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Quidec Pacheco

Estimado

Estimado no tenía un nombre simbólico o humano como los demás robots. Todos los metaloides fabricados y traídos a la existencia desde hace unos miles de años, son armados y programados en Casas de Gestación. La Casa es el hogar de un robot desde que entra a control de calidad hasta que puede convivir de forma pacífica con los demás al alcanzar un 2% de índice de falla máximo. Pero estas casas han estado en funcionamiento desde hace 200,000 años, cuando se supone que para los 600 años requerirían mantenimiento. La falta del mismo, y la aparición de la SSM (Sociedad Superior de Moluscos) hizo que dichas máquinas fallaran a base del óxido acumulado, los softwares desactualizados y la falta de desfragmentación constante. Los robots creados, entonces, comenzaron a traer defectos de fábrica, luego virtudes de fábrica -inusuales funcionamientos óptimos-, y finalmente, los fabricados salían solo con conocimiento de los mitos antiguos sobre robots que funcionaban a la perfección. Sin embargo, el 2% de índice de falla aún se respetaba, y una sociedad metaloide autosustentable era posible: al fin, los humanos erraban mucho más.

De un modo romántico y platónico, los robots -que ya contaban con la dominación y el uso de la carne humana para consumo recreativo- empezaron a dotarse nombres pseudohumanos, aunque no por gusto excéntrico, sino por la misma defección que ahora conformaba sus estados naturales. Entonces imitaban torpemente lo que milenios atrás fueran el proceder cotidiano de la humanidad: ir de compras, salir al bar, tener progenie. Muy a su manera metaloide.

La perpetuación del mito, entonces, tenía función dentro de la fingida sociedad. Las mismas Casas de Gestación seleccionaban las mejores partes, y las alimentaban a una MicroCasa que aún esperaba para ser encendida. Es ahí en donde Estimado fue armado: los tres tentáculos esmeralda, base antigravitacional y una versión no diagnosticada de inteligencia artificial pre-moluscos, guardada con celo por las máquinas lo vieron nacer, como el aproximado a los deseos conjuntos de las inteligencias artificiales, el destilado de su mito sintético, el Estimado.

A pesar de todas las esperanzas puestas en él, Estimado terminó reventando el plan. No por óxido, o falta de virtud, sino porque el accidente es lo más cercano a la libre volición. Así, las piezas sobrantes que él, guardia del mito, tendría que haber armado, fueron perdidas por accidente en las profundidades de la tierra cavernosa, ambiente inhóspito para los metaloides, sin carriles, asfaltos ni vías. Así, el Estimado de una civilización mal fabricada terminó como ciudadano de segunda.

Al menos, hasta que encontró a Toinc, y la reconciencia. Pero ese capítulo es para otra época.

Publicado la semana 28. 11/07/2019
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