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Victoriano Pedernera

A MITAD DE CAMINO

Miro hacia atrás y puedo ver tantos sueños dejados de lado.

Veo momentos perdidos, sin estar junto a mis hijos.

El amor... el amor lleno de dolor.

El alma oprimida, reprimida. A veces oscura, por los pensamientos. El corazón fatigado, dolido, sangrando por las injusticias.

Las manos callosas, toscas. Les pesa la falta de trabajo.

Siempre he tratado de ser un hombre honesto, justo, agradecido.

Estoy aqui a mitad de camino.

Recuerdo el frío de los inviernos, calandome los huesos.

El calor de los veranos, calcinandome las venas.

Cuanto he trabajado. Los músculos atrofiados, de cansancio y dolor.

La mente plena de optimismo, el corazón lleno de esperanza.

Estoy aqui, a mitad de camino.

Me encuentro estancado, en medio de una encrucijada. Sé que hacía atrás no puedo volver.

Avanzar implica sacar fuerzas de donde no tengo, o cambiar mi modo de pensar, de ver las cosas, traicionando mis principios.

He tenido oportunidades de acortar camino, para avanzar rápidamente. Eso requería caminar en las cloacas, junto a las ratas.

De haberlo hecho, todo lo que hubiera conseguido y yo, oleriamos a excremento.

Hoy tengo la dignidad de caminar con la frente en alto. No sé si lo he logrado debido a mí orgullo o mí pudor.

Quizás comparado, con tantos que me he cruzado en el camino, yo no tengo nada y ellos naden en la abundancia.

Estoy aqui, a mitad de camino, mirando hacia adelante, porque el corazón y la mente continúan intactos. Sólo mí cuerpo acusa recibo al paso del tiempo.

Cada día renuevo mis fuerzas, por el hecho de saber que puedo mirar a mis hijos, a los ojos, sin esquivar la mirada, porque saben que todo lo que he logrado y les dí fue a base de mí esfuerzo y honestidad.

Como herencia les dejo lo que he predicado con el ejemplo y el orgullo que puedan decir, sin temor y sin vergüenza: SOMOS HIJOS DE UN ALBAÑIL.

 

Publicado la semana 29. 18/07/2019
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