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CRONICAS OSCURAS(EL DIARIO DE FRANK DODDLE)

                        EL DIARIO DE FRANK DODDLE

---Permítame que vaya por ese diario profesor Armstrong---. Dijo dispensándose el profesor Morris. Levantándose del sillón terciopelado.

   Camino hacia otra puerta que estaba a la derecha que daba justamente a su cama. Mientras yo estaba en la pequeña sala de estar en lo que el profesor encontraba aquel dichoso diario de aquel soldado. Dejándome un poco confundido por lo ultimo que me dijo como es que este ser que dice venir de las estrellas estuvo en otras etapas de nuestra historia, era una idea rara y absurda. Pueda ser que el profesor Morris tenían algún tipo de prueba para sustentar aquella teoría suya---. me dije.

---Mire profesor Armstrong este es el diario de Frank Doddle ---. Manifestó el profesor Morris mostrándome una vieja libreta forrada de una pasta dura de cuero color café, adherida de un botón de metal que era para cerrar la portada.

-----¿Quién es Frank Doddle? Profesor Morris ---. pregunte a pesar de estar todavía confundido.

   Frank Doddle fue un soldado sobreviviente de la primera y segunda guerra mundial que fue enviado junto con otros quince hombres para espiar al ejército alemán acompañado de tres parapsicólogos ---.  dijo explicándose el profesor---. quiero decirle otra cosa señor Armstrong que este soldado no fue cualquier soldado.

---¡No entiendo nada profesor Morris! ---. exclamé perplejo. Por aquel comentario suyo.  

---Si profesor Armstrong este grupo de soldados, por así decirle conformaron una especia de comando elite haciendo equipo con tres profesionales de la parapsicología ---. Dijo halagado el profesor Morris. Haciendo una mueca que me llenó de intriga, retomando nuevamente su asiento.

   ---Ahora si me disculpa señor Armstrong me gustaría que me acompañara a beber una copa de Champaign---. manifestó alegremente el profesor. Pasándome una de las copas que había dejado en la mesa que se ubicaba en medio de nuestros asientos.

   El profesor Morris con la copa en la mano procedió a darle un pequeño sorbo, el cual también desde luego lo acompañé sintiendo como las pequeñas burbujas del licor se impregnaba sobre mis labios. Aquel Champaign me pareció tan delicioso que decidí darle un segundo trago. Olvidándome de la confusión de antes.

 ---Usted tal vez se preguntará ¿Cómo es que tres parapsicólogos estuvieron en medio de una guerra acompañando a nueve soldados? Haciendo una mueca llenándome de miedo.   

---De echo era precisamente lo que le iba a manifestarle profesor---. dije algo sorprendido.

--- yo a veces no me doy a entender en un principio, es un defecto mío que le pido una disculpa. Con respecto a lo que le dije antes en el museo, en nuestra historia sobre todo en la primera y segunda guerra mundial hubo ciertos acontecimientos o hechos que nunca fueron mencionados y que es mejor dejarlos ocultos escondidos bajo la lupa del hombre.

---¡Sigo sin comprender profesor! ---. dije retomando mi mirada de confusión.

---Pronto comprenderá mi querido profesor Armstrong de lo que le estoy diciendo ---. contestó tranquilamente sin hacer esa mueca que antes me había asustado.

   Los tres parapsicólogos con los quince soldados incluyendo al cadete Frank Doddle fueron enviados con la única intención de recolectar información acerca de un ejercito que se planeaba conformar para nada y nada menos que para Adolf Hitler.

   No veo nada de extraño a eso---. Argumente ---. En una guerra siempre se tiene la intención de crear ejércitos poderosos y una de ellas quien demostró su poderío fue el régimen nazi alemán. Agregándole un poco a la explicación.

---¡Señor Armstrong! ¡No era cualquier ejercito que pretendía hacer----dijo el profesor Morris con aire de misterio!

---Hitler tenía una enorme curiosidad y un profundo amor por las ciencias ocultas que tanto que se piensa que obtuvo la legendaria lanza de San Longinos conocida comúnmente como la lanza del destino. La misma que uso aquel soldado romano para encajárselo en el corazón de Jesús. Una lanza que ayuda a cumplir con cualquier hazaña y una de ellas es conquistar países.  Fue tanto su afán de crear un ejercito que le ayudara a llevar a cabo sus maliciosos planes. Hasta se piensa que obtuvo conocimientos acerca de que en este mundo había otro tipo de seres que se encontraba habitando en otros universos o en otros mundos iguales o peores a del nuestro, los cuales podrían ser invocados mediante tecnología.

---¿Cuál es el papel que tienen los tres parapsicólogos en esto? ---pregunte.

---Ellos fueron enviados para evitar a toda costa si es que era así de invocar aquellos seres espaciales. Para que Alemania no ganara la guerra y Hitler no se saliera con la suya ---. dijo refiriéndose el profesor haciendo una mueca espantosa---. Ya ve mi querido amigo a veces la historia también tiene un lado oscuro.

   Mi mente quería asimilar aquello que el profesor Morris me había platicado, pero era muy difícil poder digerir eso en tan poco tiempo, sinceramente no sabría si creerle o no. Todo eso me pareció muy tonto. Además, esa expresión en su rostro me quería decir que su historia no pararía hasta ahí. Desde lo profundo de mi quería continuar con aquel relato suyo.

---Por la expresión de su cara profesor Armstrong me parece comprender de su intencion de seguir oyendo con mi narrativa o me equivoco querido amigo--- protesto el brillante antropólogo lanzando una mueca de alegría.

---¿Cómo es que usted lo supo profesor Morris? ----pregunte algo perplejo.

---¡Intuición!----respondió alzando una leve sonrisita en su boca.

   Muy bien mi querido profesor si me permite quisiera leerle el diario que este soldado que arriesgó su vida en una interminable batalla escribió antes y durante su viaje en compañía de los tres parapsicólogos y de sus catorce compañeros. Quienes estuvieron en una isla bajo las ruinas de un viejo monasterio de Irlanda. Por mas de un mes.  

---¡Adelante! ---. respondí.

                                                              de septiembre de 1914

   Una semana después de que el equipo rescatista “pieza documental” partiera. Dentro de tres días nuestro sargento Roger Wagner recibió un comunicado acerca de un proyecto que Hitler estaba trabajando. El proyecto se hacía llamar “proyecto estelar”. Todos los que conformábamos el régimen del sargento, tomábamos esto como una broma de mal gusto, pensando que de eso se trataba.

 

                                                              de septiembre de 1914

   Ha pasado otra semana desde que el sargento Wagner había recibido esa carta informándonos de aquel dichoso proyecto que estaba trabajo aquel desquiciado o paranoico dictador. Todos mis compañeros bromeábamos con eso, inventando tantas historias sobre alienígenas y seres provenientes de distintas dimensiones para nosotros era diversión y risa. Pero para el sargento era algo mucho más.

 

                                                            de septiembre de 1914

   Pronto las risas y las burlas cesaron cuando el superior del sargento Wagner, el mayor Shelley hizo una visita a nuestro campamento, pensé que se trataba de un procedimiento de rutina por parte de nuestro gobierno. Pero al ver la expresión de la cara de nuestro sargento comprendí que iba más allá de una simple rutina.  

                                                                    Septiembre de 1914

   El sargento Roger me mando a llamar esta mañana y me pidió que buscara a su segundo al mando al sargento Ambrose. Quien al recibir las órdenes del sargento Wagner, este acudió de inmediato, notándose en su cara esa misma expresión de nerviosismo. Al parecer tenia que ver con aquel rumor sobre ese dichoso proyecto estelar que ese afamado dictador estaba tan obsesionado.  

 

                                                                      Septiembre de 1914

   La noche estaba preciosa olvidándome de que estábamos en guerra, Sali del campamento para mirar el cielo que se encontraba en ese momento despejado permitiéndome contemplar las estrellas. Todo estaba tranquilo sentí como una pequeña brisa rozaba mi cara, pero a la vez tuve el presintiendo de que algo malo estaba a punto de suceder.

   Pensando que nadie me vería, de uno de los bolsillos de mi chaqueta saque un encendor zippo y un cigarrillo Marlboro mentolado que mi compañero de cama Dennis me había regalado... Hasta que una voz en la oscuridad comenzó a hablarme por mi nombre. No dejo de reconocer que me asuste en ese instante esto a que no nadie en su sano juicio salía a altas horas del campamento y se recargara su espalda sobre una valla de metal a fumarse un pitillo. La voz era conocida e inmediatamente pude identificarlo casi después de cinco minutos. Era la voz del sargento Wagner quien al igual también fue echarse un puro a la boca en plena noche recargándose sobre esa misma valla de metal.

                                                                     Septiembre de 1914

   Aquella noche creí que el sargento Wagner me iba a castigar por mi pequeño receso fuera del campamento, pero no fue así, siendo todo lo contrario me hice amigo de él. Platicamos dos horas recargados sobre esa valla fumando y compartiendo experiencias, mientras los demás se encontraba postrados sobre sus camas descansando. Pero lo que esa noche me platico me dejo paralizado de miedo sonsacándome por completo de todos mis cabales supongo que a cualquier soldado que oyera al sargento por mas valiente que sea también caería bajo las faldas del horror y del pánico. No me atrevo a profundizarme en cosas que desconozco, pero esa noche ni siquiera pude pegar un ojo sobre mi almohada pensando en aquello.

 

                                                                         Septiembre de 1914

   Esta mañana después del desayuno mi amigo Dennis de alguna manera quiso interactuar conmigo llevándome hacia un lugar apartado de los dormitorios y de toda vista. Intuyendo de que quería hablar a cerca de lo que me estaba pasando y para no verme tan obvio accedí a su petición, estuvimos charlando aproximadamente quince o veinte minutos esto a que teníamos que hacer los ejercicios de rutina que el capitán Castro nos hacía que las hiciéramos, por supuesto aclarando el malentendido de mi extraño comportamiento de la noche anterior dejándole tranquilo a mí amigo.

   Dennis siempre fue un amigo tan leal que la mayoría de las veces se preocupaba por mí. Era algo que no se reflejaba en todos los que conformábamos el escuadrón. Para ser sincero me alegro de que a los dos nos haya tocado ir juntos a esa peligrosa operación a Irlanda.

                                                                     Septiembre de 1914

   El mayor Shelley junto con otras tres personas arribaron al campamento quienes al contemplarlos me dieron la impresión de que simplemente se trataba de personas civiles, imaginando de que estaban solo de visita para observar nuestros procedimientos de rutina. Hasta que….

                                                                              Octubre de 1914

   Después de tres semanas de duro entrenamiento y de disciplina el sargento Wagner junto con el mayor Shelley empezaron a seleccionar y a reclutar a los mejores soldados de nuestro batallón. Seleccionando a quince de nosotros y el cual estábamos Dennis y yo… el cadete Frank Doddle.

   Los quince que conformábamos el grupo fuimos llevados a la parte sur del campamento donde se encontraban los almacenes de comida y de combustible. También había un par de aviones del ejercito que se encontraban en reparación.

   Es ahí donde el extraño rumor se confirmó realmente explicándonos a detalle el afamado proyecto y de nuestro objetivo de recabar toda la información posible y de evitar a toda costa de que aquel malicioso plan no se ha completara. Esto lo supe antes, por el sargento Wagner.

                                                                            Octubre de 1914

   Es un hecho mañana en la madrugada partimos hacia Irlanda alado de las tres personas que el mayor Shelley había traido al campamento. Enterándonos de que aquellas personas eran parapsicólogos cosa que va fuera de común de toda operación militar.

   Pensando que tal vez esa seria nuestra ultima noche Dennis, Gordon, Pyme, Chang y yo fuimos a un bar cerca de nuestra base el cual se hacía llamar Rony´s quien lo atendía un hombre moreno alto y corpulento. Nos tomamos unos cuantos tragos de cerveza sin que el licor nos subiera por la cabeza, sabiendo que mañana en la madrugada saldríamos. Todos los que estábamos presentes nos encontrábamos nerviosos, tratábamos de disimular aquella angustia que reinaba entre nosotros, nadie quiso bromear ni hacer toda clase de chistes. El bar se encontraba casi en total abandono solo unas cuantas personas y nosotros cinco estábamos en el sitio.

   A pesar de estar con mis compañeros no dejaba de quitarme de la cabeza aquello que el sargento Wagner me dijo esa noche, esa noche en que todo parecía estar tranquilo.

                                                                           Octubre de 1914

Antes de partir decidí escribir aquello que el sargento Roger Wagner me platico esa noche mediante este diario lo hago con la finalidad de que, si no regreso vivo, quiero que se sepa que aquí y una tropa de quince hombres dieron su vida para evitar a toda costa que seres estelares puedan esparcir caos y oscuridad a nuestro mundo. Hombres que nadie recordara. Dejando consigo este diario como único testigo. Siendo mi testamento para que nunca pueda ser olvidado.

   Esa noche como lo dije antes me encontraba fumando recargado sobre la valla de metal estando en compañía del sargento Wagner, hombre caracterizado como enérgico por su estricta disciplina y sus duros entrenamientos, me quede anonado al hacerme su amigo. El sargento no parece ser un hombre sociable. Pero esa noche me confeso de un terrible temor suyo y ese temor tenia que ver con aquella visita que el mayor le hizo.

---Linda noche para mirar las estrellas o no soldado---. me dijo el sargento Roger con voz apacible.

---¡Perdóneme Sargento no pude conciliar el sueño! ---. exclamé llenó de miedo. Pensando en las palabras regañadientes que probablemente me diría.  

---¡No se preocupe soldado! yo entiendo que para ustedes no le es fácil conciliar el sueño por tanta guerra que se ha desatado. ---tiene permiso por esta ocasión de estar esta noche afuera, pero no quiero que se repita. ¡Entendido soldado!

---¡Entendido sargento! ---. respondí sorprendido por aquel comportamiento dócil hacía mí.

---Muy bien ya que estamos solos me gustaría hacerle una pregunta y necesito que me responda con sinceridad soldado.

A lo que asentí con la cabeza.

---¿Usted cree en temas paranormales? ¡soldado! ---. preguntó el sargento Wagner poniendo su vista hacia como esperando a que le respondiera pronto.

   En ese momento no sabía que decirle, me quede como un idiota ahí parado mirándole fijamente sin saber qué respuesta ofrecerle. Simplemente lo mire y haciéndole un gesto de desconcierto. Dándole a entender mi ignorancia.

  Por su gesto comprendo que usted no es muy conocedor del tema. ¡cierto soldado! ---. exclamó el sargento Wagner haciéndome notar mi ignorancia.

   Al escuchar esto me sentí un poco avergonzando sinceramente no tenía una respuesta para esa pregunta. Al fin como sea nadie en mi vida me habían preguntado si creía en fantasmas, en ovnis o encuentros con seres del más allá.

---Para ser honesto sargento no, y me da pena reconocer que no soy muy afamado a esa clase de conversaciones---. dije sin quitarle mi mirada en sus ojos.

---Pero ¿si cree en dios? ---. preguntó otra vez.

    A lo que desde luego dije que sí, sin dudar ni un minuto. Era lo único a lo que yo creía. Pues desde pequeño mi madre y mi padre me inculcaron mucho la religión. Siempre los domingos asistimos a misa en la vieja iglesia que se encontraba del otro lado del pueblo de Henry Ford escuchando el sermón del viejo pastor Jeremy. Hombre que profesaba su religión con tanta devoción enseñándonos a todos los presentes algo nuevo en nuestras vidas.

---¡Señor pido permiso para hacerle una pregunta! ---. proteste nerviosamente sabiendo las consecuencias de mí atrevimiento. 

---¡Permiso concedido! ---. Replicó el sargento Wagner, conservando la tranquilidad.

---¿Porque me pregunto si creía en lo paranormal? ---. pregunte sin dejarme de sentirme incómodo.

---Le gustaría saber realmente soldado---. Manifestó.

---Desde luego sargento---. Afirme.

   Recordará usted soldado que el mayor Shelley arribo nuestro campamento llegando con él, tres personas que posteriormente nos enteramos de que no era personas común y corrientes. Supongo que también ha escuchado el rumor acerca de un afamado proyecto en el que el mismo Hitler y sus seguidores estaban trabajando.

   Pues bien, al mayor Shelley fue el primero en enterarse de la noticia antes que yo por parte del equipo pieza documental alertándonos de una operación que el ejército nazi estaba trabajando, encabezada por un científico alemán llamado Anthony Simón Vanderclaff fiel partidario que comparte las mismas ideologías que Hitler. Como a Shelley ya le había llegado el rumor unos días antes sobre lo que estaba tramando el líder nazi y para estar seguro de ello, optó por mandar a un soldado para descartar esa posibilidad. Resultando cierto el rumor.

   Secas fue el nombre clave de uno de los que participo en el equipo infiltrándose en las líneas enemigas de Vanderclaff. La idea sonaba descabellada, pero en cierto modo le dábamos algo de crédito a eso. Todos los altos mandos conocíamos el apego por las ciencias ocultas que Hitler profesaba, además nuestra fuente también nos reveló la ubicación exacta de donde se iba a llevar a cabo el experimento. Siendo en el Oeste de Irlanda.

---¡Y los parapsicólogos! ¿Qué cabida tenían que ver en esto? ---. pregunte confundido.

   Eso es muy sencillo de contestar soldado, nadie conoce tan bien el tema más que ese grupo de profesionales. Por eso es por lo que el mayor Shelley los contrato. Nadie de nosotros sabe realmente a lo que nos vamos a enfrentar. Somos militares mas no conocedores de temas paranormales.

   Los parapsicólogos son tres expertos traídos desde diferentes países dos hombres y una mujer. El primero es William Morelli doctor del departamento de psicología de la universidad de Cambridge especializado en fenómenos relacionados con la telekinesis (facultad de mover objetos con la mente). El segundo es el profesor Magnus Abraham otro profesor de psicología que posee un don para ver gente que ya falleció ayudándolos a encontrar el eterno descanso y por último esta la señorita Rosy una sobreviviente de la revolución mexicana y una vidente capaz de predecir con anticipación los sucesos que van a ocurrir. Nos enteramos de ellos por los periódicos que le han estado siguiendo la pista de todos sus trabajos. Por lo que nuestro gobierno pidió su cooperación. Quienes no dudaron ni un segundo y aceptaron con gusto la misión.

 Así es---. dijo el Sargento Wagner.

---¿En qué consiste la operación sargento? ---. pregunte retomando confianza en la conversación.

   Secas nos confirmó que el desquiciado hombre tiene como objetivo principal invocar a seres que decían venir de otro planeta. Según lo que entendí los nazis se encontraban trabajando en una máquina que les permitirían entrar en contacto con otro mundo como una especie de portal. Nuestra misión es detenerlo a toda costa. Se imagina si llegara a pasar eso, nuestro mundo siendo invadido por seres de otras constelaciones.

…Usted … ¿Qué piensa de todo esto sargento? ----pregunte intrigado.

   Honestamente no se qué pensar todo me parece sacado de una película de ciencia ficción. Algo ha de ser de cierto. Tampoco lo pongo en tela de duda, últimamente en esta guerra han ocurrido cosas bastantes extrañas. Como esa vez que uno de los soldados le conto al Capitán Ambrose y a mí que vio a su mujer en el campamento. Algo que era imposible, después a los tres días le llego una carta informándole de que su esposa había fallecido. Su esposa vino a visitarle con la intención de despedirse de su amado. Al principio no lo creí, pero poco a poco me di cuenta de que en este mundo hay cosas que ni la misma ciencia no pude explicar. ¿Ha leído a HG Wells o a Julio Verne? Terminó preguntándome.

---¡No! ---. Conteste haciendo un ademán con la cabeza

   Me sorprende que no haya leído algunos de esos libros soldado, para ser franco me llamaron muchísimo la atención. En especial a Wells y Verne. Haciendo referencia al futuro a nuestro futuro. El hombre algún momento de su vida viajara sobre el espacio y pisara la luna. Como también volara en un globo en ochenta días alrededor del mundo. Inclusive buscara la forma para conocer y estar en su pasado. No lo cree ¡maravilloso! ---. Exclamó alegre el sargento Wagner. Lanzando varias bocanadas de humo en el aire--- La ciencia puede también tener su lado bueno.

   Quede con la boca abierta al descubrir la otra cara de la moneda del sargento Wagner. Esa cara amable, simpática suponiendo que quería que alguien lo conociera antes de partir hacia un destino a la que posiblemente nadie regresaría. Temblaba con la idea de no volver a ver a mi familia a mi querida esposa Katherine y a mis dos hijos Jake y Bernabé a la que probablemente no asistiría a sus cumpleaños. Lamento no estar con ellos si estoy aquí ¡es por ellos para que hagan de este mundo mucho mejor! Ellos son el futuro, nuestro futuro como lo dijo el sargento. Odiaría pensar que el mundo en que vivimos, fuera invadido por seres estelares. No lo podía concebir. Sin en mis manos esta poderlo evitarlo lo haría a costa de mi propia vida.    

   De todos los quince que conformábamos la misión nadie dormiría esta noche, desde que estuvimos en aquel bar nos sentimos bastantes nerviosos, pensando en nuestras familias. Todos estamos de acuerdo en salvar al mundo de un peligro mortal. ¡Ruego a dios salir con vida!

   Le dará gusto saber profesor Armstrong que los quince hombres que fueron enviados a esa misión lograron detener los maliciosos planes. Se imagina profesor nuestro mundo siendo conquistando por monstruosas criaturas. Nuestra historia hubiera sido distinta.

   Profesor ¿ahí termina la historia de aquel valiente hombre? ---pregunte intrigado. Queriendo terminar de escuchar el desenlace de aquel diario.

   No profesor Armstrong ----asevero el profesor Morris con emoción. ¿Le gustaría oír el final? preguntó

 Desde luego que sí----afirme. Con emoción. 

  ¡Muy bien! Exclamó el doctor Morris.

                                                                          Octubre de 1914

   Es de madrugada y nos dirigimos hacia alguna parte de Irlanda desconozco el sitio, solo oí al sargento Wagner hablar acerca de unas ruinas de un viejo monasterio. Ruinas que construyeron los antiguos monjes durante la edad media, cuando se desato la peste para evitar contagiarse. Volamos casi dos o tres horas pasando por el bello océano. Sincronizamos nuestros relojes. Todos nos colocamos nuestros respectivos paracaídas. Debo dejar de escribir solo me queda cinco minutos para prepararme.   

    

                                                                             Octubre de 1914

   Llevamos tres días escondiéndonos en estas viejas ruinas y los tres parapsicólogos se encuentran bastantes nerviosos nunca habían visto nada parecido. Sobre todo, la parapsicóloga. Que en dos noches consecutivas nos ha estado despertándonos, siempre advirtiéndonos de una catástrofe que muy pronto se desencadenaría, dejándonos preocupados a todos sobre todo a nuestro sargento.  

…Esa misma tarde.

   El sargento Wagner recibió otra carta, informándonos a que punto se llevaría a cabo el maquiavélico proyecto.

   Partimos esa noche hacia un pueblo abandonado que se encontraba a unas cuantas millas hacia el sur más adelante de nuestra posición. Pudimos visualizar a los lejos un destello luminoso que parecía provenir del cielo. Tomamos eso como una señal de que íbamos por el camino correcto. Todos los que conformábamos el escuadrón estábamos temerosos. Dennis no dejaban de mostrarse nervioso, que en dos ocasiones estaba a punto de tirar su rifle de asalto, teniendo que intervenir el sargento Wagner.                                                      

                                                                          Octubre de 1914

   Llegamos como a eso de las seis de la tarde hacia aquel pueblo fantasma. Supongo que a todos nos provocó escalofríos recorrer ese lugar tan abandonado.

   Dennis, Gordon y Pyme se encargaron de armar nuestras tiendas de campaña. Mientras Chang y yo nos quedaríamos a vigilar.  

   Estuvimos vigilando por casi más de tres horas. Hasta que Chang me confeso un temor suyo. Llenándome también de pavor… creó que esto del proyecto nos esta sugestionando a todos. Pero de todos modos pienso plasmarlo en este diario lo que Chang me platico hace unas cuantas horas antes de que vuelva a mi tienda y vengan a relevarme.

   Chang creyó visualizar a un hombre alto, moreno vestido de una túnica negra acompañado de un enorme perro de raza pastor belga. Lo que le llamó mucho su atención fueron sus ojos, que eran de un color rojo iguales a la de la sangre. El perro tenía un tamaño descomunal.

Continuara.....    

Publicado la semana 12. 22/03/2020
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De noche
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