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Valentina Cavalotti Velasco

Nadie la espera

Nadia espera en un aeropuerto mientras escribe un poema en su celular. No sabe si es un poema o simplemente una mala metáfora y eso la molesta. A su costado la pared es vidrio y puede ver una enorme pista de aterrizaje y un aún más enorme cielo. Estar cerca de ventanas siempre es una distracción enorme. No puede evitar escapar a través de ellas. Y como le gusta escapar. Eso está haciendo ahora mismo, piensa. Escapando de la forma más dramática posible, yendose volando. Pero nadie va a venir a buscarla en una escena de corridas en cámara lenta justo antes de que entre a la sala de embarque. Tampoco nadie va a saltar sobre las barreras y los militares armados hasta los dientes para confesarle su amor y evitar que se suba al avión 1056. Los aeropuertos solo son lugares románticos en las películas. En la vida real son, con un poco de suerte, nostálgicos. Pero por lo general, más bien tediosos. Un altavoz le informa en 5 idiomas distintos aquello que ella y todos los que la rodean en esta sala de altas paredes y eterna espera ya saben. El peligro es inminente piensa Nadia. Es palpable. No importa si es probable o no. Es posible y eso es aterrorizante.
Nadia se acomoda para dormir en dos asientos. La hace sentirse un poco desubicada pero eso es lo que están haciendo el grupo de alemanes sesentosos en las filas de adelante y eso le otorga la estampa de primer mundo que la acción necesitaba. Se abraza a su cartera e intenta vaciar la mente. Vuelve al poema. Ella es un árbol. Si. Eso lo sabe. Pero como decirlo sin recaer en recortes y repeticiones. Sin caer en misticismos. Cuál era la idea? Había parecido tan nítida. Árbol. Raíces. Pies. Tierra. Hojas, viento, volar. Afuera empieza a llover y las gotas arremeten contra los enormes ventanales. Nadia siente sus hojas arremolinarse contra la ventana y golpearla una y otra vez. Que escape más triste, imaginarse árbol sobre esta planicie imperdonable de cemento. Es lo último que se le ocurre antes de dormirse con el ruido de la lluvia y las turbinas de los aviones.

Publicado la semana 64. 21/03/2020
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