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Quidec Pacheco

Grandes Ilusiones

¿Y si me fuera con mis hijos, lejos?

Rugidos dolorosos al fondo de la caverna cristalina. Reflejos de sus caritas asustadas en las amatistas.

Empezar de nuevo, solo nosotros. Ya no habría genealogía, generaciones futuras... pero no estaríamos a la merced de esa cosa.

Escondidos tras un cristal titánico, detrás la silueta llameante de un angel en pena, asechante. Él le tapa las bocas a los dos chiquillos, pero siente las manos húmedas con sus lágrimas.

Una vida de paz en el trópico caliente. Peligros comunes, nada mitológicos. Los primeros años serían difíciles y los gemelos, inútiles. Pero la felicidad poco tiene que ver con sobrevivir.

Arrastrados entre tibias y cráneos, empolvados con la mierda seca de antiguos habitantes, el hombre y sus hijos de ropa casual guardan silencio, cuando el titán de carbón encendido pasa frente a ellos. Olfatea. Se acerca.

Perdónenme. Les regalo mis pensamientos y su remordimiento, chicos... no hay nada más que les pueda dar.

En un acto veloz, el padre arroja a sus dos hijos al pecho del furioso capitán de esclavos demoníacos. Corre fuera de la cueva siguiendo el aire fresco, mientras escucha a sus chicos llorar y gritar. Cada vez más lejos, con más eco, pero el dolor continúa.

Resbala por un montón de piedras afiladas y cae en un lago de azufre helado: los vapores lo retan, lo tientan a caer, pero como en vida, el hombre no escucha las voces sensatas. Los pasos gigantes tras él, y casi sale de la cueva. Algo se desprende de su brazo: el sable llameante del demonio se clava en la pared que escala, cortándole la mano.

Una patada al pecho majestuoso, y el ejecutor pierde el equilibrio. Mientras cae entre minerales afilados y una peste podrida, el hombre termina de subir con su única mano al desierto infinito del infierno y sus círculos. Celebró bajo el cielo rojo y el aire hirviente.

¿Quién dice que no puedo escapar de mis crímenes?

Aún los ecos de sus hijos, y los otros 37 muchachos que mató cuando estaba vivo. Almenos -pensó- no estaré solo.

Publicado la semana 12. 24/03/2019
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Escuchar: YNW Melly - Murder On My Mind , Leer con angustia, cerca del horno prendido, comiendo algo seco.
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