05
Sr. Pomodoro

¡MIERDA!

- Perdone Señor Maroto... ¿Señor Maroto? – Le susurró brevemente Jacinto desde lo alto del tramo de escaleras.

El Señor Maroto giró la cabeza como la niña del exorcista, le faltó gritar en latín y vomitar a la persona que en ese momento le estaba molestando, pero al percatarse que era Jacinto se replanteó su actitud asesina y decidió volver a su templanza, rectitud y educación característica.

- ...Buenas tardes Jacinto... ¿cuénteme? ¿Me llamaba por algo?

- Sí señor, aquí arriba tengo a dos personas del Departamento de Seguridad Léxica, Señor.

- ¿de Seguridad Léxica? Dígales, por favor, que estoy ocupado y ahora mismo no puedo atenderles.

- Señor, vienen acompañados por un inspector de policía... y un avestruz.

- ¡Mierda, mi avestruz! - El Sr. Pomodoro se echó las manos a la cabeza.

- ¿un inspector? - dijo el señor Maroto

- ¿Un avestruz? ¿pero que mierda está pasando? – preguntó Margarita ojiplática.

- Sí, un inspector y un avestruz al lado, que por cierto, no tiene plumas. - respondió Jacinto.

- Vaya mañanita que llevo... tantos años buscandole y justo pasa esto... espérame aquí Antonio, no te muevas ni para respirar y usted Margarita, hágame el favor de vigilarle, solo eso, no le empiece a contar historias sociales que sale corriendo.

El Señor Maroto se atusó la corbata de seda, se metió la camisa por dentro, se subió las medias, se recolocó los tirantes y se olió su propio aliento. Volvía a ser un dandi. Margarita intentaba adivinar que era toda esa locura que la rodeaba. Tenía sensación que su cerebro analítico y ordenado crujía sin parar. Miraba a Maroto y parecía que estaba acostumbrado a ver a locos en bata por la oficina o que le dijeran que hay un avestruz sin plumas en el Hall. No había duda que era otra demostración palpable del histórico caos heteropatriarcal que había llevado a la ruina a este mundo. Maroto en cambio seguía como si nada.

- De acuerdo Jacinto, dígales que ahora voy, al avestruz póngale algo de abrigo y dele algo de la cafetería si no le importa ¿cómo van esas transcripciones de textos? ¿Hay muchos escritores esperando?

- Tenemos a los habituales de la semana, señor. La verdad que son correctos y puntuales a su cita semanal, no como ese vainas de ahí abajo, señor.

- Ya bueno, ya hablaremos de él algún día. Indíqueme donde se encuentran los señores de seguridad.

Maroto subió las últimas escaleras y se fue con Jacinto hacia el Hall. Mientras que Jacinto se iba a por algo de abrigo, el señor Maroto se acercó al grupo que le esperaba. Allí estaban efectivamente dos tipos de negro, gafas de espejo y muy bien peinados, eran como el agente Smith en Matrix. El inspector, sin embargo, podría ser el doble de las escenas peligrosas de Fernando Esteso, verle al lado de un pájaro sin plumas que le sacaba dos cabezas le hacía todavía más ridículo.

De cerca formaban todos juntos, incluidos el avestruz, los extras de la serie Barrio Sesamo, Maroto no sabía si reír o hacerse una foto con ellos.

- Buenas tardes caballeros ¿en que podría ayudarles?

- Buenas tardes, somos del Departamento de Seguridad Léxica. Como sabrá nos encargamos que todo conjunto de palabras que conforma un determinada modalidad lingüística sea correcta. Hemos venido porque es “posible” – haciendo el gesto de las comillas - que “algún” “escritor” haya puesto “algo” “peligroso”. 

Hacía los mismos gestos cada vez que decía una palabra con comillas. Parecía que rascaba los sobacos de alguien sin parar. El hombre seguía hablando.

- Esta aportación malintencionada puede "provocar" que el texto trasladado desde el Departamento 52 de Inteligencias Avanzadas al Gran Procesador y de allí a La Gran Red provoque un gran revuelo. Necesitamos saber quién ha sido el autor, ya que solo aparece un seudónimo.

Hubo un momento de silencio, solo roto por el graznido del avestruz, que por cierto llevaba un poncho de lana.

- Señores, ahora mismo estoy muy ocupado, podrían hablar con mi secretaria y dec…

- Ya hemos hablado con ella y si le digo la verdad preferimos hablar con usted, esa mujer es un bastante... no sabría como definirla pero con tres frases le ha hecho llorar a mi compañero...y eso que es ex-legionario.

Maroto le entendía perfectamente. Dicen que las secretarias de dirección son realmente las que mandan en una empresa. Puri podía ser con tres frases y una mirada como un sacerdote maya sacrificando campesinos en un ritual.

- …de acuerdo, pero esperen un momento ¿y usted señor inspector?

El señor Maroto hizo contacto visual con el inspector, este le saludó con una copia mala de la mirada Acero azul.

- Señor Maroto, estoy aquí porque nos hemos encontrado en la puerta, atado como un caballo en el Oeste, al avestruz que tengo al lado. Hace años se denunció el secuestro de un avestruz en el Zoo que por la descripción podría ser este. 

El inspector saco una foto y efectivamente se parecía al avestruz de la foto. Clavadito. El Inspector continuó con su relato.

- Recuerdan que en el video de seguridad aparecía un hombre en bata en estado de embriaguez montando encima del pobre animal y se ve como se escapó con él rumbo hacia la Casa de campo. Señor Maroto ¿no habrá visto a un hombre con esa descripción pululando por aquí, verdad?

- ¡Mierda, buscan todos al cabrón de Antonio! – Pensó asustado el señor Maroto. Pero el auténtico pánico le entró realmente cuando vio a Jacinto que iba a responder a las preguntas.

Publicado la semana 5. 02/02/2019
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