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Sergio L. Cruz

Nubes con forma de dragón

El traqueteo es incesante pero ya he logrado adoptar una postura segura. Me he clavado ya todos y cada uno de los salientes de la parte trasera de esta desvaída pick-up ajena en la que atravesamos las calles y cruzamos los semáforos apagados. Dada la situación, el dolor es un añadido sin importancia que compenso mirando hacia el cielo, o al menos a ese trozo de color indefinido que recortan los rascacielos bañados por la luz crepuscular. Arriba, y cruzando siempre de un lado a otro, unas improbables nubes con forma de dragón, tres o cuatro niveles más oscuras en la pantonera. Amenazantes, imponentes. Es un espectáculo que, unido a estos olores nuevos y definitivos, la humedad que dan las bocas de riego reventadas y el humo de los incendios, se superpone al miedo, que hace un rato era mucho pero que ahora, para mi sorpresa, se ha transformado en una poesía kamikaze. Estoy deseando que salgamos ya a campo abierto para disfrutar de la aventura en su plenitud. La chica que conduce parece cada vez más nerviosa y es normal, porque los temblores y los rugidos ahora son frecuentes y próximos, quizá no sea esta la mejor ruta, aunque ya no hay algoritmo que valga. La mitad de las calles están cortadas, reventadas, o sencillamente no existen. Intento acercarme al cristal roto de la cabina para gritarle otro itinerario, pero es la cabina la que se desplaza súbitamente hacia mí y me golpea, rompiéndome el húmero derecho y varias costillas.

La pick-up está tumbada sobre un lado, con el frontal hundido en el montículo de tierra y escombros en el que yo he ido a aterrizar. No creo que pueda hacer nada por la conductora, ni siquiera recuerdo ya su cara. Las punzadas se clavan y lo llenan todo mientras miro, con la cara pegada a la tierra, una farmacia que por suerte está abierta a esta hora, me digo para mis adentros mientras me brota una risa que debo cortar de inmediato. Mientras sueño con arrastrarme hasta ella, entrar por el escaparate y darme un festín, noto el olor a azufre cerca y sé con certeza que el final va a ser muy distinto.

Publicado la semana 51. 16/12/2019
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