03
Robrick

Un error en el calendario

¿Qué ha traido el correo el día de hoy?-

Nada demasiado interesante, cuentas,volantes, el aviso del seguro social y un par de calendarios.-

Bien, lo del seguro dámelo, las cuentas dáselas a Gabriela y los calendarios déjalos sobre mi escritorio por favor.-

Sí señor-

Apaga el auricular, sube agilmente la escalera que lo lleva al lobby del edificio, nada mal para alguien de 50 años, de hecho bastante bien considerando lo dificil que ha sido la última semana, demasiado trabajo, demasiada tensión en el negocio como nunca antes había sucedido en un inicio de año.

Le gustan los calendarios, al día de hoy aún se sorprende de que haya imprentas que los sigan haciendo y negocios que los sigan regalando, generalmente negocios pequeños como fondas y restaurantes, tiendas de conveniencia y abarrotes, la glotonería de algunos de sus empleados son los que le proporcionan esos pequeños momentos de relajación al inicio de cada año.

Por que él colecciona calendarios, cosa rara pudiendo coleccionar objetos de mayor valor o importancia, pero no, él colecciona calendarios, quizá por un dejo de nostalgia de una incipiente juventud en la cual trabajó como prensista en una rotativa o por que le divierte descubrir artistas que son siempre ignorados -la mayoría de los calendarios usan fotografías o ilustraciones de uso libre o recicladas de la web- ya que de cuando en cuando, algunos calendarios contratan obra original, mal pagada la mayoría de las veces, esos calendarios son los que le interesan.

No bien cruzar la puerta de la oficina, es asediado por su secretaria y Rodrigo de contabilidad, firma un par de documentos, lo de Rodrigo es más complicado y decide verlo en su despacho dentro de un par de horas para tratarlo con más calma, se encamina hacia las puertas de madera y entra a su área de trabajo.

Se prepara un café y se sienta en el sillón que queda frente al librero que engalana su oficina, a su lado ya están los dos calendarios, disfruta su café lentamente, disfrutándolo, justo en el último sorbo toma los calendarios y comienza a revisarlos, el primero no es gran cosa, diseño standar, nada del otro mundo, tipografía mal elegida y demasiado grande, imagen cursi de gatitos, seguramente robada de internet, se pregunta sobre quien de sus empleados ha llegado a la edad de comenzar a aficionarse con el tejido y bordado, ya que el calendario es de una tienda de estambre.

El segundo calendario es otra historia, primero que nada, está dentro de una especie de folder de protección, diseñado a todas luces bajo el concepto que da forma al calendario...es extraño, no haya el modo de liberar el calendario y se da cuenta que no es un folder cualquiera, después de unos minutos logra entrever la clave, definitivamente no es un folder, es una estructura completa que envuelve al calendario, casi como un experimento de papiroflexia, se sorprende ante el recurso, al tirar de cierto extremo en cierto ángulo, la estructura cambia de forma y se transforma en una suerte de base para el calendario, un atril de lectura.

"Demasiado crédito a un simple calendario" se dice a si mismo, le da mucha curiosidad saber que tipo de calendario, uno de los más humildes productos editoriales del ser humano, ha merecido un alarde de ingeniería de papel como este para su lectura.

El calendario es casi un pequeño libro, la fotografía que engalana su portada muestra un jardín repleto de plantas con hojas que se tornan rojas en las puntas, de nervaduras gruesas, iluminadas por un sol cetrino, seguramente el ocaso, más allá del jardín se atisba lo que parece ser arena ¿una playa?, ¿un desierto?, no atina a reconocer el lugar, le recuerda vagamente ciertos paisajes, pero a la vez esas arenas rojizas, la luz que baña las plantas son impresiones desconocidas para sus atentos ojos, la fotografía tiene autor.

"Zerlock Abraham Rosenbaud" -  no lo conoce pero definitivamente lo buscará por redes sociales, abre el calendario.

veinte minutos después ha terminado de ver el calendario y está anonadado. Desde hace cinco el teléfono ha estado insistiendo vehementemente por su atención, pero él está tan desconcertado que no atina a contestarlo. ¿Qué demonios es lo que acaba de ver?, no sólo la hermosa fotografía de la portada le es un descubrimiento, si no que todos los artistas que aparecen en la edición lo son, excepto uno cuyo nombre le reventó en la cara al momento de leerlo, del resto no conoce a ninguno y duda de si sus contactos en el mundo del arte están tan actualizados como pensaba, además no sólo aparece un artista por ocasión, sino que participan tres o cuatros, uno de esos artistas extras, participante del mes de mayo, se hace llamar Sergio Villaflor Zeth y eso no puede ser o es una coincidencia del tamaño del mundo, primero por que el apellido Zeth es rarísimo, tanto que sólo lo oyó una vez y sólo llegó a conocer a cuatro personas que lo tuvieran, segundo, por que es aún más raro que una de esas cuatro personas se llamaba precisamente Sergio Villaflor Zeth, y tercero y con esto el asunto cae dentro de lo inverosimil, Sergio Villaflor Zeth murió a los 19 años.

Sergio éra su compañero de escuela, quería ser fotógrafo precisamente.

Ha buscado por todos lados el año del calendario, y no lo tiene, ¿qué clase de calendario no tiene el año? vienen los meses, los días, las festividades -tema aparte que enreda aún más el enigma- y los signos zodiacales, pero no viene el año, la información del impresor tampoco clarifica el asunto.

El haber ediciones

Mar de la tranquilidad sin número, C.P 6356-BIS 300, zona Ramnar Sülter

No ubica la dirección, ¿será cerca de Santa Úrsula en Coapa?, pero él tiene amigos ahí, y está seguro que no tienen ese código postal, tampoco lo reconoce y no viene el año de la edición.

Las fotografías y pinturas son muy atrayentes, le recuerdan muchas cosas, pero a la vez son distintas, le ofrecen la sensación que cree él sienten los que se han extraviado en un desierto y ven a lo lejos espejismos. Sí, de alguna manera lo que ve ahí son espejismos.

Problema aparte son los errores en las festividades, hay algunas que faltan, en si casi todas las religiosas, salvo tres o cuatro, las más importantes que continuan ahí, pero las festividades históricas y civiles están desfasadas por uno o dos días, además, hay nuevas, festividades que no existen aparecen ahí como un supuesto "día del astronomo" o "conmemoración del día del embarque" ¿que carajos es  "el día del embarque".

Su taza permanece esperando el último sorbo, un resto de café frío que ya nadie beberá, lo sorprende la llamada a la puerta y por su nombre de su secretaria, un dejo de preocupación en el tono.

"Lic. Salvador, ¿está usted bien?, ¿puedo pasar?"

Oh , sí, sí adelante-

La secretaria entra despacio, algo dudosa, no atina a hablar-

Adelante, ¿qué sucede?-

Es que lo han estado llamando desde hace media hora, he pasado las llamadas, supuse que no contestaba por que estaba ocupado y por ello he grabado los mensajes y recados, pero después de media hora me pareció extraño, usted no me dijo nada sobre no pasarle llamadas.-

Ah, no se preocupe, me distraje con un pequeño asunto.- tira hacia el lado contrario la pestaña que había liberado la estructura, está se retrae y captura y envuelve el calendario, regresa a su posición inicial, la secretaria mira sorprendida al objeto.-

Cielos, y yo que pensaba que eso era una especie de agenda o un folder.-

Sí... ¿me podría hacer un favor?-

Le ha pedido a la secretaria que busque los datos de los artistas y de la imprenta o editorial que ha hecho el calendario, aunque está casi seguro de cual será el resultado.

¿Es este objeto una broma de algún amigo?, demasiado elaborada para serlo.

Sólo sabe que es un espejismo vuelto realidad.

 

Publicado la semana 3. 20/01/2019
Etiquetas
Ciencia ficción
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
03
Ranking
0 75 0