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Sergio L. Cruz

El seleccionador de Macedonia

–Pues creo que durante el mundial del verano pasado fui el seleccionador del equipo de Macedonia –dije a mi acompañante, mientras bajábamos una calle.

–¿Cómo que “creo”? ¿No te acuerdas si fuiste seleccionador nacional de otro país? –me respondió.

–A ver, sí que recuerdo que les dirigí en tres o cuatro encuentros. Lo que no logro recordar es si llegué a ir al mundial. Tengo dudas, porque el verano pasado estuve en Isla Cristina casi todo el mes de agosto. ¿Cuándo fue el mundial?

No hubo respuesta. Cuando me giré, la persona que iba a mi lado había desaparecido. Caí en la cuenta de que no sabía con quién estaba hablando, ni mucho menos por qué. El caso es que ya estaba en el portal de mi casa y decidí entrar. Al llegar a mi planta, me llamó la atención sobremanera una de las puertas de madera del rellano. Sabía que ahí vivía un militar retirado y que era él a quien había sucedido yo en el banquillo macedonio. Luego era cierto.

Ya dentro de casa, me sorprendió semejante deriva mental. Recordaba el hecho de haber entrenado pero no sería capaz de volver a hacerlo. Desconocía la rutina de las sesiones, con quién tendría que hablar para volver a los terrenos, ¡ni siquiera sería capaz de dar un regate en condiciones!

–A ver si es que lo has soñado y lo has dado por bueno –me comentó mi chica, cuya presencia no había detectado. ¿Había estado pensando en voz alta?

–No, un sueño imposible, si lo acabo de comentar con… Nada, olvídalo.

–Yo soñé el otro día que alguien me soñaba, y yo era alguien diferente. Esas cosas pasan –insistió.

–¿Y cómo sabías que alguien te soñaba? ¿Quién era?

–No lo sé, sólo sé que yo era el personaje de un sueño.

–Pero eso lo somos todos, es decir, cuando soñamos con nosotros mismos, somos los soñados y los soñadores –argumenté.

–No, esta vez no. Yo tenía la seguridad de que me estaba soñando otra persona. Un chico.

–No sería yo ese chico… Pero entonces tú no podrías saberlo; sería mi sueño y tú no serías real, sino un personaje de un sueño, algo que no existe y no tiene, por tanto, consciencia de sí mismo.

–Te estás haciendo un lío. Era un sueño. Mío. Yo era la soñadora. Pero en el sueño, soñaba que me estaba soñando un tío, otra persona.

–¿Y qué tiene eso que ver con lo de la selección? ¡Yo tengo esa sensación justo ahora! –reaccioné, levemente enojado–.

–Estás fatal, macho. Pero vamos a ver, criatura, ¿acaso Macedonia ha jugado alguna vez un mundial?

–Eso no lo sé, y quizá por eso no logro recordarlo, pero por ejemplo me acuerdo perfectamente del partido frente a Gibraltar, con goles de Trichkovski y Alioski –me sorprendí diciendo.

–¿Pero qué estás hablando? ¿Cuándo fue eso?

–Pues a finales de verano, tuvo que ser eso. Hacía aún buen tiempo pero no veas qué ventolera. Piensa que el Victoria Stadium está completamente abierto…

–Tío… –dijo, tras una rápida consulta a su móvil–. Eso fue el 6 de septiembre. ¡Un jueves! ¿Qué pasa, que pediste vacaciones?

–¿Tú… tú no lo recuerdas? –pregunté, ya bastante asustado.

–¿Yo qué leches voy a recordar, si no me acuerdo ni de si llevo tampón? ¿No te parece que te está pasando algo?

–Y a la vuelta les metimos 4-0, ya en casa... –dije, mientras a mi cabeza seguían llegando datos, fechas, discusiones con el cuarto árbitro.

–¿Cómo que en casa? ¡Tu casa es esta!

–...pero en ese Alioski dio las asistencias, marcaron otros –proseguí–. Yo siempre digo que él no es delantero, que es más bien mediapunta…

–¡No me escuchas! Si es una broma, no tiene gracia. ¿Qué cojones te está pasando? –gritó, y finalmente detuvo mi discurso con una bofetada.

–Discúlpame –reaccioné, al cabo de unos segundos–, tienes razón. Y ya sé lo que me está pasando.

–No sabes cuánto me ale… ¿Adónde vas?

El salto la sorprendió secándose las lágrimas, no le dio tiempo a detenerme. Al final estaba yo equivocado; ni era un sueño, ni nadie me estaba soñando, ni nada. Estábamos en la vida real. Me estampé contra la acera, muriendo al instante. Mientras ella gritaba desesperada desde la ventana, en un banquillo a miles de kilómetros de distancia, Igor Angelovski sentía una fuerte punzada en el pecho.

Publicado la semana 10. 04/03/2019
Etiquetas
Tame Impala , Twin Peaks
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