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UN MUÑECO DE MADERA LLAMADO GEORGIE (SEGUNDA PARTE)

   Me llevaron con la psicóloga el viernes de la siguiente semana. Me traje conmigo a Georgie. Tenía que demostrarle a un adulto de alguna manera que Georgie era el causante de los acontecimientos que he mencionado antes. la psicóloga nos atendió pasando de la una.

---Me alegra recibirlos una vez más Señora Báez. --- Manifestó la psicóloga. ---pero dígame que fue lo que la hizo cambiar de opinión.

---Mi hijo ¡Doctora! ---. Contestó mi mamá con voz baja. Como si se tratara de su secreto que iba a contar --- mi hijo cree que su muñeco está vivo.  

---vivo ha dicho… usted.

---si Doctora ---. Replicó angustiada mi madre. --- me da vergüenza decirlo.

---la comprendo ---. Exclamó la profesionista. ---Zaid me permites hablar a solas con tu mamá.

---si ---. Contesté. Saliendo de la oficina. Dejando a mi madre con la psicóloga.

   Me quede sentando un buen rato esperando en el incómodo sofá que estaba en la sala de espera. Con Georgie en mis brazos.

¿Por qué estas preocupado Zaid? ---. Preguntó Georgie. Adivinando lo que me estaba pasando.

---no lo estoy ---. Proteste.

---claro que si lo estas ---. Manifestó Georgie volteando su cabeza ---. No temas tus padres nunca te creerán… recuerda que solo soy un ventrílocuo de madera.

---Cállate, cállate ---. Dije. tapándome los oídos con mis manos. No soportaba que Georgie se carcajeara de mí.

---Es inútil que tapes tus oídos ---. Manifestó sonriendo Georgie. --- estamos esposados uno con el otro.

---A ¿qué te refieres? ---. Pregunté intrigado.

--- No lo entiendes. Tú y yo somos uno solo. Yo soy el de las ideas y tú … desde luego eres mi vil patiño quien las cumple.

   Lo ultimó que recuerdo de esa tarde es a la psicóloga que no paraba de acosarme con tantas preguntas. Todas acerca de Georgie. Hice lo posible por convencerla de que Georgie es el que está detrás de los accidentes ocurridos en la escuela y tal vez de la pequeña que encontraron a unos metros en el maderero. Como en todos los adultos me fue difícil que me creyera.

---No te das cuenta de que ella es la única que puede separarnos ---. Argumento Georgie furioso.

…separarnos ---. Repetí sobre exaltado.

…así es. Ella es la única que puede decirles a tus padres sobre mí. Sabes que significa eso.

---No --- Conteste haciendo un ademan con la cabeza.

---te mandaran con un loquero o algo peor…

---qué podría ser peor que estar contigo --- Replique molesto.

   Fue el jueves por la mañana cuando un grupo de oficiales y paramédicos llegaron a nuestra casa e interrumpieron nuestra a costumbrada merienda familiar. Mi madre con lágrimas en los ojos abrió la puerta. Dejando entrar al grupo de paramédicos y oficiales. Quienes uno de ellos se abalanzo sobre mí, pichando el brazo de mi lado derecho, con una enorme jeringa de plástico que sacó dentro de un pequeño maletín vaciando en mi interior un líquido trasparente. Uno de los oficiales me cargo entre sus brazos y me acostó sobre una camilla que estaba dentro de una de las ambulancias. Me habían sedado. Con ojos soñolientos vi a mi madre sollozar. Mientras mi padre forcejeaba con el segundo oficial. Impidiendo que me llevase. Mi mamá acabó de convencer a mi padre de que me trasladaran a un lugar llamado Santa Lucía. Que resultó ser un hospital psiquiátrico que está en el norte de la Ciudad de México.

---Te lo dije ---. Pude escuchar la voz de Georgie diciéndome. Reprimiéndome por no haberle hecho caso a sus palabras.

   Han pasado dieciocho años. Sigo encerrado en este… manicomio. De vez en cuando mis padres vienen a visitarme. La última vez que vinieron me trajeron a Georgie. Iniciando otra serie de acontecimientos que dejaron a psiquiatras y a enfermeros paralizados de miedo. Cuando encontraron a una de las enfermeras en el cuarto de baño con el cuello desangrando y con un tenedor en la mano que seguramente Georgie habia escondido.  

   Me culparon de la muerte de aquella enfermera. Quien murió horas más adelante antes de que ingresara al hospital. De alguna manera Georgie escondió mi cubierto y lo habia utilizado para acabar con la vida de Zayra. La enfermera. Incriminándome.     

   Me encerraron en la celda de castigos. Apartándome del resto de los enfermos. Quienes continuaban deambulando por los blanquecinos pasillos del hospital como sonámbulos caminando de un lado a otro. Los incidentes estaban volviendo a repetirse como hace dieciocho años en la escuela. Me colocaron la camisa de fuerza y me encerraron en una apestosa celda con olor a pipí y excremento. Me arrincone en una esquina y ahí me quede esperando lo que resta de vida.

    Han transcurrido dos o tres semanas desde el incidente. Mis padres ya no han vuelto a visitarme. Me han abandonado como al resto de los demás pacientes. Solo me queda Georgie.                                    

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---¡Hola! Zaid ¿me has extrañado? ---. Preguntó la voz de Georgie.

---Mucho---. Contesté tembloroso. Intentando zafarme la camisa de fuerza.  

---Eso está bien ---. Expresó Georgie alegre. --- que te parece si volvemos a casa.

…excelente. ---. Dije emocionado.

   Después de que el reloj que colgaba en una de las paredes del sanatorio diera las veintidós horas y con treinta. Dos enfermeros vinieron a verme y se llevaron a Georgie. Entre burlas y risas con sus macanas de madera comenzaron a golpearme sin ninguna consideración en todo mi cuerpo. Me llevaron al cuarto que estaba en una esquina. Me quitaron la ropa y lo siguiente fue una ducha en las viejas regaderas. Podía sentir el agua helada tocando mi caliente y adolorido cuerpo.

---Es hora ---. Indicó Georgie.  

    Aproveche al no tener esa remangada camisa en mis brazos. Para quitarle a uno de esos inútiles enfermeros su macana que estaba amarrado en su costado derecho. Continúe aprovechando que uno de ellos seguía distraído entreteniéndose con Georgie haciendo una pésima representación del mago Frank y del conejo Blas.

   Desenfundé la macana del cinturón y empecé a golpear a uno de ellos hasta dejarlo tirado en el azulejo piso inconsciente, con la nuca bañada en sangre. El segundo cayó en el húmedo azulejo antes de que intentara detenerme. Machaque su cabeza contra el suelo. Golpeándolo una y otra vez hasta hacerla añicos igual que a una calabaza. Tomé las llaves de las demás habitaciones; y comencé a abrir las puertas. Saliendo algunos de los otros enfermos sintiéndose libres como animales fuera de su cautiverio.

   El hombre que aparentaba ser una botella de Champaign comenzó a ser su ruido como si destapara su corcho. ---Pang ---. Repetía con la boca. Mientras Sally B. hacia su actuación del baile de los cisnes. Se veía contenta danzando por los pasillos. El resto solo se la pasaba caminando de un lado para otro. Robé las llaves del auto de la directora del psiquiátrico a la que hace unos minutos estrangulé.

   Cogí a Georgie y me marché del sanatorio antes de que las autoridades arribaran el lugar y controlaran la situación.

   Conduje por más de cinco horas alejándome por completo de la Ciudad. Llegue a Maui a eso de las siete, cruce la carretera ochenta y cinco con intersección a Madin. Antes de que el reloj del tablero del plateado Mini cooper dieran las ocho; llegue a Madin.

   Me estacione a unas tres cuadras antes de llegar a mi casa. Aparque cerca de un lote que estaba a punto de ser edificado. Baje del vehículo con una mano metida en el bolsillo en mi chaqueta y la otra en el hueco que está ubicado en la espalda de madera de Georgie. A modo de que estemos unidos.

---ya sabemos lo que tenemos que hacer ---. Murmuró Georgie lanzando una leve carcajada.

--- sí ---.  Contesté.

   Termine de ajustar su cuerpo a mi mano y avance a mi derecha. Habia anochecido cruce por una pila de postes de luz que estaban alumbrando las oscuras calles de Madin. Nuestras sombras se podían distinguir en el concreto piso. Georgie se mantenía sin decir una palabra. Caminamos hasta a travesar varias casas y un puesto de comida china. El vapor que salía por una de las ventanas del restaurante nos envolvía. Podía oler el arroz frito y las empanadas de pescado cocerse.

   Cada paso que daba sentía que el corazón estaba a punto de salirme del pecho, me sentía nervioso. Y no porque me sintiera cansado.

---No temas ---. Dijo Georgie. Girando su cabeza para mirarme. Adivinando lo que está pasando. Como esa vez que estábamos en ese incomodo sofá ---Coge ese periódico que esta sobre esa banca de metal.

---si ---. Conteste haciendo un ademan con la cabeza.

   Eche el periódico en el bolsillo de mi chaqueta. Continuamos paseando por el parque que está a mitad de camino. Teniendo como testigos algunos postes de luz y unas bancas de metal. Las hojas de ese otoño adornaban el suelo, que podía oler la humedad que impregnaba en el aire. Avanzamos saliendo por la vieja verja descarapelada de color verde bandera.

   Faltaban cien metros para llegar a mi casa. Varias patrullas pasaron por la poca transitada carretera. El cielo estaba a punto de llover. Los rayos hacían su coro que podía oírlos desde lo más alto del cielo.

---Hay que apresurarnos ---. Indicó Georgie.

   Presuroso camine hasta la avenida que conecta con la calle Abasolo y la sexta de matamoros. Al fin he llegado ---. Dije después de una larga travesía. Al tener delante de mis ojos mi casa.

…no olvides apagar las luces

---No ---. Afirme.  

                                           5

   A través de una de las ventanas de mi casa pude observar a mis padres y a mi hermana cenar juntos. Me sentía abandonado igual que a un juguete. La lluvia empezó a caer; empapándome mi frente. Georgie tenía razón me habia dejando solo y a mi suerte. Mi pecho… me duele el pecho. era como si me clavaran un puñal en el pecho.

---Es hora ---. Indicó Georgie. --- no olvides apagar las luces.

   Me acerque a la caja de fusibles que se encontraba en la parte trasera del jardín.

   Sin importarme en absoluto aplastar un par de tulipanes, un par de margaritas entre otras plantas. Tampoco tuve reparo en tirar unas cuantas masetas vacías que mi mamá suele utilizar para colocar sus plantas. Mi madre es una amante de la naturaleza. Y mi padre un gran conocedor de vinos y un amante de la música clásica. Marely siendo una adolescente no me fue difícil conocer cuáles eran sus gustos, ya que yo también fui un adolescente.       

   Baje la palanca del interruptor apagando todo el encendido de la casa. pude escuchar los gritos de ira que vociferaba mi padre y mi hermana Marely.    

   Logre colarme en el interior de la casa. Salte la barda de seguridad. Entre por la puerta trasera de la cocina que en ese momento se encontraba abierta.

   Cruce hasta salir en el recibidor, entre por una de las puertas que están en la derecha de la casa. Los rayos que caían del cielo ensordecían el ruido de mis zapatos. Que eso ayudo a que pasara desapercibido.

---Subamos a la habitación de Marely ---. Manifestó Georgie.

   Subí las escaleras aprovechando la confusión que había en los presentes. La oscuridad era bastante que pude escabullirme hacia la habitación de mi hermana. Que hace poco cumplió los trece años.

   Gire la perilla de su habitación a modo de que no hiciere ruido. Me oculte detrás de su armario.  

---Hay que esperar ---. Manifestó Georgie.    

   Y así lo hice; transcurrieron dos o tres horas. Para que la servidumbre de la casa se percatara de que alguien había bajado la palanca que conecta el encendido de la casa.

   Georgie con sus manos de madera empezó a enrollar el periódico que tenía guardado en el bolsillo de mi chaqueta. Dándole forma a un tubo. Cogí el periódico y aguardé. Aguarde hasta que fuera el momento.  

   Esa visión viendo a mis padres celebrando con mi hermana seguía clavada en mi pecho. Al igual que a una daga, una daga que no podía quitármelo tan fácil. Creo que si alguien me hubiese clavado uno realmente me hubiese dolido menos. 

   Georgie tenía razón mi familia…me habia abandonado en ese sanatorio con todas esas personas con sus problemas mentales. Pero no estaba dispuesto a irme no sin antes dejarles un recuerdo de mi parte.

   Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando vi entrar por la puerta a mi hermana Marely. Quien estaba contenta usando su celular nuevo.   

---Ha llegado el momento ---. Señalo Georgie. ---espera a que cierre la puerta.

   Salí de mi escondite con mucho sigilo, mientras mi hermana seguía distraía con su aparato.  

   Hice un ademan con el índice derecho a Marely a señal de que se callara, después de que nos descubriera a Georgie y a mí salir de nuestro escondite.

…Es hora. --- voceo Georgie. 

   Camine hacia ella la tome de su preciosa boca. Con los dedos de mi mano presione su mandíbula inferior hasta abrir su boca.

---¿Qué estás haciendo? ---. Preguntó aterrada Marely.

   Sin contestarle lentamente empecé a introducirle el periódico hacía su boca. Marely temblaba de miedo al intuir lo que estaba a punto de sucederle. Pero ya era demasiado tarde. Un par de ocasiones intento quitarse el tubo de papel de su boca. Pero no se lo permití. La estaba ahogando, así como Georgie lo hizo con aquella niña.

   Al siguiente día…el imparcial sacó un artículo referente acerca de un homicidio que se cometió en la calle Abasolo y la sexta de matamoros. La noticia iba más o menos así.  

Pág. 23 -25 El imparcial.  

…niña de trece años muere asfixiada a manos de su hermano quien se había escapado del sanatorio que está en el norte de la capital la noche anterior. El homicida resultó ser familiar de la occisa Marely Báez. quien se encontraba en su habitación la noche en que le fue arrebatada la vida. El homicida que correspondía al nombre de Zaid mató a su hermana introduciéndole un periódico en su garganta.

   Hasta el momento las autoridades no han atrapado al responsable y siguen sin tener un indicio de donde pudiera estar. Solo se sabe que lleva un muñeco ventrílocuo en su brazo izquierdo. esto confirma su participación a los incidentes ocurridos hace dieciocho años en la escuela primaria, así como también con la muerte de una pequeña que encontraron en el viejo maderero. Antes de que este cerrara definitivamente sus puertas. Las autoridades piden extremas precauciones a la gente.

   Los padres siguen consternados con la perdida de su hija. Piden que castiguen a su hijo sin ningún tipo de consideración. Estaremos al pendiente si se llegase a saber más del tema…

   Salí de Madin hasta refugiarme a Copan que es el pueblo que sigue y que conecta con San José Madero y Refinería. Pueblos dedicados a la actividad madera y eléctrica. Lugares donde las noticias no vuelan y donde las autoridades no se atreverían a buscarme. Debido a un conflicto que remonta en tiempos de la revolución mexicana.   

             

Publicado la semana 32. 09/08/2020
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