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Agonista

25 de marzo, 2019

25/3/19

 

Querid- amig-, 

No puedo conciliar el sueño. El tiempo se mueve como un río moribundo, su caudal cesa como si la vida se le escapara y yo me siento impotente. Cada vez dependo más y más de la inercia, y es un arma de doble filo. Si me muevo, puedo seguir con un ritmo sinuoso y así sigo, pero, si me quedo quieto tengo que cargar con el peso acumulado de los minutos que dejé morir.

Hace casi un año sentí que estaba perdiendo el control. Estaba escuchando voces sin génesis, hablando con sombras en medio del día, paranoico por cosas que no estaban ahí. Recurrí a entumecer mis sentidos con diferentes métodos; no sé que estaba más lleno de pesadillas, si mis días y mis noches. El poco placer que ganaba con mis rutinas se empezaba disipar como el humo de los cigarrillos en la madrugada. El alcohol, las pastillas, las personas; todo se había vuelto un fuego sin calor, así que escape.

Tomé rumbo a un nuevo mundo buscando estructura, pasé días y noches hablando conmigo mismo sobre las demonios que me acosaban. Algunos pasaron a la luz y ahora van conmigo, pero el abismo dentro mío parece no tener fin. Hoy mi corazón duele un poco más de lo que puedo soportar y ya llevo varios días soportando. Recuerdo un día en el que me sentí con esta pesadez en el pecho, me hallaba solo en medio de un bosque, conocido por ser el lugar perfecto para desaparecer. Recuerdo vagamente que estaba preparando mi comida mientras le recriminaba a alguien sobre mi cordura: "si sé que estoy loco no puedo estar loco porque soy consciente de mi propia locura" ----- le grité a una casa vacía en medio de la nada. 

El otro día me sorprendí hablando en voz alta, acompañado sólo por la soledad de nuevo. A veces pienso, o siento, o deseo, no darme cuenta y dejarme ir... perderme en algún rincón de este campo de batalla al que llamo mente. No puedo explicar el dolor que siento al darme cuenta que estoy hablando con fantasmas, cuando me dejo ir, antes de darme cuenta de que ya no estoy contando pasos, mantengo conversaciones con ellos. Pero les espanta la cordura a la que me sostengo con tanta fuerza; mis brazos se sienten cansados y mis manos ya no se sienten mías.

Hoy mis ojos se pintan color rojo sangre por mis vidas pasadas, y mi pasado se deshace cada vez que me doy cuenta que llevo horas viendo a la pared. Me preocupa que pronto empiece a tener lagunas.

Recuerdo algún momento de mi niñez, mi familia y yo estábamos en piscina. Me escapé de quien me estaba cuidando y me pasé a la piscina profunda, no podía tener más de 4 años. Nadé la piscina completa hasta el lado más hondo, y ahora que veo la memoria y me ahondo en ella, me pregunto, si no me dejaría ahogar; dejarte sostenerme a mí mismo y hundirme.

Ayer se reventó la banda elástica que llevo en la muñeca. Creo que esta maldad extranjera, estas ideas extrañas, crueles, incomprensibles, están por romper mi mente también. Estoy solo en este campo desolado donde me dejo morir en memorias, rodeado por enemigos que esperan mi bandera blanca, y me aburre pensar en una manera de escapar.

 

Sinceramente tuyo,

Publicado la semana 47. 22/11/2020
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