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Sr. Pomodoro

Déjame que recuerde

Déjame que recuerde, 

que con el paso del tiempo, 

no hay recuerdo que conserve, 

que hoy ya tenga remedio. 

 

Y es que fue hace ya mucho, 

pero aunque quiera olvidarlo, 

no conocí mayor disgusto 

que el que me dio este desgraciado. 

ay, ¡si yo lo hubiera adivinado!

 

La historia comenzó antes, 

pero solo puedo adelantar

que entre drogas y mucha farra, 

con premeditación y alevosía 

hicimos conquistas de barras, 

cerramos algunos bares

y huimos de la policía, 

mientras bebíamos anisetes

en medio de la gran vía.

 

Tiempo después 

yo era un tipo refinado, 

y no me gustaban los líos.

Tenía una habitación de sobra 

y buscaba un inquilino.

Alguien contestó a mi anuncio, 

parecía un tipo tranquilo, 

ay, ¡si yo lo hubiera sabido!

 

¡Gran ilusión que me hizo 

al descubrir a mi antiguo amigo!

Más pasado que Pocholo 

y vestido cuál arlequín, 

parecía muy necesitado 

este vivaracho malandrín.

 

Acogí a este individuo, 

mitad fraude sin saberlo 

y el resto demasiado peligro, 

ay ¡si yo lo hubiera sabido!

 

Volvieron las grandes fiestas, 

¡grandes momentos!,

Recuerdos inolvidables

y también muchos tormentos.

 

Un viernes noche vino a buscarme

y me lo encontré aquí mareado, 

más colocado que Maradona 

y vestido de espartano.

 

Me dijo que se marchaba

a hacer una gran caminata, 

Pero antes quería brindar 

después de varios cubatas.

 

Me echó algo en la bebida 

que me hizo perder el sentido, 

empecé a ver todo borroso, 

y por un demonio fui poseído, 

que salimos a la calle

y yo solo quería entrar en bares 

a beber como un descosido.

ay, ¡si yo lo hubiera sabido!

 

No quiero recordarlo todo 

pero entramos también al servicio, 

no sé que pasó ahí, 

pero lo recuerdo como algo ficticio, 

tal energía tenía 

que me hacían llamar “El vicios”.

 

Acabamos en la oficina 

en medio de una orgia muy pilla, 

¡no preguntes como!

yo en un trenecito 

y el chupando la estatuilla.

 

Al despertar me encontré desnudo y solo, 

Y mi Giacometti desaparecido.

No era mío ni por asomo

si no de un mafioso de tomo y lomo.

ay, ¡si yo lo hubiera sabido!

 

Llevo años buscándole,

removiendo cielo y tierra,

y como la estatua no la encuentre

¡la parca vendrá a verme!

¡pero no fue culpa mía! 

¡Dios santo es un suplicio!,

que arrastro con los años, 

gracias a este individuo.

 

* thanks Uge ;)

Publicado la semana 8. 24/02/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
08
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