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LA MALDITA VENGANZA DE MOCTEZUMA(FRAGMENTO)

        No sabría cómo empezar con esta historia, donde la ilógica impera sobre toda razón y de toda explicación a lo que a continuación voy a narrar, juro ante dios todopoderoso que lo que digo es verdad. Esto ocurrió una semana después de que mi tío falleciera ahogado en su propio vomito encerrado en su habitación.  Encontrándolo Eulalia nuestra sirvienta al día siguiente, que, al verlo tendido en la cama, sin vida apestando alcohol y a cigarro. Grito horrorizada llamando por su nombre a mi madre quien se encontraba en el despacho de mi difunto padre.

    ¡Señora Magda, señora Magda! ---grito Eulalia quien se había puesto pálida por la fuerte impresión al ver el cuerpo sin vida de mi tío.

     Todos corrimos auxiliarla incluso yo a pesar de que mi cuarto se hallaba en el piso de arriba. Los gritos de la sirvienta se escucharon por toda la casa, suponiendo que también se debieron oír por fuera.

 ¡Señora Magda Señora Magda! ---vociferaba Eulalia.

Mi madre preocupada corrió hacia donde se encontraba la sirvienta pensando que seguramente algo malo le había sucedido, viniéndose por su cabeza un fatal accidente.

---¿Qué te pasa Eulalia? ---preguntó preocupada mi madre.

---Señora el señor …el señor ---decía la pobre Eulalia llorando sin pronunciar una sola palabra de lo que le estaba ocurriendo.

---¿Qué sucede mamá? ---pregunte bajando de las escaleras.

---!No lo sé! ---contesto ella abrazando a la pobre sirvienta quien no dejaba de llorar. ¡Eulalia! Necesito que te tranquilices voy a buscar a mi cuñado y luego…

---¡no señora no lo haga!--- Decía alteradala joven sirvienta.

---¿Por qué no? ---preguntó mi madre un poco molesta.

---Porque él esta muerto---contestó titubeando Eulalia escurriéndole algunas lagrimas en su rostro.

---¿Eso es cierto Eulalia? ----pregunte temeroso.

---¡es verdad joven David! ---dijo la sirvienta sollozando.

---¡Eso no puede ser Eulalia! ---dije malhumorado.

   Me estremecí al oír a nuestra sirvienta decir que mi tío había muerto. Sin quedarme con la duda, nada perezoso bajé por las escaleras y me dirigí hacía su habitación que se ubicaba en la parte derecha de la casa, fuera del jardín en el cuarto de huéspedes. Si suena raro que mi tío. Hermano de mi difunto padre quisiera instalarse en ese dormitorio. Fue una extraña petición que mi tío le pidió a mi madre, cuando llego a nuestra morada. Conociendo que habia otras habitaciones mucho mejores. Que aquella.

   Corrí hacia su habitación pensando que se trataba de una broma de mal gusto por parte de nuestra criada. Pero al escucharla y verla como lloraba, no me parecía que fuera una broma. Se me hacia un nudo en la garganta cada vez que me acercaba. Pase por el recibidor, después por el comedor y por ultimo la cocina. Me detuve un par de minutos en la puerta presintiendo que realmente algo malo le había ocurrido a mi tío.

   Gire el picaporte con mucho cuidado, rogándole a dios de que mi tío estuviera bien, esperando verlo acostado tapado con las cobijas importadas de Suiza viendo televisión por cable. Abrí lentamente la puerta y como lo dijo Eulalia percibí un olor a cerveza y ha tabaco impregnando por todo el cuarto. Entre y ¡ahí estaba! Tendido sobre su cama con la ropa sucia, con la boca y los ojos muy abiertos. Quede devastado, no lo podía creer mi tío estaba muerto. Me hinque al piso y me puse a llorar como un niño chiquito, llorando con mucha desesperación.

   El piso se encontraba sucio, había muchas latas de cerveza y varias cajetillas de cigarros por todos lados. Me levante y sin importarme, corrí y lo abrace, sintiendo su frío y rígido cuerpo. Dure cinco minutos así. Hasta que mi madre llego y lanzo un desgarrador grito que también debió haberse escuchado por toda la casa.

---¡Rosa Rosa! ---grito mi madre a otra de las sirvientas de nuestra casa.  Acudiendo inmediatamente a su llamado.

---¿Dígame señora? ---preguntó la otra sirvienta llenándose de espanto al ver el cadáver de mi infeliz tío Don Hernando.

---¡Por favor! Rosa llame al doctor Martínez ---Ordenó mi madre sollozando.

   Rosa se dirigió a toda prisa y cogió el teléfono del aparador que estaba en la cocina, sus manos teclearon el numero con dificultad hasta que… se oyó una voz joven y femenina que la atendió, quien se trataba de la secretaria del doctor.

---¡Consultorio del doctor Martínez!--- Dijo una voz escuchándose del otro lado de la línea.

---¡Señorita!¡me urge contactar al doctor Martínez!--- Dijo preocupada la sirvienta

---El doctor Martínez en este momento no la puede atender, esta en consulta ---dijo la voz de la secretaria.

---¡Es una emergencia señorita! ---exclamó Rosa exaltada.

---!Permítame un momento!--- Indicó la secretaría.

---!Doctor Martínez! lo llaman---Manifestó la secretaría desconcertada.

---Dígale que no puedo que estoy ocupado que me espere ---órdeno el matasanos molesto. 

---Me dice que es una emergencia y me parecía escuchar la voz de una de las sirvientas que trabajan para los Cortes.---

---¿Qué?…. Exclamó el doctor sorprendido.---Muy bien deme ese teléfono ¡por favor! Mercedes. Arrebatándole de la mano el aparato.

---¡Soy el Doctor Martínez! en ¿Qué le puedo ayudar?--- Preguntó.

---¡Ay Doctor! Acaba de ocurrir una desgracia--- Dijo Rosa soltándose a llorar.

---¿Una desgracia? ---repitió el doctor consternado.   

---Sí doctor el señor…. El señor Hernando acaba de fallecer --- dijo la sirvienta llorando.  

---Voy para allá--- Manifestó el doctor. --- Mercedes cancela todas mis citas por favor.

---¿Ocurre algo doctor? ---Preguntó incredula la secretaría.

---Si una tragedia Mercedes mi amigo Hernando acaba de fallecer.

---¡Eso no puede ser!--- Exclamó la secretaria.

---Será mejor que vaya cuanto antes--- Dijo el doctor tomando su maletín y su abrigo negro que estaba colgado sobre el perchero de madera que se encontraban dentro de su consultorio.

---Si que va a ser un largo viaje para usted doctor.--- Manifestó la secretaria. 

---Si Mercedes--- respondió el doctor afligido.

---¡Mis condolencias!---

---!Gracias! Mercedes----dijo despidiéndose el matasanos.

   El doctor Martínez antes de llegar al lugar, observó a unos cuantos metros a toda la servidumbre pareciéndole esperarle. Todos a excepción de Eulalia quien la tuvieron que llevar hasta su dormitorio entre el chofer y el jardinero, la pobre se desmayó después de que mi madre la dejara para alcanzarme hasta la habitación de mi tío.

   El matasanos bajo en seguida de su auto y todo el personal que lo estaba esperando lo acompaño hasta donde se encontraba el cadáver del viejo Don Hernando. A todos nosotros nos dio indicaciones de que no tocáramos nada, en tanto diéramos aviso a las autoridades. La sirvienta a la que todos la conocíamos como Tomasina. Fue ella la que llamó a las autoridades del pueblo obedeciendo las instrucciones que le dio el doctor.

   Todo el personal quedó espantado al ver el cadáver de mi tío Hernando, esto a que para algunos era la primera vez que contemplaban uno real.

   La pobre Eulalia no aguantó tal impresión que tuvo que ser traslada a su habitación, que horas más tarde el doctor Martínez le tuvo que administrarle una buena dosis de un tranquilizante para poderla calmar.  Al cabo de dos horas, los agentes del ministerio publico arribaron la zona, acompañando los dos especialistas forenses quienes inmediatamente acordonaron la habitación y se dedicaron a examinar el lugar, buscando indicios que pudieran explicar la muerte de mi tío.

   Concluyeron con su labor aproximadamente dos o tres horas, llevándose algunos objetos entre ellas las cajetillas de cigarros y las latas de cerveza en bolsas resellables transparentes tipo ziploc, también recogieron el cuerpo de mí tío auxiliándose de una camilla tapándolo de pies a cabeza con una sábana blanca. Nos lamentamos mi madre y yo por la pérdida de mi tío. Pensando que la vida ya no tendría otras malas pasadas que hacernos. Eso es lo que pensé o lo que creí al principio.  

   Nos entregaron el cuerpo al cabo de tres días después de haberle hecho la necropsia determinando la causa de su deceso una broncoaspiración (ahogamiento por vomito) por el exceso del consumo de alcohol. Los dos especialistas que acompañaron a los agentes del ministerio a inspeccionar el lugar entrevistaron al doctor de cabecera de mi tío al doctor Martínez quién por supuesto les proporciono toda la información necesaria, dando solo testimonio que a lo único que padecía era de diabetes, consultando el historial clínico de su paciente, proporcionado por él matasanos, corroborando lo anterior dicho por él.

   El funeral se llevo a cabo a eso de las cinco de la tarde al tercer día después de haberle practicado la necropsia. Mi mamá habia hecho arreglos desde muy temprano, pasándose horas y horas en el teléfono, haciendo llamadas a la compañía funeraria la que se iba a ser cargo del entierro y de donde se celebraría la misa de cuerpo presente. Siendo la iglesia del pueblo de Madín  en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús que está más hacia el sur de Puebla pasando por la carretera que conecta con San Javier a a unos cuantos kilómetros. Además, hizo los preparativos del cementerio de donde lo íbamos a enterrar siendo la que pertenece a la misma compañía “La Colina del eterno descanso”. Mi mamá seguía telefoneando algunos de sus familiares y a los pocos amigos que conocía mi tío, pasándose horas interminables haciendo llamadas a celular.    

   Asistieron algunos de los familiares de mi mamá y los pocos amigos de mí tío que no sabía que existían. Mi tío fue muy querido, conocía a mucha gente de todas partes.  El fue originario de San Javier un pueblo hermoso y enigmático en donde se cuenta muchas historias de fantasmas y aparecidos. Lo sé por las habladurías que solía mi tío  contarme de pequeño.

   Ahí estábamos todos reunidos oyendo el sermón del padre, cuando de la nada se acercó un hombre alto, flaco y bien vestido llevando un portafolio en una de sus manos. No pude reconocerlo no en ese momento, sino mucho después de que se presentara. Era el abogado de mi tío que correspondía al nombre de J. Luis Riquelme hombre proveniente de una familia bien acomodada en la alta sociedad, estudio en una de las mejores universidades de los Estados Unidos y que al parecer aprendió adaptarse a las leyes de nuestro país, consiguió un empleo en una firma de abogados muy reconocida y no precisamente por su honestidad. Bajo el mando de otro abogado de tan mala fama de apellido Velarde, abogado corrupto apodado como “la rata Velarde”. Acusado hace meses de haberse vendido por la empresa que no quiso hacerse responsable de indemnizar a una familia por la muerte de un trabajador que se dedicaba a darle mantenimiento a uno de los generadores de corriente eléctrica para la empresa para la cual trabajaba, conocida como Cosco, perdiendo la vida al segundo cuando una de sus manos toco uno de los cables sueltos que tenía el generador, la empresa se excluyó de toda responsabilidad argumentando que el trabajador no respeto las normas de seguridad, ahorrándole miles o tal vez millones de pesos a la empresa.  Aquel abogado parecía ser diferente que a los demás y desde luego a Velarde.

Publicado la semana 17. 26/04/2020
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