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Sergio L. Cruz

Una bota huérfana

En mitad de la calzada, de lado, desvencijada, llena de barro, como todo a su alrededor. De color insondable, un 42 del pie izquierdo, marca Paredes. Los coches la rodean, los tractores la pisan. Su par ya no existe, pues fue quemado, junto al resto de la ropa de su propietario, en la única chimenea que se encendió en el pueblo en todo septiembre. De eso hace ya más de una semana, y tras las primeras lluvias de la temporada los vecinos vuelven a las terrazas, donde el olor a tierra mojada se mezcla con el de la leña en combustión. Ninguno de los hosteleros tiene queja y todos se frotan las manos, pues la previsión del tiempo para el puente es muy optimista. Aunque el que está haciendo su agosto es el Restaurante Vilnius, una aséptica hamburguesería con delirios de grandeza y precios populares. Su propietario, Algimantas, al que todos en el pueblo llaman “Lito”, lleva desde primera hora metido en la cocina, pese a tener a su familia al completo trabajando para él. De hecho, hoy tampoco va a salir a saludar a la clientela, y eso que pensaba que sería capaz, que todo este desastre quedaría oculto tras sus rígidas facciones del este de Europa, pero los tiempos le han cambiado. Lleva diez años aquí y siente a diario la calidez de sus vecinos, que le han convertido en un hombre nuevo, o eso pensaba él. Por eso no se perdona haberse visto implicado, manchado, forzado a jugar según las normas de otros. Porque siempre habrá otros, porque eres quien eres y no puedes cambiar tus orígenes igual que cambiaste de nombre en el pasaporte. Resignado y abatido, se sienta en una silla diminuta en un rincón, mientras su mujer y sus hermanos amasan con expresión demudada el excedente de carne, mucho más olorosa de lo habitual.

Publicado la semana 1. 01/01/2019
Etiquetas
Einstürzende Neubauten - "Armenia"
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Género
Relato
Año
I
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