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Cristobal

Désespéré.

… no puedo contemplar mi espectáculo con impasible serenidad. No puedo dejar de narrar mis sucesos. Con paciencia abordo los móviles cuadros de la condición humana. Mi espacio abarca hechos y personajes envueltos en esta des-naturaleza donde… a su vez… se desarrolla otro drama tanto o más lleno de crueldad… ¡el mío propio!... ¿Cuándo podré escribir tranquilo? Digo, escribir sin pagar el precio de esta antigua e insensata caverna, donde sólo escucho un aburrido hablar… Tal vez escucho la misma impaciente y desesperada voz que motivó a Courbet pintar su lienzo Le Désespéré… Hoy sólo Dios y yo compartimos cuanto añoro mi verbo tomado de la mano de Leopolda en parques agotados de verdes palmas reales, con ese olor a hierba después de un fabuloso y vanguardista aguacero de mayo… ¡Sólo Dios!

 

Publicado la semana 16. 13/04/2020
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