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Valentina Cavalotti Velasco

La melena

Hace como 3 meses que estoy diciendo que tengo que ir a la peluquería. Se lo dije a mi vieja, a mi viejo, a Martu de la facu y a José del trabajo. También se lo dije al portero. A Cami se lo dije tantas veces que me dijo que hace 3 meses que vengo diciendo lo mismo y que si le tengo miedo al peluquero o que. Cada vez que lo digo, acompaño las palabras con un suspiro de frustración, tocandome el pelo de alguna forma, corriendomelo de la cara o enroscandolo al rededor de mi dedo. Como para que se entienda.
El problema es que no sé que pedirle al peluquero. Y con lo ortiva que es es siempre mejor idea tenerlo pensado de antes. Una vez vi como descansó a una señora que se atrevió a decir, ay, no se que es lo que quiero. Me sentí tan mal por la mujer que cuando se fue le dije que le había quedado muy lindo el corte, por más de que estaba bastante feo. Parecía una tortuga. 
También podría ir con otro peluquero pero a mamá no le gustaría nada, porque Rubén me corta el pelo desde que tengo 5 años y además ella dice que siempre nos hace precio, por más de que a mi siempre me cobra lo mismo que dice en la planilla de excel que hay pegada en la puerta. 
Además tendría que buscar otra peluquería y no sabría por donde empezar. Cual es el criterio de una cosa así? Que sea linda o que tenga buenos comentarios en google? 
Así que asumo que voy a ir con Rubén para al menos solucionar ese tema. 
Pero sigo sin saber que hacerme en el pelo. Tengo fotos guardadas en una carpeta de instagram, pero la mitad de las cosas Rubén no las podría hacer. Y la otra mitad no creo que me quedarían bien. 
Quiero decir, no creo que sea el tipo de persona que anda por ahí con una melena cortita y color rosa algodón de azucar. Podría llegar a serlo quizás, si me cortara el pelo, y me lo decolorara y me lo tiñera de color rosa algodón de azucar, pero eso significaría que tenría que empezar a ponerme toda esa ropa que tengo al fondo del armario y que guardo para esas "ocasiones especiales" que nunca llegan. Y me tendría que maquillar para variar, para lucero la melena. También tendría que dejar de ir la peluquería de Rubén. Y ya hablamos sobre eso. 
También podría ir por el clásico y hacerme unos claritos o algo así, pero la verdad que me parece completamente al pedo porque mi pelo ya es naturalmente más claro en algunos lugares, por la exposición al sol y todo eso. Y no quiero gastar 700 pesos en hacerme algo que ni se va a notar. 
Dentro de la gama de cosas que se que Rubén puede hacer decentemente, está la posibilidad de teñirme de rubia. De todas, es la idea que menos me interesa. Desde que tengo memoria, siento que todas las mujeres en algún momento de sus vidas terminan siendo rubias y después nunca vuelven. Y a mi, mi color de pelo me gusta. Entonces porque me lo quiero cambiar? 
Bueno, porque quiero cambiar algo. Y porque hace 3 meses que vengo diciendo que debería ir a la peluquería, así que eso será por algo no?
Después están los cortes de pelo. Acá es donde invariablemente termino llegando, pero las fotos que tengo guardadas en instagram son mayormente sobre colores y peinados, no cortes. No es como si pudiera ir a que me hagan "pelo largo con ondas playeras". Mucho menos con Rubén. Flequillo está fuera de la cuestión. El trauma del flequillo diagonal que me hizo mamá cuando estabamos peleados con la mujer de Ruben (la de la verdulería), todavía me persigue. También podría hacer una locura como raparme la cabeza pero Rubén me miraría raro, y sería super anticlimatico al final, como la mayoría de los cortes de pelos suelen ser. Ya me imagino, toda emocionada, yendo a cursar y que nadie me diga nada. Los pelos de uno siempre le importan a uno y a nadie más. 
Al final un día volviendo de la facu, pasé x en frente y se me ocurrió que tenía suficiente plata. Había una sola persona en la peluquería y era un tipo que estaba para raparse así que no iba a ser mucho tiempo. 
Cuando Rubén me preguntó que quería, entré en panico y puse mi mano a la altura de mis hombros. 
"Hasta acá le dije" 
"Rebajado?" 
"no." 
Y eso fue todo. Ahora soy el tipo de chica que tiene el pelo corto y se lo ata así nomas con una colita o un lapiz arriba de la cabeza. A veces me pongo la ropa arreglada con cosas menos arregladas y Cami me dice que le gusta mi nuevo look. Martu ni se dió cuenta y ahora casi ni nos hablamos. José me dijo que me hacía acordar a su vieja y eso fue todo lo que necesité para superar lo enganchada que estaba con el. 
A papa y a mama ni idea si les gustó, pero mamá estaba chocha que fuí a lo de Rubén y me hizo medio millón de preguntas sobre Sandra, la mujer. Como si yo fuera a preguntarle algo a Rubén. Como si el fuera a contestar. 

 

Publicado la semana 86. 20/08/2020
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