30
Sr. Pomodoro

La fuga

- ¡voy a llevarme a estas personas a interrogarlas! – gritó Lorenzo para que le escucharan sus compañeros - ¡quiero averiguar que saben realmente por si son de alguna célula terrorista!

Lorenzo guiñó un ojo a Maroto. Este le miró ojiplático como diciendo “¡¿Pero qué cojones dices?!”.

- ¡Te quieres callar Lorenzo, que no oímos! – le gritó uno de sus compañeros sin darse la vuelta.

- ¡vale! ¡me los llevo! ¡luego os veo! ¡Grabadme el capítulo que luego quiero verlo!

- ¡Que sí coño, que te vayas ya a tomar por culo!

- Venga vamos – le susurró Lorenzo a Maroto – no se han dado ni cuenta.

La cara de Maroto era un poema. Lo de este hombre era de médico. Maroto avisa con un gesto a Margarita y a Pomodoro, estos se levantan y se dirigen hacia la puerta.

- ¡Eh! ¿Dónde vais todos?

Al mirar atrás vieron como el taxista se levantaba.

- ¿Qué pasa? ¿No puedo ir con vosotros?

Lorenzo se acercó a él.

- Perdona, me los llevo a interrogar tu qu…

- Y un cojón que os he escuchado todo, me voy con vosotros.

El taxista se acerca pero al avanzar se topa de frente con la cara de Lorenzo.

- A ver señor, no hace falta que me hable así.

- Te hablo como me sale de los cojones,  que estoy harto de estar sentado, de aguantar a la loca esa, a los taraos de la telenovela ¡pero qué ha pasado uno llorando por no sé qué pollas de unos cuernos! ¡Que tengo un loco vestido de lagarterana que se me queda dormido en mi hombro! y sobretodo, estoy hasta las pelotas del truhan al que quieres que te sodomice.

- ¿Qué yo qué? ¿a mí? ¿pero qué dice? ¿y cómo que unos cuernos? ¿Victoria Adelaida les ha descubierto? ¡joder! ¡lo sabía!

- ¡Que me deje que me voy!

- ¡Que te quedes ahí sentado, coño!

- ¡A tomar por culo!

El taxista le da un cabezazo a Lorenzo, los dos se caen al suelo. Los que están alrededor, aparte de flipar, se asustan. Lorenzo se levanta. Tiene sangre en la nariz. Agobiado, saca la pistola y descerraja un par de tiros al aire con tal mala suerte de dar en el rociador de incendios que tiene encima. Empieza a salir agua por todos los rociadores. Los policías salen cada uno por un lado corriendo como locos. Todos se asustan. Lorenzo le grita a Maroto.

- ¡Corran, hagan lo que les dije, vayan al baño, la ventana está abierta que acabo de cagar hace un rato!

- ¿¡Eh!?

Publicado la semana 30. 24/07/2019
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
30
Ranking
0 41 0