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Valentina Cavalotti Velasco

15 días en la playa

La estepa 

Se extiende casi infinita. Plana y estirada. Las nubes alargadas se esfuerzan por cubrir el cielo inmenso y se quedan cortas. De color rosa, son premonición del viento que mañana me va a volar.  Innumerables arbustos, nudosos, con ojas que pinchan y colores apagados pasan rápido al costado de la ruta. Martinetas suicidas se tiran a cruzar sin registrar a los autos que pasan. Abro la ventanilla para sentir el viento.
 Saco mi mano por la ventana y juego. Con mi palma mirando hacia adelante, siento la resistencia que me tira para atrás. Si la pongo paralela al piso puedo cruzar el aire sin problema, cortándolo, cómo si nadara. Pienso en cómo esto fue durante tanto tiempo fondo de mar . Tengo todo el pelo en la cara y se que voy a tardar media hora en desenredarlo.
  Cada vez puedo oler más el mar y mi cuerpo se relaja. No quiero estar en ningún otro lugar. 

La ciudad pueblo

Duplicados por todos lados. La modalidad playera del dúplex no pasa de moda. Un perro en cada esquina para acariciar mientras me entretengo adivinando las edades de las casas, de camino a comprarme un alfajor de maïzena y unas torta fritas, que curiosamente, solo me gustan si las cómo escuchando el mar. La rutina más esperada del año, la de dormir, comer, mar, comer, dormir, comer, mar, comer, dormir. Mientras discutimos si la marea está subiendo o no en vez de preguntarle al guardavidas que está a medio metro, y comentamos múltiples veces x día la temperatura y el porcentaje de humedad. El tiempo no alcanza para hacer nada más, ni nada menos. 

El mar

Helado. Un frío tremendo. Me quejo a las puteadas mientras meto los pies y se hunden en las piedritas que me golpean los tobillos cuando pasan veloces, siguiendo a las olas, intentando escapar del mar. Cierro los ojos, total sin los lentes no veo nada, y escucho el ruido de las olas rompiendo contra ellas mismas, contra el mar, la arena y las piedras que me están reventando los pies. Me quedo ahí hasta que me acostumbro, hasta que el viento y el mar y las piedritas implacables me hacen chiquita. Yo soy una invitada nada más .

Publicado la semana 3. 14/01/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
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