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Sr. Pomodoro

El éxito de aprovechar la circunstancia

- Por lo que veo estoy bien jodido…

El señor Maroto le dio la tablet a Puri. Esta a su vez hizo como si no hubiera nadie delante y se puso a redactar de nuevo la carta para el departamento de atención al cliente de Telefone.

- Puri, por Dios bendito, que soy tu jefe, hazme caso por lo menos.

- Si no se da prisa con sus asuntos puede ser que dentro de poco ya no lo sea, aunque para lo que hace cuando está aquí, tampoco es que se note mucho...

- Algún día Puri…

Puri levantó la mirada de la pantalla.

- ...La… la regalo algo… ahora tengo que llamar por teléfono al inspector.

- Haga lo que quiera, si menos trabajar hace cualquier cosa.

Hachazos de inutilidad recorrieron la columna del señor Maroto. Menos mal que era un experto en el disimulo protocolario, por lo que ni la miró, sacó el móvil del bolsillo, la tarjeta del inspector de la cartera y marcó el teléfono del inspector.

- ¿Inspector Gutiérrez? Sí, soy el señor Maroto… hola si… ¿eh? No, no, todavía no hemos encontrado a ese individuo… ya, ya… imagino… claro, claro… ¿que está con la telenovela? Sí perdone, seré rápido… mire sí, le llamaba por si sabía que tal estaba ¿eh?... ¿usted? Bueno no era por eso… ¿que si me han hecho una qué? Bueno a ver… la verdad que todavía no, ¿que cómo se lo de su fimosis? ¿eh? ¿en serio? no no, yo no lo sabía, yo le llamaba por... ¿cómo que se lo han hecho por detrás?... ¿pero donde ha ido usted?... no... claro que no... pero quién sabe… ya, claro, le entiendo… ¿que si soy de telenovelas? No, la verdad que no me da tiempo… soy más de ¿el protagonista dice? ¿Que está casado con su hermana pero no lo sabe? Ah, vaya, pues sí que…  

- ¿Purificación Giménez?

En la puerta había aparecido un chaval de una empresa de envíos. La señorita Puri, consciente que no la iban a dejar terminar la carta, respondió:

- A ver, si, soy yo... que ya está bien...

- Le traigo un paquete bastante grande ¿me firma aquí?

- Si claro ¿es para mí?

- Si, son 200 quesos manchegos, un admirador secreto pone en la tarjeta rosa que hay en...vamos, que ya estaba abierta... y claro...

Puri estaba que ya le daba igual todo.

- ¿Pero que me estás contando? ¿doscientos quesos? ¿pero estas de coña? ¿Y qué hago yo con doscientos quesos? Lo de antes fueron flores que vale, bien, me encantan ¿pero quesos?

En ese momento el señor Maroto aprovechó la circunstancia.

- Gutiérrez ¿le gusta a usted el queso manchego? ¿Si? Tengo aquí 50 quesos que si me dice la dirección de su casa se los envio ahora mismo y queda con los de su departamento como un señor ¿si? Perfecto, dígame.

- Maroto, esto le va a costar tres años de clases de hípica para mi hija, juro que se los hago tragar al que me los ha mandado, no porque no me guste el queso pero si por gastarse ese dinero en vez de invitarme a cenar... pero regalarlos, tampoco Maroto, tampoco - le dijo Puri.

- Chssst, sí, dígame, si, calle San Anastasio 4… si, 9F, perfecto… ahora se lo mando, si… ah, perdone, que estaba con la telenovela… sí, es verdad, ya hablamos, inspector… ¿Lorenzo? De acuerdo, Lorenzo, hasta luego, hasta luego.

Colgó.

- ¡Ya lo tengo! joder que bueno soy ¡vamonos!

- ¿que encima me vaya con usted? - dijo Puri

- ¿ah yo? ¿me lo dice a mi? - dijo el chaval

- ¿eh? no no no, ninguno, joder, de verdad, suena mejor siempre en las películas, adios.

Publicado la semana 15. 14/04/2019
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