horas, llegaron por el antiguo camino a Maui, un largo, oscuro y boscoso camino. Las hojas que se habían caído de los árboles adornaban el frío suelo, las cuales crujían con el galopar de los caballos.

---¿Cuánto falta para llegar a San Javier? ---. Preguntó Luisa.

--- el camino es muy oscuro… entre ocho o doce horas.

---pasaremos la noche en el viejo mesón de Don Maximiliano.

--- si ama Luisa. ---. Asentó el cochero. Deteniéndose frente a una lujosa casona con las paredes de concreto pintadas de un tono rojizo y el tejado de lámina. Afuera los estaba esperando un hombre y su esposa, que al verlos la pequeña niña esta se asustó. Pensó que la anciana se trataba de una bruja que se había disfrazado para atacarlas durante la noche.

---Doña Luisa sea usted bienvenida ---. Dijo la extraña anciana.

---Gracias ---. Manifestó Luisa ---. Me gustaría un cuarto para pasar la noche y algo de comida caliente para nosotras y para el cochero. Y un lugar para nuestros caballos.

---Pánfilo lleva a los caballos en los establos y dales algo de comer y de beber ---. Ordeno la anciana mujer al mudo hombre. Quien contesto haciendo un ademan con la cabeza. Llevándose a los dos corceles en la parte trasera de la casa.

---Por aquí Madame ---. Indico la viejecilla esbozando una mueca que lleno escalofríos a Marie.

   La viejecilla con un quinque en la mano, guio a las tres mujeres y al cochero en la planta alta de la casa. ubicándolos en dos cuartos que estaban hasta el fondo de un largo pasillo. Marie vio que en lo alto del tejado había una cantidad de telarañas; y se asustó al recordar las viejas historias que a veces le contaba la difunta Dorotea. Acerca de un extraño lugar en la que la gente desaparecía y no volvía a ser vista.

---Cuquita tengo miedo ---. Murmuro Marie.

---No tenga miedo señorita Marie ---. Contesto la vieja Cuquita. ---la masonería de Don Maximiliano es un lugar seguro.

… ¿estas segura Cuquita?

---si joven ama…

   Conforme avanzaban hacia sus habitaciones, Marie sintió como sus pequeñas rodillas le llegaba un escalofrío intenso.

---Hace mucho frío --. Vocifero Simón.

--- El invierno está cerca ---. Contestó la misteriosa anciana. ---llegamos Doña Luisa. ---la habitación del joven se encuentra del otro lado del pasillo.

---Se lo agradezco --. Manifestó confundida Luisa.

---Mamá mamá ---. Repetía Marie.

---¿Qué te sucede Marie? ---. Preguntó Luisa volteado a ver a su pequeña hija, quien no paraba de apretarle su mano.   

…quien es la niña que nos esta mirando.

---¿Cuál joven ama? ---. Preguntó Cuquita.    

…la que está por las escaleras. ---. Respondió Marie.

   Las tres mujeres voltearon por donde estaban las escaleras, las cuales estaban en medio del pasillo separando a las demás habitaciones que estaban del otro lado.

---¿Dónde está ama Marie? ---. Preguntó desconcertada Cuquita.

…en las escaleras Cuquita. ---protestó Marie.

Publicado la semana 38. 16/09/2020
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