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Agonista

Reminiscencias

Sé que estás cansado de oír las mismas respuestas
Para una carga que te aplasta con más fuerza
Sé que se te hace pesada y que quieres llorar
Pero tus ojos están secos
Que te duele el corazón y aún late con temor.
Crees saber que la vida es alcanzar cumbres
Y escapar de los valles,
Pero tu espada no debería estar rota y desgastada,
No para los años que cargas.
Sé que estás acostumbrado a no ser escuchado,
Por eso buscas a quienes oyen, pero no te escuchan,
Porque tienes miedo de lo que puedes decir.
Te aterra que te odien por lo malo que hay en ti.
Te petrifica que se aterren por lo bueno que hay en ti...
No quieres vivir de nuevo el dolor de estar expuesto,
Y que te encuentren despiadados, descuidados,
O aquellos desentendidos que creen conocerte,
Que te repiten que eres como un libro abierto,
Pero te dejan olvidado en la repisa.
Aquellos a los que intentas contarles tus pesares,
Pero siempre te interrumpen para repetirte cuánto les importas.
Aquellos que te dicen que no hay razones,
Que eres un dramaturgo que vive sus propias tragedias,
Y que creen que lloras por el arte de tus creaciones,
Y no saben que lloras, y por eso haces arte de tus adicciones.
Sé que estás cansado de buscar las palabras correctas,
Que no sabes cómo dibujar el mundo que en tu interior se desmorona.

Sé que tienes miedo a estar solo,
Y busco tu perdón por las veces que me fui,
Por las veces que me iré...
Por las veces que te dejaron a la deriva,
Sé que tú eres tu peor enemigo,
Y por eso no te gustan los espejos,
Te recuerdan que sólo tú puedes hacer algo,
Pero no sabes qué,
Espero que te puedas perdonar,
Por lo que te hicieron,
Por lo que te dejaste hacer,
Por lo que te hiciste,
Por lo que aún te haces.
Sé que le tienes miedo a la oscuridad,
Porque ahí viven tus miedos de la infancia,
Los traumas que desgarraron tu inocencia.
Lamento haberte abandonado,
Lamento haberme llevado la última vela,
Lamento que te hayas tenido que acostumbrar
A la soledad de una penumbra que no acaba.
Sé que te has sentido débil, adolorido, malherido,
Sé que buscaste ayuda y recibiste cartas de remisión,
Sé que querías ayuda y te dieron pastillas,
Y te dijeron que no pensarás en eso,
Sé que sólo querías dormir y despertar con vida,
Y por eso te tomaste las pastillas,
Sé que fueron la solución temporal para un problema que parece definitivo,
Y sé que sólo te causaron más problemas,
Sé que le perdiste el miedo a las agujas,
Y sé que sólo querías dormir, así no te fueses a despertar.
Sé que a veces se te escapa la realidad
Y tienes miedo de perderla
Y tus sueños se hacen realidad
Y tu realidad se hace sueño,
Y sé que tus huesos tiemblan
Y tus ojos se inundan como una represa
Y tu corazón se acelera como si tu vid,a dependiera de ello,
Y el pánico te ahoga pero no te pierdes en el pánico,
Porque todavía tienes que descifrar si se te perdió el tiempo,
O si te perdió tu mano, o tus ojos, o tu rostro,
La palidez de perder lo que es tuyo,
Y estar seguro de que lo imposible te ocurre.
Has competido una carrera de ingenios contra un dios,
Has extirpado las piedras que atragantaban tu sangre,
Has discutido con la muerte, has charlado con el infortunio,
Has bebido con el destino, has venido por tu angel,
Has aceptado que un desconocido te cuida al pie de tu cama,
Has perseguido a la sombra que te persigue,
Has desenterrado el dolor de garganta,
Has huido de voces que viven dentro de ti,
Has quemado edificios por destruir un pasado tatuado en ti

Sé que las arañas han infestado cada rincón,
Que las flores que cuidabas con esmero ahora están cubiertas por telarañas,
Y que la vida de le escapa a tu jardín...

Publicado la semana 20. 17/05/2020
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