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LA FE NO ES PARA LOS DEBILES (CUARTA PARTE)

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---El hermano Tomás ---. Dijo prosiguiendo Don Gonzalo ---. Su libro explica una raza de antiguos dioses que provenían en lo más alto del cielo, llegaron posterior de que crearan al hombre; ayudaron a que obtuviera algo mucho más valioso que el oro. Que fue el maíz.

   Ayudaron a construir los cimientos de la gran Tenochtitlan entre otras cosas. Sabe lo que podría pasar si esta información saliera de estas paredes Don Alejandro. Nuestra amada iglesia nos quemaría vivos por herejes. No quisiera ni pensarlo… Fray Tomás describía estos seres como benévolos para el hombre. Sin embargo, también habla de otra clase de dioses que también provienen de ese mismo cielo. Pero estos a diferencia de los otros solo buscan crear caos en nuestra tierra.   

   Una de esas deidades fue el que descendió del cielo deslizándose por medio de una telaraña y que fue confundido por el dios Tezcatlipoca. Desatando una serie de calamidades en Tula, Monte Alban y por último la gran Tenochtitlan.

---y… ¿Quién es esa deidad? ---. Preguntó intrigado Luvic.

---No lo sé ---. Contestó Don Gonzalo retomando su asiento. Sacando en el interior de uno de los cajones de su escritorio una caja llena de habanos. Sin ofrecerle a Don Alejandro y a Luvic.  

   Fray Tomás antes de desaparecer me advirtió sobre la llegada de algo…

…o de alguien …. Interrumpió Don Alejandro.

---Así es Don Alejandro ---. Asentó Don Gonzalo. --- Fray Tomás me advirtió de algo que esta acercándose a este mundo.  

---A ¿qué? se refería Fray Tomás ---. Preguntó asustando Luvic.

--- No lo sé ---. Contestó Don Gonzalo ---. pero esa deidad que bajo en el azulado cielo de Tula. Era como un mensajero que fue enviado por ese alguien. Al que Fray Tomás llamaba el que proviene de las estrellas.

---es el mismo que menciono Don Ricardo ---. Replicó sobre exaltado Don Alejandro.

---¡Oh dios mío! El alma de Don Ricardo esta en grave peligro ---. Manifestó Don Gonzalo. ---debemos ayudarle.

   Cuando la ventana del lado derecho del despacho se abrió de golpe. Entrando una ráfaga de aire que apagó las veladoras del candelabro que estaban consumiéndose lentamente. Meciendo las coloridas cortinas color marrón. Que parecían fantasmas escondidos detrás de la oscuridad.

---¿Qué os le sucederá a Don Ricardo? --- preguntó alarmado Don Alejandro.

   Por lo que Fray Tomás me contó; este falso San Juan Bautista también busca de alguna manera engañar a la gente, los recluta para que formen parte de su culto. Arrebatándoles el alma para su dios pagano. Debemos apresurarnos y ayudar al hijo de Don Esteban. 

   Había anochecido y los tres hombres partieron de inmediato a la casa del hijo del fallecido Don Esteban. Cuando llegaron vieron por una de las ventanas de arriba que debía ser la habitación donde dejaron atado al pobre de Don Ricardo, una destellante luz blanquecina que estaba irradiando en el interior de la casa. Los tres hombres subieron tan rápido hacia las escaleras. Esperando salvar a Don Ricardo de aquello que Fray Tomás habia descubierto antes de la caída de lo que una vez fue el gran imperio azteca.

   Don Alejandro sacó una vez más su fusil que mantenía guardado dentro de los bolsillos de su abrigo. Rogándole a dios de que no lo usara.

   Los tres hombres quedaron boquiabiertos al contemplar la escena que habia delante de sus ojos. Estupefactos vieron como Don Ricardo se hallaba flotando a unos quince centímetros del suelo. La habitación continuaba estando iluminada. La luz era tan radiante que por un momento dejo ciego a los tres hombres. Desapareciendo ante su vista acabo de unos segundos.     

---¿Qué fue lo que ocurrió Don Gonzalo? ---. Interrogó intrigado el galeno.

---se lo ha llevado ---. Contestó Don Gonzalo.

---¿Quién? ---. Preguntó Don Alejandro.

…el falso profeta de las estrellas… 

---Don Alejandro… Doña Soledad …. Dijo llorosa Catalina entrando a la habitación.

… ¿Qué le ocurre a Doña Soledad?

…está muerta Don Alejandro ---. Contestó la joven sirvienta. Con voz entre cortada ---. Don Ricardo… la asesino. Los mozos lo desataron de su lecho creyeron que habia recuperado la razón…oh…Don Alejandro… Don Ricardo tomó un abrecartas que encontró en las pertenencias de Doña Soledad. Y se lo clavó directo hacia su pecho. Cuando llegue a su habitación ya era demasiado tarde. La pobre cayó muerta. Con la boca escurriendo de sangre… ¡oh, Don Alejandro! Me siento terriblemente mal. Los mozos corrieron asustados al ver esa extraña luz, pensaron que Don Ricardo era el diablo… yo fui la única que permaneció cuidando el cuerpo sin vida de la hija de Don Servando… espero que me perdonáis.

   Don Alejandro atónito a lo que escuchó se dirigió corriendo hacia a la habitación. Encontrando el cuerpo sin vida de la única hija de su mejor amigo. Con el abrecartas clavado en su pecho. Tal como se lo había descrito la joven ama de llaves, quien no dejaba de sentirse culpable por lo ocurrido. 

   Seguido de que los tres hombres dieran cristiana sepultura a la hija de Don Servando. Al siguiente día regresaron a la casa del desaparecido Don Ricardo. Don Alejandro quien se mantuvo callado durante todo el sepelio. Pidió a Doña Catalina que les ayudara a abrir el despacho del difunto Don Ricardo.

   Indagaron en el interior de este. Al cabo de un rato encontraron una caja de madera que media unos treinta centímetros de ancho por unos treinta de largo, escondido detrás de un viejo estante lleno de libros sucios y descoloridos. Envueltos de gruesas capaz de polvo.

---es como si quisiese que no descubriéramos su secreto ---. Exclamó Luvic. Al ver las pesadas cadenas que la envolvían con un pesado candado de hierro que las sujetaba. ---debemos abrir esa caja.

   Don Gonzalo cogió un atizador aun lado de la chimenea y empezó a golpear el pesado candado.

   La caja se abrió acabo de un par de minutos enseguida de que Don Alejandro también golpeara con mucha rabia el enorme y pesado cerrojo cogiendo otro negruzco atizador. Dentro encontraron varias notas que hacía referencia a ese extraño culto, el mismo al que pertenecía Don Ricardo y que sobrevivió antes de la inminente caída del imperio azteca.   

   Pero lo que les llamó la atención es una nota en donde confiesa los asesinatos de sus padres Don Esteban y Doña Beatriz y desde luego también de su hermano Don Sebastián y de su esposa Doña Soledad. Una nota donde ofrecía sus almas a ese dios pagano que provenía en alguna parte de este universo.

---Don Gonzalo ¿Que significa todo esto? ---. Preguntó intrigado Don Alejandro.

---la fe de Don Ricardo. --- Contestó temeroso Don Gonzalo. --- la fe de Don Ricardo en nuestro señor todopoderoso no fue lo suficiente para combatir las garras de ese perverso demonio. Que ha bajado del cielo de Tula y que impera en este mundo o en alguna otra parte.

---la fe no es para los débiles --- Protestó Don Alejandro a completando lo que antes habia dicho Don Gonzalo.

---sí… la fe no es para los débiles ---. Replicó Don Gonzalo.    

                              

Publicado la semana 28. 11/07/2020
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