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SK

EL EGO DEL CONDUCTOR

   Conduces…conduces, sobre la interminable y asfáltica carretera.

   Rechinas el suelo con las llantas de tu auto que no te importa causar su desagradable ruido.

   No te importa la más mínima decencia. Eres tú… tu… tu… y nadie más que tú.

   Que no te importa acabar con la vida que se te oponga en tu camino.

    Estas condenado a vivir en cuatro ruedas y a soportar una aburrida vida de todos los días.

   ¡Que os pasa! Será acaso que tu dependencia por el auto, no te deja escapar. Y disfrutar caminar por las calles. Cuando fue la última vez que tus pies tocaron el suelo y sintieron el duro concreto. ¿Cuándo? Cuando fue la última vez que paseaste abrazado de tu familia en un bello parque, libre de contaminación. 

   Ahora viajas sentando con la espalda recargada en un duro e incomodo asiento. Mirando siempre hacia el parabrisas. Cada segundo haces que tu vida se escape, cuantas cosas hermosas y bellas te estas perdiendo.

   No te das cuenta de que empeoras cada vez tu salud por tanto ruido y tanto smog. Te miras al espejo retrovisor que ni siquiera te preguntas lo cansado o cansada que debe estar tu cuerpo.      

   Será acaso que el auto… te domina a ti, es por eso que te vuelves una persona fría carente de sentimientos y de valores. Tu corazón esta unido al auto que ni siquiera eres capaz abrirte y de reconocer tus errores de camino. Ni mucho menos la torpeza de evitar cometer un accidente… tu ego como conductor es más grande que tu educación.

Publicado la semana 33. 15/08/2020
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