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Sr. Pomodoro

* Nota del escritor (del que se cree escritor, mejor dicho)

Querido/a lector, cierto es que la situación es algo estrambótica, extravagante, rara, excéntrica, estrafalaria y demás sinónimos que me aparecen cuando hago clic con el botón derecho y busco “sinónimos de estrambótica”, los pongo de seguidillo y así quedo como si tuviera un gran vocabulario. En ese momento un cartel mental le dice a usted “Que inteligente es, que maravilla…" cuando en realidad es mentira, o no. Tanto capítulo despendolado por ahí suelto, que parece que no tienen coherencia ninguna, hacen que la audiencia baje, la gente abandone las salas de los cines, dejen de anunciarnos en televisión, que bajen nuestras ventas millonarias de merchandising, se dejen los grifos abiertos en los lavabos públicos,  los jubilados vuelvan a sus charlas matutinas y a mirar las obras, la gente deje de tatuase mi nombre, no grabe un video de trap, muera algún hada buena y usted le dé al aspa para cerrar esta ventana pensando  “otra gilipollez más que no pienso leer”. Le entiendo perfectamente y le confesaré una cosa: yo lo he hecho mil veces y pienso seguir haciéndolo. No me arrepiento. Pero, y solo pero porompompero, si ha aguantado hasta aquí, es debido a que ya no sabe que está leyendo ¿no? Pues tranquilos queridos queridas,  que en resumen hasta aquí es más o menos esto, vamos allá:

El presidente de una de las mayores compañías del mundo, el señor Maroto,  está intentando escapar de una comisaría acompañado de la representante sindical de su empresa, la señora Margarita, y de un “artista” yonki que no recuerda nada y es el antiguo amigo de toda la vida del presidente, el señor Pomodoro. Los tres están en la comisaría  ya que habían sido detenidos por montar una bronca con un taxista que implicó finalmente a varios coches. El intento de escape lo  hacen por la ventana del servicio donde previamente había cagado el inspector de policía, Lorenzo,  que les está ayudando en la fuga porque se cree que participa en una misión secreta tipo Jamen Bond. El dato del cagar no es relevante pero pone en situación.  ¿Y todo esto para qué? Pues para encontrar a un avestruz que casualidades de la vida se encuentra en casa del inspector,  y tiene impregnada en sus plumas una combinación de drogas que en teoría serán capaces de hacerle recordar al yonki del artista donde cojones metió una escultura de Giacometti que le cogió prestado al presidente después de pasar juntos un fin de semana  de drogas alucinógenas y alcohol del que emborracha como si fueran dos universitarios americanos de la hermandad estudiantil Pi Delta Gamma  (perdón por la comparación con los de Pi Delta Gamma, puede que sean los de Alpha Epsylon Beta o los de Pi Gamma Epsylon, no lo recuerdo) y para más inri todo esto sucede mientras son perseguidos por la mafia y a saber por quien más. Fácil ¿no? Pues seguimos.

Saludos

Publicado la semana 31. 02/08/2019
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