11
SK

EL POZO

                                          1  

   Ya pasaron dos días desde que salí de mi casa. Mis padres en este momento deben estar preocupados por mí. Llevó más de cinco horas gritando, intentando pedir ayuda, me encuentro atrapada dentro de un pozo poco angosto y de una altura considerable. Que debían ser unos treinta metros aproximadamente de profundidad. El cual me ha sido imposible escalarlo. Me duele muchísimo la garganta, tengo mucha hambre y también mucho frío; Además tengo una costilla rota, un tobillo fracturado y un fuerte esguince en una de mis manos. Me he golpeado muy duro la cabeza. Que hace un par de minutos o tal vez horas perdí la conciencia.

   Estoy a punto de desmayarme. Mis ojos los siento muy cansados, me encuentro bastante débil para mantenerme despierta. Me arrinconé donde pude y empecé a cerrar los ojos lentamente, hasta… quedarme dormida.

   Pude sentir como los escasos rayos del sol iluminaban mi ensangrentada cara. Ya estaba a punto de oscurecer nuevamente y no creo que nadie venga a rescatarme.

 

                                            2

   No sé por cuanto tiempo me habré quedado dormida. Me desperté luego de escuchar un fuerte aullido, acompañados de unos sonidos de pasos los cuales iban acercándose hacia donde estaba. Podía oír el crujido de las ramas y de las hojas secas de los árboles que se habían regados por todo el seco pasto. La luna empezó a iluminar con mayor intensidad, que sentí un fuerte escalofrío paseándose detrás de mi espalda.

   La oscuridad que me acechaba debajo del agujero. No me permitió contemplar aquello que se estaba acercando. Sólo alcance a distinguir una silueta alta de lo que parece ser de una persona. Se encontraba parada justamente a orillas del agujero. Me paralice de miedo verlo ahí parado, callado sin pronunciar ninguna sola palabra. De alguna forma pude sentir como esa sombra alta me miraba. Me impresionó muchísimo el color de sus ojos, los cuales eran de un color rojizo como la sangre, a lado se hallaba una segunda silueta que pertenecía a alguna clase de animal como la de un perro, llevando el mismo color de ojos iguales a las de su dueño. Con las que parecían echar fuego con ellos. 

   Al cabo de un minuto. El hombre y el animal desaparecieron después de que una nube estorbara mi vista. Podría haber sido mi imaginación me dije. Supongo que el golpe en la nuca hizo que mi cerebro viera a lo que llamamos alucinaciones.

   No pude dormir lo que restaba de esa noche, por lo incómoda en que me encontraba y el poco espacio que había.       

 

                                           3

   Me entretuve haciendo memoria, recordando mis días en la universidad. Mucho antes de caer en esta maldita trampa. Lo primero que se me vino en la cabeza fue el rostro de Amy Kimberly, la chica más fastidiosa, odiosa, hipócrita y popular de la clase. A la que nunca le caí bien y ella tampoco a mí, siempre se la pasaba molestándome, no solamente a mí sino a otros compañeros que sufrían de sus constantes burlas y humillaciones.

   Recuerdo cuando humilló a Paty Felman, arrojándole una rebanada enorme de pastel en su gorda cara, frente a todos sus demás compañeros. La pobre no pudo contener las lágrimas y salió huyendo, avergonzada con la cara cubierta de chantilly. Asediada por las miradas de los otros compañeros que no paraban de burlarse de ella. No dudo de que uno de esos tantos infelices también la haya querido matar. Tenía muchos enemigos, y para ser honesta me alegre mucho que la hayan asesinado.

   Encontraron su cuerpo detrás del estacionamiento de la biblioteca, estrangulada con la ropa desgarrada, tenía la lengua por fuera y los ojos desorbitados. Su espalda y parte de su dorso presentaba algunas mordeduras de perros que se encontraban merodeando por la zona queriéndose hacerse un festín con ella.

   A las pocas semanas las autoridades atraparon a Víctor Chávez como el presunto asesino intelectual de Amy. A todos no nos cabía la menor duda de que su novio pudiera estar involucrado con su muerte; todas las sospechas apuntaban de que él había sido. Todos le temíamos a Víctor pues conocíamos de lo que era capaz y a lo que se dedicaba. Siempre se metía en problemas, una vez fue encarcelado al conducir drogado en su thunderbird  y de haberse pasado la luz roja de un semáforo, matando inclusive a una transeúnte. Los oficiales no tuvieron más remedio que revocarle su licencia de conducir llevándoselo además detenido a las galeras. Sin embargo, salió antes de que pisara el frío suelo de la cárcel. Por ser el hijo de un accionista de una empresa muy importante.       

   Dos días antes de su deceso todos presenciamos como ella y Víctor tuvieron una discusión. Que término en pelea. Teniendo como testigos algunos maestros y alumnos. Que al final todos acabamos escuchando como Víctor, amenazó de muerte a Amy.   

 

                                           4

   Amy se había convertido en una joven caprichosa, dejando atrás a esa niña tierna dulce y muy portada. Su papá por ser el rector de la universidad la complacía en todo, que ningún maestro se atrevía a castigarla ni mucho menos bajarle de calificación, a nadie le parecía extraño que sacara buenas calificaciones. Era una chica mimada que tenía todo.

   Ya estaba a punto de amanecer, puedo ver como los rayos del sol iluminaban el exterior. Daría lo que fuera por salir de este maldito agujero. Ya no soporto el dolor que siento en mis costillas y en mi tobillo derecho. Me volveré loca sino consigo salir de aquí.

   Ya deben ser más del medio día, me duele otra vez la garganta. He estado gritando por casi tres horas. Tanto ha sido mi desesperación y mi preocupación por salir de aquí que no me importo quedarme si voz. Esa misma tarde me he almorzado a un pequeño escarabajo que se encontraba paseándose por mi rodilla derecha.

---¡Oh dios! ----exclamé al sentir el sabor amargo, viscoso y asqueroso de aquel bicho, tenía bastante hambre que preferí almorzarme aquel inofensivo insecto que comerme antes a la rata muerta que se encontraba a mi lado izquierdo. Seguramente debió haberse caído rompiéndose todos los huesos, pereciendo en el instante. Aquí abajo estaba apestando. Empiezo a creer que nadie vendrá a rescatarme, y si no hago algo pronto también moriré como aquella rata.  

--Mírate---. dijo una voz hueca que también provenía del pozo.

--¿Quién eres? ----. pregunté mirando por todas partes. Buscando identificar a la persona.

--Mírate---. repitió la voz, riéndose.

---¿Quién eres? ---pregunté temblando de frío.

   La temperatura había descendido, el pozo se había convertido en un angosto refrigerador.

---Ya no te acuerdas de mí ---. musito la voz sin dejar de reírse.

   Esa voz…si esa voz era muy parecida ah…oh no… eso es imposible, esa voz era muy parecida a la de la occisa Amy Kimberly. Como es posible… ---. Me dije. 

---¡Hola Mina! ---. Saludo Amy con voz hueca.

   Ahí estaba parada frente a mí, mirándome con esos ojos grises y desorbitados. Su piel era tan pálida como la nieve, sus labios habían cambiado a un tono morado, y alrededor de su cuello conservaba las mismas marcas de la mano con las que la habían estrangulado; traía la misma ropa cuando la encontraron muerta detrás del estacionamiento con su blusa desabrochada, la cual podía ver su sostén, usaba los mismos jeans acampanados. Estaba descalza pisando el frío piso del pozo.

   No sabía lo que realmente se encontraba parada frente a mí, si se trataba de un fantasma o una simple alucinación creada por el efecto de haberme comido aquel espantoso insecto o quizás se debía al hambre que tenía. Parpadee unos cuantos minutos, persistiendo la duda de que podría tratarse de un … fantasma.

---Te estas preguntando si soy un fantasma---. Murmuró Amy adivinando lo que pensaba.

--¿Qué quieres? ---. Pregunte asustada.

---Nada… por ahora ---. Contestó soltando una leve carcajada. 

   El cielo se había nublado con una extrema rapidez, empezando a llover. Cerré mis ojos por unos minutos. Pude sentir como las gotas golpeaban mí sucia cara. Abrí mi boca pues de alguna manera quería saciar mi sed, me encontraba algo deshidratada. Pude  

                                                5

   El pozo poco a poco iba llenándose, me encontraba aterrada pensando en que tal vez moriría ahogada, y otra vez empecé a gritar con mucha desesperación, mi garganta cada vez me dolía. Amy continuaba mirándome sin dejar de reírse, era como si disfrutara mucho lo que me estaba ocurriendo.

---¡No es maravilloso! ---. Exclamó Amy riéndose.

---¡Márchate de aquí! ---. Conteste algo molesta ya no soportaba aquellas risitas que hacía. Para mí era una tortura oírla. 

   Pude percibir con horror que Amy ya no se encontraba pisando aquel húmedo pozo, sino que se hallaba flotando como si en verdad se tratara de un… Fantasma. Quede boquiabierta. El agua ya estaba llegando a mis rodillas.

   El pozo cada vez iba llenándose al ritmo en que llovía. En mi último acto de desesperación cerré los ojos junté mis dos manos y comencé a orar. El agua crecía a un paso muy rápido, podía sentir como llegaba a más de mí cintura. Morir ahogada tal vez no sería peor que morir de hambre o de sed.  La voz no me salía temblaba de frío. Mis pies se estaban congelando. Pero aun así intente orando.

---No es maravilloso---. Continuaba repitiendo Amy alegremente.

---¿Qué es lo que quieres? ---. Pregunté llena de coraje.  

---En su momento---. Contestó.

   El agua estaba alcanzando ahora mis senos, pude sentir como traspasaba mi brasier hasta tocar mis pechos. Por un instante mis pies… flotaban, quizás había alguna manera de escapar de aquí, pensé. Mis oraciones puedo decir que al fin dieron resultado. Espere a que el pozo se llenara lo suficiente para poder salir de ahí. Lamentablemente a los pocos minutos la lluvia ceso de caer, frustrando mi única vía de escape.  

   Amy ya no se hallaba delante de mí y en ninguna otra parte. Sacudí mi cabeza creyendo que todo se debía al efecto del hambre.    

   Me sentía muy rara tuve un mal presentimiento acerca de mí, es algo que no sé cómo explicarlo. Durante los dos días en que me hallaba aquí abajo. Me sentía extraña. He estado padeciendo algo de amnesia. Supongo que el duró golpe en la cabeza hizo que borrara una parte de mí memoria.      

   Como por arte de magia. El agua que se había juntado dentro del pozo había desaparecido. Ahí estaba otra vez aquel pequeño escarabajo al que hace unas horas me había almorzado, vivo paseándose sobre mi rodilla derecha.

---¡Que estaba pasando! ------ Exclame algo confundida.

---No es maravilloso --- repitió Amy riéndose una vez más. Hallándose frente a mí.

---¿Qué es lo quieres? ----. Pregunte. Sabiendo de ante mano cuál sería su respuesta.

---Recuerda---. Contesto ella colocando su dedo índice sobre mi frente.   

   Me sorprendió aquella respuesta suya, no sabía que es lo que Amy  esperaba obtener de mí. Ni tampoco sabía que era lo que tenía que recordar.

                                           6

   Llegó la noche. Pude presenciar con horror otra vez aquella espeluznante silueta, con esos horribles ojos rojos que apuntaban directamente hacía mí cara, parado a orillas del agujero contemplándome en silencio acompañado de su descomunal animal. Mi cabeza empezaba a dar vueltas. Continuaba sin comprender lo que estaba pasando.

   Mis ojos los sentía muy pesados y lentamente comencé a cerrarlos. Hasta quedarme dormida. Fue en ese momento que mi cerebro me traslado hacia mis viejos recuerdos. Empezando con mi infancia.

   Ya no me encontraba en el pozo, sino que me hallaba jugando con un viejo triciclo rojo apache el cual me habían obsequiado mis padres durante mis cumpleaños. Con un espantasuegras en la boca. Pude ver a los demás niños que se la pasaban divirtiéndose, corriendo de un lado para otro, vestidos de princesas y otros de vaqueros. Alegres usando sus típicos sombreros de colores puestos encima de su cabeza. Pude vislumbrar que ahí estaba Paty Felman sentada comiéndose una rebana enorme de pastel. Pude notar que también se encontraba Amy Kimberly usando un hermoso vestido color azul marino.

   Recuerdo que en ese entonces a Amy era una buena niña, casi no le gustaba andar de traviesa como los demás niños. No hasta que uno de ellos decidió hacerle una broma que la convertiría en lo que había sido. Una persona vengativa llena de rencor. Me siento en parte responsable en su transformación. No debíamos hacerle aquella broma tan pesada. No debíamos empujarla hacía la piscina ni mucho menos ensuciarle su lindo vestido que debía costarle miles de pesos a sus queridísimos padres.

   Sus padres la habían castigado severamente por nuestra culpa, le retiraron todos sus privilegios llevándose a demás a su querido BENNY su cachorro husky.                     

   Durante una semana el fantasma de la culpa no dejaba de castigarme. Todas las noches no dejaba de recordarme la cara de Amy pidiéndonos a gritos de auxilio de que la sacáramos de la piscina, vociferando que no sabía nadar. No parábamos de reírnos de ella, sobre todo Paty Felman que en dos ocasiones estaba a punto de ahogarse mientras comía su rebana de pastel.

---Jajajajajaja. – era lo único que salía de nuestras bocas al contemplar a Amy llorando después de que uno de los criados de mi casa la ayudara a salir de la alberca. Empapada y con el vestido arruinado. Todos percibimos como su mirada cambió de ser simpática y alegre a una mirada fría, resentida y llena de odio. al dirigir su vista hacia nosotros.

   Nos excusamos de nuestros padres argumentándole que todo era idea de ella. Por supuesto que todos nos creyeron. Nadie creyó las palabras acusadoras que Amy vociferaba en contra de todos los que le hicimos aquella broma que nunca imaginaríamos que …. cambiaría su vida. Nos había salimos con la nuestra.

   Tuvieron que pasar dieciocho años para que Amy por así decirlo consumiera su venganza en contra de todos los que participamos en esa terrible broma. Cuando su padre el señor San Román fue nombrado rector para la universidad de Madín. La misma escuela a la que estábamos asistiendo. Siendo el principio de una verdadera pesadilla. Sobre todo, para mí. Otros compañeros que no tuvieron nada que ver, no aguantaron a sus constantes humillaciones que la hija del rector les hacía, que prefirieron cambiarse de escuela. Si… algunos justos pagaron por pecadores. Pero quien dijo que la vida es justa.    

    Los rayos de sol están a punto de ocultarse detrás de las copas altas de los árboles, el frío al igual comenzó a descender drásticamente. Calándome todos los huesos de mí cuerpo, pude notar que justo de mi lado izquierdo se hallaba un montículo de rocas viejas con enormes capaz de tierra gruesa apiladas encimas un tras de otra dándole forma a una pequeña pirámide. Reconozco que tengo miedo al pensar en la posibilidad de que nadie vendrá a rescatarme y que probablemente quizás moriré aquí. Amy se encontraba ahora justo delante de mí.

 ---Recuerda. -  fue lo único que pronunció al cabo de un rato y de nuevo colocó su dedo índice sobre mi frente, pude sentir lo fría que estaba. Como si realmente estuviera muerta.    

   Mis ojos los sentía muy cansados otra vez. Era como un tipo de dejavu, que Amy colocara su dedo y empezara a recordar.

   Ahora me hallaba justo detrás de la biblioteca. Ya no llevaba aquel chistoso espantasuegras en la boca, sino que ahora traía un cigarrillo camel en los labios. Pude observarme a mi misma charlando con ella. No alcanzaba a escuchar las palabras que ella me decía, se notaba algo alterada molesta por algo. Me parecía que me estaba reclamando.

   Aquel efecto que Amy poseía sobre mí desapareció en tan poco tiempo, después de que… anocheciera y fuera presa de aquel extraño presentimiento, que hizo que mi cabeza volteara hacia arriba, donde se encontraba la horripilante silueta que se aparecía todas y cada una de las noches. Ahí estaba otra vez, junto con su descomunal perro mirándome con esos enormes e incandescentes ojos.

---¿Que estaba sucediendo? ----me pregunte anonadada. Realmente no sabía que estaba pasando. No hasta que horas más adelante pude entender lo que ocurría.

   Una corriente de aire helado entró soplando erizando los vellos de mis brazos, las extrañas figuras de aquel hombre y de su animal continuaba ahí contemplándome con esos ojos tan aterradores, quienes no dejaban de acosarme. Fui presa de un pánico terrible. Guardé silencio, pude escuchar como los latidos de mi corazón latía con mucha más fuerza. Mis ojos… siento que pronto voy a desmayarme. Mi vista poco a poco esta apagándose. Pude comprender que es lo que realmente estaba pasando, pude asimilar que era lo que Amy trataba de decirme.

                                           7

   No se por cuánto tiempo me abre quedado dormida. Pero al fin, exclamé después de tener aquella horrenda pesadilla.

   De alguna manera pude presenciar el asesinato de Amy. Me aterra decirlo, pero… debo confesarlo… no fue su novio ni otra persona quien la asesino, se me hace un nudo en la garganta recordarlo. Me avergüenzo de mí misma al acordarme de aquello y de repetirlo.

   Fue un viernes por la noche, cuando de alguna manera me quedé a solas de verme con Amy en el estacionamiento que estaba justo como lo dije antes, detrás de la biblioteca. Me cerciore de que no hubiese ningún estudiante merodeando por el lugar. Los postes de luz del estacionamiento comenzaron a iluminar con mayor intensidad y una fuerte ráfaga de viento sopló en el aire, meciendo las hojas de los árboles, como presagiando lo que pronto iba a acontecer.

   Apoyé toda mi espalda en uno de esos postes de metal, me encontraba algo cansada, hacía mucho frío que saqué un cigarrillo camel de uno de los bolsillos traseros de mis jeans, colocándomelo dentro de mis labios. Intenté encenderla cuando… pude distinguir aproximarse a unos cuantos metros hacia a mí a la fastidiosa de Amy; quien iba caminando de prisa por el empedrado camino de tezontle rojo que iba con dirección a la biblioteca, iba cruzando por toda la hilera de postes las cuales iban iluminando su camino. Pude distinguir la ira contenida que habia dentro de sus lindas facciones de su bello rostro. Me recibió con una fuerte bofetada. Cuando me tuvo cerca, dejándome estampadas sus huellas por toda mi mejilla derecha.

---¡Cómo te atreves! --- dijo reclamándome al tenerme de frente. Deduciendo de lo que lo que había hecho.

---¡sí que no aguantas una broma! ---- conteste, de manera retadora. Burlándome de ella.   

   Se enteró de que… Víctor y yo estábamos saliendo. Me habia vengando de ella, la muy zorra se lo merecía por haberme humillado cuando nos encontrábamos en horas de estudio. Ella con otras dos de sus amigas. Me habían empapado con unas pistolas de agua que habían llenado dentro uno de los excusados de la escuela. Me sentía sucia. Salí huyendo tal como lo hizo Paty Felman avergonzada, siendo acosada por todas las miradas de los demás compañeros que no dejaban de reírse de mí. Me habia sucedido como le habia ocurrido a Amy hace muchos años. Corrí apestando por todos los corredores de la universidad hasta refugiarme dentro de los baños de mujeres. Me aproveche dándole donde más le dolía. Nunca pude olvidar aquellas risas burlonas que Amy y sus dos amigas hacían. No podía concebir que ella de alguna manera se saliera con la suya.

   Amy empezó a reprocharme de no haberla ayudado cuando la empujaron dentro de la piscina de mi casa.  Volvió a bofetearme, esta vez en la mejilla izquierda, me tomó de mi larga cabellera y me empujo hasta tirarme hacía en el empedrado suelo. Intente levantarme. Pero volví a caerme después de que mis pies se enredaran con una pequeña rama que se hallaba tirada justo en el piso. Amy no paraba de golpearme una y otra vez. Dándome fuertes patadas que iban directamente hacía mi estómago. Intente defenderme. Pero ella encontraba la manera de hacerme daño.

   Al cabo de un par de minutos dejó que me levantara, se dio la media vuelta para marcharse, al momento de hacerlo. En un descuido llena de rabia, la tome de su hermoso cuello, la arrastre hasta empujarla contra el frío suelo del estacionamiento. El viento arreciaba con mayor fuerza, que los árboles parecía sollozar, siendo testigos mudos de aquel macabro espectáculo. Recordándome a las antiguas películas clásicas de horror. Apoye todo el peso de mis dos manos contra su cuello, hasta estrangularla. Intento zafarse un par de ocasiones colocando sus dos manos contra las mías, aferrándose por mantenerse viva. Después de cinco minutos Amy Kimberly dejó de respirar. Desabroche su linda blusa color guinda que llevaba puesta esa noche para que pareciera que fuera un intento de violación. Tenía la lengua por fuera y los ojos desorbitados. Tome la precaución de usar un par de guantes. Quería evitar a toda costa verme involucrada con la policía. Que por desgracia o por destino las huellas de Víctor coincidieron con las huellas que había en el cuello de Amy. Mi plan habia salido más de lo esperado.

   Trascurrieron cinco días para que condenaran a Víctor a cadena perpetua por el homicidio de Amy. El padre de Víctor dejó que su primogénito se pudriera en la cárcel. Creó que fue más fuerte el amor que tenía hacía su empresa que los lazos sanguíneos y sentimentales que lo unían hacía él. Ya se imaginarán como me sentía al saber la noticia. Volví a salirme con la mía dije mientras esbozaba una mueca de alegría. Tal como habia sucedido con Amy en la piscina.    

 

                                          8

 ---Felicidades Mina ----. Dijo el fantasma de Amy aplaudiéndome.

   También pude acordarme como es que caí en este maldito, oscuro y frío pozo. Empiezo a recuperar parte de mis recuerdos.

   A los pocos meses después de que Víctor fuera encarcelado por el resto de su vida. Me fui a pasar a unos días en la cabaña de mis padres que estaba por una zona boscosa hacía un pueblo que está a unos veinte kilómetros antes de llegar a San Javier. 

Tome las llaves de mi madre de su Chevrolet azul sin que ella se diera cuenta. Conduje hasta salir de Madin. Recuerdo que aquel día hacía mucho calor que abrí la ventanilla de mi lado izquierdo. Llegue pasado de las tres de la tarde. Aparqué el auto fuera frente a la cabaña, y bajé conmigo algunos emparedados de jamón con huevo y unas bebidas alcohólicas que habia comprado en un mini super dentro de una estación de servicio que estaba a orillas de la carretera.

   Fue como a eso de las cinco que salí a dar un paseo. Camine adentrándome hacia al bosque. Me estremecí al no saber cómo regresaría a la cabaña. Ya estaba anocheciendo, y un fuerte viento sacudió algunas ramas secas que se hallaban en lo más alto de los árboles, se retorcían iguales a la de la noche en que habia cometido el asesinado, recordándome de lo que le habia hecho a la odiosa de Amy Kimberly. Me aterré pensando que su fantasma se aparecería y me perseguiría. Corrí sin importarte perderme más de lo debido. Al minuto en que una lechuza estaba cantando, en un descuido tropecé con una deforme roca la cual estaba, adherida sobre la tierra. Escondida bajo un montonal de ramas y hojas secas. Haciéndome que me cayera, yéndome de lado golpeándome la cabeza contra la orilla del pozo, perdiendo así el sentido. El pozo debía encontrarse en alguna parte del bosque, escondida, detrás de unos largos y secos matorrales, oculta bajo la simple mirada de algún curioso que quisiera asomarse por ahí.            

   Lo que más me aterra pensar es que cometí el grave error de ni siquiera avisarles a mis padres de dónde estaría.        

---¡Es hora! ---. manifestó Amy, después de que terminara de repasar los tristes acontecimientos que me atrajeron a esta situación. Interrumpiéndome de mis pensamientos.

---Excava---. ordenó apuntando con su dedo hacia donde estaban las apiladas piedras.

   No se como explicarlo, pero sentí una rara necesidad de hacerlo por desenterrar. Que empecé a remover las piedras, las cuales me parecía sumamente pesadas, luego con mis dos manos empecé a cavar toda la tierra que podía.

---¡Qué asco! ---. Exclame, al sacar una lombriz de su escondite, la cual estaba retorciéndose. Buscando la manera de liberarse de mi mano. la cual la estaba oprimiendo.                             

Las manos comenzaban a dolerme,

---¡No puedo más! ---. Replique.  

---¡Cava! ---. Dijo Amy de manera insistente.

--¡Oh por dios! esto no podría estarme ocurriendo, ¿Cómo es posible? ---. me pregunte.

   Aquí abajo el olor cada vez era más nauseabundo. Apestaba como si hubieran arrojado el cadáver de algún animal en estado de descomposición. Con mis dos manos no dejaba de remover las enormes capaz de tierra que estaban a mi lado. Volví a tener aquel escalofrío de antes, paseándose otra vez en mi espalda.

---¡Al fin! ---. Exclamó Amy esbozando una mueca de felicidad.

---¿Qué es esto? ---. Pregunte desconcertada boquiabierta. Después de que terminara con aquel pesado trabajo. No podía creer lo que había debajo de aquel montículo de tierra. 

   Había desenterrado los restos de lo que alguna vez fue una persona. Me asqué al ver con horror como a través de esas cuencas vacías de sus ojos, salían una infinidad de gusanos retorciéndose. Haciéndose un pequeño banquete con el mal oliente cuerpo. Que acabe vomitando en el escaso piso del pozo.

   Me impresionó mucho su suéter que era de un color amarillo mostaza, además traía puestos unos jeans Strauss café, llevaba un par de zapatos negros y una esclava de oro en su muñeca derecha …sus atuendos eran similares a... Son muy …idénticos ah… ¡por dios! …a los míos.

---¡Felicidades! ---. Dijo Amy aplaudiéndome.

---¡Ese cuerpo! ¡no puede ser!... Es el mío. ---. Replique espantada.

   Al fin pude comprenderlo todo. Yo… yo… ya estoy muerta.

---¡Bienvenida al infierno Mina! ---. Dijo el fantasma de Amy. --- pasaremos por toda la eternidad aquí abajo, tú y yo juntas. ---    

---¡Debe ser una broma! ---. Pensé.

---¡No lo es! ---. Contesto Amy con una risita adivinando lo que pensaba.

   Cerré los ojos, esperando despertarme de aquel terrible sueño. Por más que lo hacía no podía.

---¡Tampoco es un sueño! ---. Manifestó Amy esbozando una cínica sonrisa.

   Mis esperanzas por escapar de este agujero se desvanecieron muy pronto. ¿Cuánto tiempo abre estado aquí? Una semana, un mes o un año. No lo sé. Al parecer mi mente me jugó chueco conmigo, trayéndome hacia este horrible calabozo. Al fin lo estoy pagando. Toqué mi cabeza y pude sentir la enorme fisura que había detrás de mi nuca, escondida bajo mi larga cabellera. La misma que había en el cadáver. Creó que ha llegado el momento de pagar. No puedo escapar de mi destino a la que estoy condenado. Lamento no haberme redimido antes. Voy a extrañar mucho a mis padres… adiós, papá… adiós, mamá.    

Publicado la semana 11. 11/03/2020
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
11
Ranking
0 156 0