51
Quidec Pacheco

Secuestro de Potencias

No sabía dónde poner tanto dolor. A pesar de que fue unas semanas atrás, no podía dejar de pensar en ella y nuestra relación, así que lo vertí todo en las hojas de esta libreta. Siempre había más, pero la hoja recibía y recibía sin hacer preguntas, sin querer consolarme ni aventarme lecciones de vida. Era tan catártico que nos regalé, a la libreta y a mí, un viaje todo pagado al café de la esquina por 8 días seguidos. Terminé de llenarla y luego empecé a escribir entre las líneas, en los márgenes, en el espacio que me quedaba: palabras de pesadumbre, de penetración y desgarre, del pasado: secuestro de potencias y más. De hecho, eso escribí en la portada. En ese momento no pensé que la obsesión de alguien más me rebasara, pero el mundo es muy grande, un lugar con llamas potentes y enjambres de polillas.

El octavo día, noté en el estacionamiento a una chica despeinada, olía y se veía como basura. Fui amable pero no me dejaba subir a mi carro. Quería saber lo que escribía en la libreta. Comenzó una persecución agitada que culminó en que yo le arrojara el cuaderno en la cara y, desde su charco sangrante en el suelo, ella me viera manejar lejos. No tenía mucho problema: todo lo que escribí ya estaba en línea, con excepción de algunas máximas y reflexiones para mí, que no consideraba sabias o necesarias para todo el público.

Después de unos días volví al café. La chica estaba ahí, pero con mucho mejor aspecto y olor. Estaba con otra mujer de 50 años y un chico de 15, entonces me confesó abrazando mi libreta que las palabras que yo había escrito en Secuestro de Potencias y Más la sacaron de un atolladero existencial con premura divina, y que ahora compartía las palabras de dolor purificador con quienes se encontraban en situaciones similares. Hasta ahora, eran los otros dos de la mesa, pero pronto se juntaría en un café del centro para leer en voz alta mi texto sagrado, y que estaba invitado. Le agradecí, anoté la dirección en una servilleta con la que más tarde me limpié el café del bigote y lo tiré al salir: demencial.

Dos meses después vi mi cara en un panorámico. ¿TIENES MIEDO SIEMPRE? TAL VEZ HAS SUFRIDO UN SECUESTRO DE POTENCIAS. APRENDE LA PALABRA DE LUCHA SINTÁCTICA COMO LOS DISCÍPULOS DE AUTOR LO HEMOS ENTENDIDO. RETIRA TU MENTE DE LO POSIBLE PARA SER INEVITABLE. QUE NADIE SECUESTRE TU POTENCIA. Anoté el número de teléfono y me inscribí en el Curso Gratuito de Iniciación a la Potestad Arrebatada. Jesucristo.

Dentro del salón había unas doscientas personas. La chica de la libreta ahora tenía lentes graduados y un saco formal. Me recibió efusivamente y lo primero que hizo fue sacar una bolsa de plástico transparente con 150,000 pesos y entregármelos. “Donaciones por su bienestar, autor”. Por cortesía con valor de 150,000 pesos, pasé y me senté en la primera fila. Ella presentó la libreta enmarcada en un contenedor de cristal, antes de ponerse unos guantes de látex y sacarla para leer unos pasajes. Me retorcía con las líneas a veces cursis, luego inentendibles, siempre catárticas y en su voz apasionada, emotivas. ¿Quién interpreta algo valioso de esto? asentía hipócritamente, hasta que después de bastantes testimonios extraños, hilarantes y terribles, donde las personas declaraban cómo habían arrebatado esa potencia secuestrada violentamente de parejas, hijos, personas de la tercera edad, maestras de primaria y gobernantes, la mujer me tendió la mano. Antes de percatarme ya me tenían encima del escenario, aferrado a un micrófono.

- Hola. Buenas tardes-
- TARDES SON TERRORES -rugieron juntos.

Respiré hondo. Yo había escrito eso, pero por que la tarde que mi ex me dejó fue larguísima. Ellos lo tenían enmantrado disciplinadamente.

- Oigan, esto no es un libro santo, no- yo no lo escribí así. Es un diario, hagan de cuenta. Un diario, de… de, pues lo que viví, mis pensamientos, nada más. No se lo aprendan, no lo compartan. Digo, disfrútenlo, pero que ahí quede. No es- no es una biblia, por favor. No hagan locuras.

Una chico alto y flaco se levantó del público y me apuntó violentamente.

- ¡Es la prueba! ¡Nos arrebata lo único para que peleemos, para que lo único sea la potencia! ¡Posibilidades!
- ¡Posibilidades! -gritaron. Di un paso hacia atrás, donde sentí a la chica de lentes que me quitaba el micrófono.
- ¡Demos un fuerte aplauso a Autor! Ahora dirijámonos todos a la sala de ceremonias donde será la iniciación y el Primer Arrebato Pleno.

Me obligaron a ir por un pasillo subterráneo que se convertía en tierra tallada: mi cara en los muros y mis textos en los pisos. Pinturas al óleo de mi cabeza implorante sudando sangre, otros eran retratos y fotografías que claramente se habían hecho siguiéndome hasta mi casa. Mi rostro lleno de lágrimas y frente a mí, se abría un estadio bajo tierra con miles de personas en túnicas verdes. Me desvistieron y me sentaron frente a-

- No.

Mi ex novia muerta. Muchas cosas le deseé, pero jamás esto. Las lágrimas no pararon.

- ¿¡Qué hicieron!?
- Lo secuestrado se pierde en materia, pero se arrebata en esencia. Hay símbolos que deben quebrarse para que el espíritu deje de estar encadenado.
- ¿¡QUÉ!?

La chica de lentes levantó en alto un cuchillo. Aún tenía la sangre que bañaba el cuerpo de mi ex. Horrores de suposición extrema. Horrores de mente ida, potencias secuestradas para bien de la humanidad. Lo encajó con sonrisa triunfante en mi esófago, luego en mi corazón de nuevo.

- ¡Lo teológico enjusta lo arrebatado! ¡Mirad que la vida que se le va injustamente regresará, deificará lo digno y liberaremos la potencia del secuestro!
- ¡LIBERTAD! ¡PESADUMBRE! ¡TERROR! ¡POTENCIA!

Un brillo de verano me iluminó la mente. Me levanté entre la sangre a varios metros del suelo, tomado por una voluntad viva y absoluta: mi aire de muerte. Pronto, la realidad se hizo evidente, irreductible y plena. Completa y externa a mí, pero yo, y el otro siendo yo también. La conclusión fue fácil, y el siguiente paso era obvio si de verdad me había transformado en una deidad: un valor absoluto, un todo, no tiene voluntad. Es eternamente, completo, para siempre, sin nada que le arrebaten. Dentro de mis potencias eternas la más obvia era cambiar el pasado, y lo sensato para desaparecer en el fondo de la realidad, como potencia de amor y bien, era erradicarme del mundo, secuestrarme de la historia para que mi ex no volviera a saber de mí después de cortar. Jamás la matarían, jamás me seguiría doliendo. El mundo restaurado y yo uno con él: sin heridas ni dolores, sin ansiedad o miedos, potencia secuestrada para siempre de las vidas que pueden afectarme.

Publicado la semana 51. 22/12/2019
Etiquetas
Escuchar: Omnia - Shaman of Chaos , Leer en dolores y rencores
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
51
Ranking
0 73 0