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Valentina Cavalotti Velasco

El otro día

A Noelia le llega un mensaje de texto y el ding dong es tan fuerte que lo escucha por encima del ruido de la canilla que tiene abierta, mientras lava los platos. Se había olvidado que lo había dejado en sonido, ocurrencia extraña, de cuando estaba esperando un llamado de su abuelo. A la nonna la habían tenido que internar hace un par de días, y estaba toda la familia intentando que le den el alta. Para ella, que estaba por cumplir 87 años, era menos peligroso recuperarse en su casa que estar encerrada en ese hospital de mala muerte donde se podía agarrar cualquier bicho que anduviera dando vueltas.
Pero el abuelo no había llamado al final, sino mamá, para decir que estaban esperando la ambulancia , y que probablemente iban a ser varias horas e incluso podía pasar que tuvieran que esperar hasta el día siguiente. De eso hacían un par de horas pero era domingo al mediodía, y los grupos de chat de la facultad estaban desiertos, y la noche anterior se habían juntado a jugar juegos en discord con sus amigos hasta tarde y probablemente la mayoría seguían durmiendo. Por todos estos motivos el celular llevaba varias horas sin emitir sonido y ahora el mensaje que iluminaba la pantalla distrajo a Noe completamente.
El mensaje era de Dante y preguntaba que había pasado al final con Lau. Lo de Laura había sido hacia un poco menos de una semana pero parecía hacía mil años. Noelia consideró dejarlo para cuando hubiera terminado con los platos pero al final su dedo se movió más rápido y ya estaba en el chat. No quería clavar visto así que fue con un audio.
"Y... nada. Salimos, el show salió bien, bastante lindo, el publico era copado como siempre. Nos quedamos para saludar, y después fuimos a comer unas papas...Y bueno, después se nos hizo re tarde hablando y como el bondi no venía más nos volvimos a pata y se quedó en casa. Nos re morimos apenas caímos en el colchón. Y nada, después al día siguiente nos levantamos, desayunamos y se fue."
No estaba mintiendo. No había pasado nada. Se habían agarrado de la mano muchas veces durante la noche, pero eso lo hacían siempre. Y si, se habían tirado onda pero, de nuevo, lo mismo, nada nuevo. Cuando llegaron a la casa ella se puso el piyama mientras Noelia estaba en el baño y cruzaron dos palabras antes de quedarse dormidas.
Había sido a la mañana siguiente, cuando la valentía extra que da la noche se había esfumado, que Noe había sentido ese acelerar del corazón que cuando lo leía en los mangas le parecía ridículo pero que en ese momento hizo que sintiera como si fuera a vomitar mariposas o capaz un yunque de piedra maciza. Laura estaba en la cama despertándose y Noe volvía de lavarse los dientes. Se dejó caer parcialmente sobre las piernas de la otra y esta procedió a acariciarle el pelo.
"Dormiste bien?" le había preguntado y Laura había asentido, y tenía el pelo hecho un desastre y los ojos hinchados y Noelia sentía que el corazón se le salía del pecho.
Al final Laura se había levantado para ir al baño, todavía medio dormida y Noelia había agarrado el celular como excusa para quedarse exactamente como estaba. Y cuando volvió, Laura se acostó al lado y se quedaron mirando el techo en el que el sol, el viento y las hojas del árbol de abajo jugaban y las sombras resultantes recordaban a un día de vacaciones de verano. El corazón de Noelia seguía latiendo desbocado mientras acercaba su brazo como si nada hasta que los pelitos rozaron la piel del brazo Laura. De alguna manera estar tocandose menos de lo que siempre estaban tocandose la hacía sentirse más cerca. La posibilidad de algo provocaba que el más pequeño contacto se volviera electrizante. Se habían quedado ahí durante algún tiempo indeterminado, algo entre media hora y 30 segundos, Noelia considerando la posibilidad de hacer algo y preguntándose que estaría pasando por la cabeza de Laura. Después se habían levantado para desayunar y después de un rato Lau se había ido y, tal como le había dicho a Dante, al final no había pasado nada. Y explicarle que había sentido que la piel le quemaba cuando Laura se acurrucó a su costado justo antes de darle un beso en el cachete y levantarse, pero que no había hecho nada al respecto era mucho peor que resumirlo a su resultado final: ∅.
A la nonna la ambulancia no la fue a buscar ese día y a Noe le tocó pasar la noche en el hospital con ella. Se durmió recordando la tibieza de una piel cerca pero con lo que soñó fue un calor que se alejaba y la dejaba sola en un sillón incomodo de hospital.

Publicado la semana 99. 17/11/2020
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