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OTRA GRIETA EN LA PARED (SEGUNDA PARTE)

   Pude leer una sucia y amarillenta hoja que pertenecía a una nota del periódico a post de la razón de ese año de mil novecientos sesenta y cinco. El obituario hacía referencia acerca de un pueblo que desapareció hace cuarenta o cuarenta y cinco años. Un pueblo que se hallaba a unos cincuenta kilómetros en el estado de Puebla en el pueblo de Shanak donde se encuentra la famosa presa de Tashimai.

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   Noticia que el gobierno intento ocultar de todos los medios por los acontecimientos raros y atroces que se suscitaron durante ese año mil novecientos sesenta y cinco; sobre unas extrañas luces que aparecieron en el cielo. El acontecimiento duro entre las seis y seis treinta de esa tarde. Cuando el cielo se ilumino de un resplandor azul violeta. Teniendo como testigos a más de treinta personas quienes salieron de sus hogares para contemplar aquel increíble espectáculo.   

   Los animales que se encontraban encerrados en los establos cercanos comenzaron a comportarse de manera rara. Varias de las gallinas corrieron asustadas abandonando sus gallineros, los perros que acompañaban al señor Orrego corrieron asustados aullando lejos de ahí. Algunos otros animales se refugiaron dentro de sus corrales. Esperando a que se terminara aquel raro evento.                       

   Las llamadas al jefe de la estación de policía de San Javier. Fueron muchas que se mandó a varios oficiales en patrulla a que vieran la zona.

   Después del incidente las personas que presenciaron el hecho luego desaparecieron.

   Luis González uno de los testigos que llamo a la estación de policía en su declaración menciono sobre unas esferas luminosas que volaban por arriba del pueblo fueron los que causaron que el cielo se tornara a un color azul violeta. El expresó con pavor como un frio comenzó a recorrerle en todo su cuerpo, como presintiendo que eso no era nada bueno. Por lo que arranco su vieja camioneta chevrolet llevándose a su viejo pastor alemán y a su pequeño hijo de seis años antes de que el pueblo desapareciera con todos los demás habitantes. El junto con otro grupo de personas fueron los únicos sobrevivientes que salieron de Shanak antes de que fueran borrados para siempre de Puebla.

   Los más sorprendente fue la participación del gobierno de los Estados Unidos dentro de nuestro país. Los pocos que sobrevivieron seguramente fueron detenidos y llevados a una base militar. Tal como lo hacen en las películas.

   A una semana después de lo sucedido. La estación de policía de San Javier recibió una última llamada de auxilio de una viejecilla que se hacía llamar Inés. Otra testigo que decía estar en el pueblo con los otros que habían desaparecido. Escuchándose del otro lado de la línea un último pero desgarrador grito. Que debía de ser de la anciana.

   Inmediatamente varios oficiales acudieron a la zona. Solo hallando un pueblo vació desolado y con algunos animales sueltos paseándose libremente por las polvorientas calles de Shanak. Hacia mucho viento que la vieja mecedora de madera que se encontraba afuera continuaba meciéndose sin que alguien se sentara en ella. Incomodando a los oficiales. Quienes quedaron estupefactos. Temerosos ante lo que había delante de sus ojos.        

   Termine de leer la nota del obituario y Shanak pasó de ser un simple mal recuerdo al igual con mi padre. Un recuerdo que nadie quiere hablar. El mundo a veces suele ser cruel e injusto. Mi madre y mis abuelos desaparecieron durante ese año de mil novecientos sesenta y cinco junto con mi madre.

   Durante todo este tiempo mi padre me ha estado protegiendo. Pudimos escapar antes de que nosotros también desapareciéramos. Duke mi viejo pastor alemán se encuentra echado a mi lado. Mientras fumo mi pipa de madera sentando en mi vieja mecedora de madera.

Publicado la semana 35. 30/08/2020
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