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Ángel Acosta

Insumergibles.

… creo que Leopolda pudo acomodar en la maleta dos paquetes de café.

Olga extraña su aroma, pero la culpa es de tía Catalina por darle, desde que apenas tenía tres años, media tasa de café y un pedacito de pan.

¡Qué linda tía Catalina! Es una pena que las personas buenas vivan tan poco. Tía Catalina se murió muy rápido. A lo mejor vivió demasiado, pero como era una mujer buena, parece que fue poco.

Vivió casi medio siglo para mí y otro medio para ayudar a los demás. Las personas que son de buen corazón como tía Catalina generalmente duran poco.

No sé. A tía Catalina la asocio con… alguna vez en mi vida… leer sobre los  millones y millones de hombres y mujeres quienes… amontonados en grandes barcos…. viajaron al Caribe.

En las Islas del Mar Caribe...  de esas raras embarcaciones... se bajaron españoles, italianos, franceses, ingleses, africanos, chinos y… naturalmente… también tía Catalina… Hoy todos mis muertos están sepultados bajo la tierra que piso.

Es bueno disponer de tierra donde estén enterrados los muertos que alguna vez vivos llenaron de alegría nuestras almas. Es bueno disponer de tierra donde estén enterrados nuestros muertos, no sus recuerdos… Así de simple, los recuerdos son insumergibles.

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado la semana 3. 14/01/2020
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