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Sr. Pomodoro

Como Jason Bourne

- La verdad que tengo un sueño que me caigo, normalmente estoy a estas horas tomando un café Guilis Black Blend en el 5 Peniques y…

- Eres un pedante de cojones, Maroto - le dijo Margarita mientras bajaban en el gran ascensor - aparte que esos lugares heteropatriarcales y enmohecidos que huelen a Brummel deberían de estar abiertos al diálogo y al feminismo y no a ver quien la tiene más larga con frases de macho alfalfa.

- ¿Pero queréis dejar ya de darme hostias? Que sepas que debajo de este traje hecho a mano de veinticinco mil euros de William Fioravanti, hay un pobre corazón de una persona sencilla y sensible que ni conoces ni sabes como se siente.

- ¿tienen fuego?

El Señor Pomodoro tenía un cigarrillo en la boca, estaba buscando un mechero en los bolsillos de la bata, pero solo encontró un botón, un pañuelo con más vida que en todo el universo, un lápiz de Ikea, tabaco de liar, una foto de arrugada, un metrobus, un papel arrugado, un pintalabios, una canica, tres cogollos de marihuana, plastilina azul y una bolsita de plástico con pastillas.

- Tienes los bolsillos como tu puñetera cabeza - le dijo Maroto.

- ¿eso es un no, señor?

- No, no tengo ningún mechero.

- Yo creo que tengo uno en la mochila, espera. - dijo Margarita.

Si alguna vez se consigue entrar en un agujero negro y ver que hay dentro, se podrá observar que hay menos cosas que las que lleva Margarita en su mochila. La mujer se sentó en el suelo del ascensor y empezó a sacar papeles y más papeles, estuches y estuchitos, una caja para coser, una linterna pequeña, la constitución española, pegatinas, pines, un tupper con fruta, etc… y un mechero.

- Toma.

- Gracias, es usted encantadora.

- Aquí no se puede fumar y en el coche tampoco vais a poder hacerlo - dijo molesto Maroto.

- ¿Que coche? ¿vamos a ir en tu coche de jefazo alfalfa? Es un coche de empresa y esto es una misión particular.

- ¿Que misión? ¿estamos en una misión? ¿somos agentes secretos?

A Pomodoro se le abrieron los ojos, se imaginaba ya como un Ninja en misión secreta, por lo que decidió, por sus santos cojones, dar una patada con salto, por que sí.

- ¡Yiiiiiah!

- ¡Pero que haces, desgraciado! ¡Que nos vas a matar!

La hostia que se metió fue maravillosa, de las que hacen de una patada de ascensor una leyenda para contar. En el suelo, al lado de Margarita, que seguía recogiendo y metiendo en su mochila como si fuera un hámster metiéndose comida en los carrillos, estaba espatarrado el señor Pomodoro. Margarita se asustó pero al segundo, al ver a Pomodoro en esa postura, empezó a reír. Pomodoro al verla y verse en esa situación empezó a reír también.

- Vaya dos con los que me he juntado… la madre que me parió…  jajajaja que gilipollas jajajaja

Finalmente los tres rieron por lo que el viaje en ascensor se les hizo corto.

Cuando llegaron al garaje, Maroto se dirigió al coche.

- Maroto, en serio, esto es algo privado, no de la empresa, se que los de arriba hacéis lo que os sale de los cojones porque no tenéis empatía con los de abajo, pero deberíamos de ir en transporte público.

- Si somos espías en misión secreta deberíamos camuflarnos entre la gente, lo vi en una película.

Pomodoro estaba que se creía Jason Bourne.

- ¿Estas de broma, Margarita? la última vez que fui en Transporte público se podía fumar en los vagones.

- ¿fumar? ¿se puede fumar aquí? - Pomodoro estaba a lo suyo.

- No, no se puede Pomodoro y no estoy de broma, Maroto, hazme el favor y vamos… o te doy una charla diaria de las que tu sabes hasta el dia de las elecciones.

Maroto se frotó la cara, la conocía muy bien para saber que era como Depredador, si se fijaba en una presa era implacable... y para las elecciones quedaba una semana...

- Ok, vale, pero algo intermedio, vayamos en taxi entonces, que recuerdo que cogí alguno también y los vemos más personales.

- De acuerdo, venga vamos.

Y de allí salieron los tres, por la cuesta del garaje, andando lentamente hacia arriba. Parecían los de la pelicula de Armaggedon, según decía Pomodoro, aunque de lejos parecían los miembros de una chirigota de Cadiz.

 

Publicado la semana 16. 21/04/2019
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