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Ángel Acosta

Equívocos.

Mi primera esposa nació con su aroma reproductivo demasiado reseco y flácido... ¡Bahhh!... Ese asunto a mí nunca me molestó. Pero la pobre mujer no dormía. Al final pagó una fortuna para arreglar ese problemita. Fue en una clínica que está aquí mismo, pegadita a Córdoba, donde la operaron. Pero ese incrustado pedazo de nueva humana carne nunca funcionó… ¡Cosas del destino!... Apenas lubricaba un poquito se le volvía a secar… ¡Pobre mujer!... A los pocos meses mi esposa se suicidó. Los apasionados excesos siempre envenenan... ¿Usted tiene alguna duda?... Pregúntele al señor Zeahai. Todavía no sé por qué una vez fuimos al cine.  Otra salimos a cenar…Y entusiasmado con mi nueva relación cambié algunos hábitos. No puedo explicármelo… pero me empezaron a gustar los hombres y hasta me hice un discreto y femenino tatuaje en cada brazo. Una noche… el señor Zeahai y yo...fuimos hasta mi apartamento. Puse tangos de Gardel en instrumentales, preparamos un mate, nos sentamos en el sofá y sin mediar una palabra… ese hombre se abalanzó sobre mi regazo… trató de bajarme el zíper y hurgar… con sus afilados dedos… el tamaño y grosor de mi rasurada y erguida vergüenza… ¡No se lo permití!... Sin embargo, el sudor de mi excitada piel adornada con tiernos besos empapó desde su nariz hasta mis sonrosados pómulos… Y como una fiera tormenta que empuja al sol me sumergí en sus brazos y entonces… su desnudo pecho y el mío rozaron nuestros duros e hinchados botones de maduros adultos... mientras… mi barbada mejilla… se arrastraba desde el cuello hasta sus blandos y delicados lóbulos… Esa noche… sin prisa…quise demostrarle que el tamaño y el grosor; incluso, el largo de sus afilados dedos… a la hora precisa del clímax en la impetuosa satisfacción… no deciden… Entonces, con ternura le expliqué que sólo el apropiado roce de dispuestos puntos sobre sutiles puntos y viceversa deleita nuestra humana sexual necesidad. Y fue en ese preciso momento cuando se me escapó una inoportuna frase que… sin todavía conocer su verdadero significado y de manera fortuita… había escuchado por ahí…en algún bendito lugar…. 

--¡Sos un dulce de leche! Déjame hacerte un cunnilingus.

…le susurré esperanzado… Pero…recuerdo que esa noche… el señor Zeahai… enfurecido y dando un tremendo salto se levantó del sofá… Indignado cerró su camisa, clavó en mis pupilas el disgusto de sus verdes ojos y muy serio…demasiado serio… me dijo… 

--¿Qué es eso?... ¡Eres un salvaje!...Conmigo no te equivoques… ¡Eso debe doler mucho! ... 

Y hasta este preciso minuto…nunca más lo he vuelto a ver. 

 

 

 

 

Publicado la semana 4. 20/01/2020
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