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Alejo Mayurí

Sobre la ciudad de Throndol Aemar

Bajo reflejos y nubes a contraluz, el pueblo de la gente se levantaba de entre la ruina y los campos pisoteados por la batalla poco a poco volvían a florecer. Las voluntades del mundo abrieron las puestas de Naerindil, la gran ciudad de mármol y plata, a los mensajeros que la gente enviara por consejo, información o para transmitir una noticia. Lentamente el pueblo emergió de la ruina. Las pocas familias poderosas que habían quedado en pie tras la guerra decidieron ceder su poder a los Tarpis, que consistían en asambleas a las que asistían los jefes de todas las familias del pueblo y discutían sobre el que hacer con las cosechas o a qué plaza limpiarle la decadencia, así el pueblo de Nimie restauraba su vieja gloria bajo la sombra de un faro partido que se negaba a ser restaurado y los reflejos de un perpetuo arcoíris. 

Pero más allá del escarpado horizonte occidental, la penumbra susurraba las notas de un viento helado sobre los riscos y los campos fértiles. Bajo esa penumbra se encontraba la ciudad helada de Throndol Aemar, que significa gloria de la gente. Persona la había fundado junto con la gente que lo siguió tras su derrota y en ella había impuesto su imaginario como ley. Había mantenido los inventos con los que antaño engatusó a sus fieles pero desde que fundó la ciudad no había vuelto a ofrecerles ninguno, en lugar de eso había concentrado sus pensamientos en la construcción de la ciudad y había dispuesto a sus seguidores sobre las murallas y caminos, siempre observando hacia los reflejos multicolor que iluminaban el cielo más allá del horizonte. Persona había construido la ciudad pensándola impenetrable e inexpugnable ya que su intención era usarla de fortaleza y de centro de operaciones. Él sabía que ahora contaba con el ejército más grande entre los ejércitos de la gente. Sin embargo, también sabía que ese ejército era inútil ante la voluntad de Enta y de las demás. Pero lo que él buscaba no era una guerra abierta contra las voluntades del mundo, pues sabía que de suceder, él sería derrotado y disuelto en la nada más profunda, o encarcelado nuevamente en el salón oscuro donde el espacio y el tiempo no funcionan igual. El recuerdo de aquella oscuridad que impregnaba todo el salon de Ualpa le producía pavor. También era consciente de que no sería atacado siempre que hubiese gente para defenderlo, pues las voluntades no lastimarían a la gente.

Las noches eran extrañamente cálidas en Throndol Aemar, conciderando lo helados que eran los días. Era como si la estrella se negara a darle calor a la ciudad. En cambio, la noche los abrigaba. Sobre los negros cielos nocturnos volaban aves de colores opacos que nunca producían nungun ruido. Persona sabía que aquellas aves eran amigas de Maegara, la domadora de bestias, y que al amanecér volverían a Naerindil a contar todo lo que sus ojos penetrantes vieron durante la noche. Era evidente que quién buscaba una confrontación era Enta, y Persona supo gracias a la regularidad de las aves y a las variaciones en el clima siempre frío pero no siempre igual, que las habitantes de Naerindil estaban indecisas. No sabían cómo actuar frente a la gente que lo protegía.

Los días pasaban y la ciudad helada se fortalecía. Las gentes habían mantenido las viejas costumbres como la construcción de plazas y las carreteras en sol sostenido, pero ahora lo hacían segun la voluntad de alguien distinto, pues el dilema que dió pie a la guerra era ahora una verdad. La gente no era libre en Throndol Aemar, toda decisión era una decisión de Persona, todo se hacía según el objetivo de Persona, todo era una corrupción del pensamiento de Enta, de Nimie y de las demás. Pues Persona había dejado de existir por sí mismo y se había convertido en la antítesis de cualquier decisión tomada por las voluntades del mundo. Si Taémuna había tomado el amor y el idioma para crear la verdad, Persona había tomado el odio y el laberinto para crear la mentira. Fue mediante ese principio que Throndol Aemar se erigió, pues Persona conocía y entendía los designios de la ciudad de  Naerindil, y podía corromperlos con habilidad. De ese modo su ciudad se erigió como el principal enemigo de los planes de Enta.

Publicado la semana 11. 15/03/2020
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En cualquier momento , persona, Ciudad
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