36
Valentina Cavalotti Velasco

TP

Sofía se tira en su cama y hace que su celular rebote y caiga al piso. Cierra los ojos frustrada. Todo el día viene siendo así. Se le quemaron las tostadas. Se tiró el te encima. Se le apagó el calefón mientras se bañaba. Pero más importante, no avanzó nada con el Trabajo Practico. El TP de economía, que tiene que entregar el martes. Hoy es domingo a la tarde, se está escondiendo el sol, y Sofía sabe que mañana casi no va a tener tiempo para hacerlo. Abre su computadora en su regazo. Tiene la pestaña de Word abierta, enceguecedora por su brillante blanco. En realidad, le falta poco. Solo el ultimo punto de 5. Y no es nada que ella no sepa. Pero aún así, lo tiene que hacer. Y es esa acción, la de efectivamente trasladar el conocimiento de manera coherente a la página de Word, es justamente eso, lo que no está pudiendo convencer a su cerebro de realizar. Sencillamente, no tiene ganas. No quiere. No es que prefiera hacer algo más. No particularmente. Más bien, preferiría cualquier otra cosa. Pero ya hizo todo lo demás, a saber, lavó los platos, colgó la ropa, barrió la casa y limpió la cocina. También preparó una torta y ordenó la heladera. Incluso reorganizó los papeles en los cajones de su mesita de luz. Le escribió a un amigo con el que no hablaba hacía semanas (al rato recordó porque ya no le hablaba). Pensándolo bien, fue un día muy productivo. Pero, no hizo la única cosa que si tenía que hacer. Que ridículo, cuanta falta de voluntad. Cierra la computadora cada vez más enfurruñada y tantea la cama buscando su celular. Se acuerda que está en el piso. Lo encuentra con la pantalla para abajo y lo agarra con cuidado rezando en silencio que no se haya roto el vidrio. No se rompió. Tampoco tiene mensajes nuevos y no encuentra en Instagram nada interesante. Lo que también significa que no hay nada más entre ella y el TP. Vuelve a abrir la computadora. Se concentra, juntando toda la fuerza mental que le queda. Y empieza a escribir. Todo el día para eso. Termina a los 20 minutos. Y ahora se siente culpable por haber tardado tanto en hacerlo. No hay escapatoria, la sensación de insatisfacción la persigue como uno de esos perros que te encontras en la playa y que mimas un poquito y termina acompañándote hasta tu casa. Sofía empieza a pensar que capaz el problema no sea el TP. Capaz la que es un bodrio es ella.

Publicado la semana 36. 05/09/2019
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
36
Ranking
0 51 2