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ELI EL DIARIO DE UNA PEQUEÑA PACIENTE EN CUARENTENA

16 de marzo de 2020.

  

   Esta mañana suspendieron las clases allá por mi escuela. Mi papá dice que por la aparición de un nuevo virus. Puedo presentir que algo malo se avecina con todo esto, puedo percibirlo al ver todas las caras angustiadas de mis demás compañeros. Esa misma tarde. Pude escuchar por la radio y por la tele al que han denominado coronavirus, ha infectado a una cuarta parte del mundo. Acercándose más hacia nuestro país. El coronavirus se ha esparcido por Italia y España. Creó que esto dejo de ser algo pasajero.  

20 de marzo de 2020.

   El virus ya se extendió por nuestro país. Mi papá me llevó esta mañana al hospital que esta por la primero de octubre en la Ciudad de México. Me encuentro muy mal, tengo mucha fiebre, tos y también algo de gripa. No puedo respirar muy bien, me lagrimea mucho los ojos. Solo ruego a dios que esto no sea coronavirus. Dentro del hospital hay mucha gente que tiene los mismos síntomas que los míos. Tengo mucho miedo. Será acaso que yo y esa gente tengamos esa bacteria dentro de nuestro cuerpo. ¿Qué esta pasando? Porque me da tantas vueltas mi cabeza.

   Esa misma noche dentro del hospital. Un grupo de doctores y enfermeras disfrazados de unos trajes raros me metieron junto con otro grupo de personas que presentaban los mismos síntomas. Nos metieron a una de las habitaciones del hospital, la cual se encuentra hasta el fondo de un largo pasillo blanco, alejada de las demás pacientes. Pude ver a mi madre llorar desconsoladamente cuando me estaban trasladando hacia aquel cuarto. Me pregunto por qué estara llorando.

25 de marzo de 2020.

   Me hice amiga de una joven que se llama Dayra. Ella al igual que yo también tiene lo mismo. Me alegre muchísimo que me hayan dejado alado de ella. Es muy simpática y también muy linda. Me gusta mucho el color de sus ojos que son de un café oscuro, las cuales combinan con su largo y castaño cabello.

    Me han inyectado mi brazo derecho. Me esta dando mucho sueño, puedo sentir como la enfermera que esta de guardia me está pinchando mi brazo derecho. ¡eso duele!

  Debe ser mas de las seis puedo oír a una persona reclamándole a uno de los doctores que deben estar por los pasillos del hospital, es una voz idéntica a la de mi padre… si… es la voz de mi papá. 

26 de marzo de 2020.

   Esta mañana entraron a la habitación un grupo de enfermeras con un par de pacientes más que presentaba los mismos síntomas. Se llevaron además consigo a la señora del sombrero morado quien yacía profundamente dormida. Intente despertarla para que nos acompañara a merendar, pero Dayra no me dejó. No lo sé. La mujer de aquel sombrero morado se veía muy pálida, su cuerpo estaba frío, se le habia bajado mucho la temperatura. Pude escuchar a dos abuelitas hablar algo acerca de que ella se la ha llevado.           

     Me duele mucho mi cabeza, casi no puedo respirar, no deja de escurrirme agua por mi nariz. No entendí porque todos se me quedaban viendo, las dos abuelitas, el joven de la bufanda negra, Dayra y hasta una enfermera que acababa de entrar.

---¡Doctor Alcántara! --- repetía la enfermera una y otra vez.   

---Es el coronavirus… es el coronavirus ---. Grito asustada una de las abuelitas santiguándose.

---Dayra ¿Qué me esta pasando? ---. Pregunte asustada.

---¡no es nada mi vida! --- contestó abrazándome.

30 de marzo de 2020.

   Llevamos días encerrados en este condenado cuarto. Ya es medio día y Dayra fue la única que quiso jugar conmigo.

---No te preocupes pronto volverás a casa --- dijo Dayra cariñosamente.

---y ¿tú? --- . pregunte.   

---también ---. Contesto Dayra riéndose.

    A partir de ese día Dayra se convirtió en mi hermana mayor. Me dio lo que mis padres en ese momento no me pudieron regalar. Esperanza.         

   Esta tarde entraron otro grupo de enfermeras y se llevaron a una de las abuelitas, la taparon con una larga sabana blanca. Intente acercarme hacia ella, pero Dayra por alguna razón me lo impidió. Solo se excusó diciéndome que la dejara descansar que la pobre ya habia sufrido la noche anterior. La tos, la fiebre y la dificultad para respirar no la dejaron dormir. Eso es lo que me dijo Dayra.

 

1 de abril de 2020.

   Dayra jugo conmigo esta mañana y lo que restaba de esa misma tarde ya no me estoy aburriendo en este lugar. Todo me parece divertido. Espero que la señora Bracho donde quiera que se encuentre espero que este bien.

---Ella va a estar bien ---. Dijo Dayra como si leyera mis pensamientos.

---¿Dónde crees que este? ---. Pregunte mirándola fijamente en su cara.

--- un mundo mejor que este ---. Contesto ella esbozando una sonrisa. Como si me estuviera diciéndome toda la verdad.

La enfermera de guardia otra vez me ha pinchado mi brazo. Me ha sacado algo de sangre.

---¡duele! ---. Exclame con lágrimas en mis ojos.

---lo siento, pero es por tu bien ---. Contesto la enfermera sin darme tanta importancia.

   Pude sentir como el líquido dentro de la jeringa se introducía en mi brazo. Quería estar como mis papas, ya no quería estar aquí encerrada en esta habitación. Ya no quería tener eso que llaman coronavirus. Me sigue doliendo mi cabeza espero recuperarme pronto para irme a casa.     

  No sé por cuanto tiempo me abre quedado dormida, cuando me desperté ya no estaba el joven de la bufanda negra que olvidé preguntarle cómo se llamaba. Supongo que el grupo de enfermeras también debieron habérselo llevado. Le confesé a Dayra que me gustaría conocer aquel lugar donde se los están llevando. Pensando que seria mejor que quedarse encerrado en este hospital.

---ese lugar no es para ti ---. Fue lo único que me contesto Dayra. Que yo estoy destinada para otra cosa.     

3 de abril de 2020.

   Dayra no me ha explicado aun que es el coronavirus, pero por la expresión de su cara me dice que eso no es algo bueno. Como sea, esta noche el doctor me ha ido a visitar y me dio la buena noticia. Creo que las dolorosas inyecciones han dado resultado, al parecer me estoy… recuperando. Me volvió a sacar algo de sangre ahora en mi brazo izquierdo. Dayra estuvo conmigo y me dijo que no tuviera miedo, que muy pronto estaría con mis padres.      

10 de abril de 2020.

   Ahora me encuentro en casa con mis padres, el grupo extraño de doctores y enfermeras dejaron que me fuera del hospital. Ya no encontraron nada de eso dentro de mi cuerpo. Tal como lo predijo Dayra, antes de irme quise despedirme de ella, pero no la pude encontrar en la habitación. Pregunte a la demás gente, pero esta no supo que decirme. ¿Dónde estas Dayra?

 

20 de abril de 2020.

   Ya pasó más de una semana desde que salí del hospital de la Ciudad de México. Me encuentro en casa con mis papas. Encerrada en mi habitación. Me entere de algo muy lamentable. Me siento triste. Dayra esa linda chica de ojos café oscuro las cuales combinaban con su pelo largo castaño y su piel apiñonada. Si esa misma. Murió antes de que saliera de aquel hospital. Se la llevaron hacia aquel lugar donde nadie sufre. Hacia donde no existe el dolor. Espero que estés en ese lugar. Cuídate mucho Dayra… cuídate mucho. Te quiero. Espero reunirme pronto contigo hermana mayor. Aquí dejo la carta que Dayra escribió antes de irse. 

DE: DAYRA PARA ELI

11 de abril del 2020.

Esta es mi ultima noche. Lo sé porque mi difunta abuela Tina ha ido a visitarme, me dijo que ha llegado mi hora. Todos sabemos que significa eso. No pienso decirle nada a Eli al igual que lo hecho sobre la pandemia que está afectado nuestro país. Estoy segura de que eso la pondría muy triste. Me partiría el alma si la viera llorar.  

Esta misma tarde pude convencer al doctor Alcántara de reubicarme a otra habitación. Aproveche que Eli se encuentra dormida. Hable con todos los demás pacientes para que no le comente nada.

El coronavirus se esta esparciendo en otros estados de la república, y en otros países hispanoamericanos. Eli debe vivir y estoy segura de que así será. Mi abuela me dijo que no me preocupara por ella, que Eli estaría pronto con sus padres que dios la mantendría a salvo. Rezo para que eso sea verdad.

No se por cuánto tiempo podre resistir, me siento muy mal, casi no puedo respirar mis pulmones parecen estar llenos de agua. Puedo ver a mi abuelita Tina con mi gatita Zoé que me están esperando.

Papá mamá perdónenme por haberme escapado al cine sin su permiso y también por no ser una buena hija que ustedes anhelaban que fuera. El coronavirus está debilitándome. No creo sobrevivir esta noche. Eli te quiero mucho, cuídate hermanita. Adiós.          

 

Publicado la semana 15. 11/04/2020
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