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Omduart

Un universo compartiéndose XXXIII

Diálogos perdidos, humanos de aquí y ahora mismo y una pequeña revelación

 

 

-…-

—¿Leíste el principito?

— ¡Claro! ¿Y tú la principita? Es bella, sensible, dura y no hay serpientes comiéndose elefantes ni sombreros mecidos por la falta de viento que tiene el espacio exterior.

—¿cuándo nos aficionamos a esa sensación tan misteriosa e inmedible del progreso?

—¿Qué eres, machista?

—No, creo, me gustan las princesas fuertes, sencillas y bonitas, pero la literatura (en sí misma, en su ficción perfecta) no necesita límites morales…

 

-…-

—Yo bebo brandy cuando leo las descripciones de mis últimos productos. He comprado una corbata Ferrari. Su etiqueta dice: Desde los secos campos italianos a las tierras de verdes y prósperos dólares. Productos de la más alta calidad para almas emprendedoras, poderosas y ambiciosas.

 

-…-

—Ha surgido una biblioteca del subsuelo después de cincuenta y dos minutos de trabajo con el martillo neumático. No sé qué va a pasar, pero sí puedo ver que el cielo no es igual, cambió de forma.

—¿Y que color es?

—nieve televisiva.

 

-…-

—¿Te conté que he dejado de fumar?

—¿Enserio? ¡Felicidades! Bien por tu salud, bravo por tu bolsillo, perfume propio recuperado.

—No, nada de eso. Los libros amarillentos y ahumados pierden encanto… estaba perdiendo el bello hábito de la relectura y eso no puedo permitirlo.

 

-…-

—¿Escribes? De qué vas ¿de moderno? ¿Gafa-pastero? ¿Berto zombie Romero?

—No, es que yo soy de Madrid, te calmas Barcelonés rebelde, y llamas a los antiterroristas que falta te hace.

—En el fondo sabes que somos hermanos… Del Aleatorio al cielo, del Cronopios al firmamento.

 

-…-

—¿Sabes eso de la arena entre las manos?

—¡Claro! Clichés donde los haya.

—Se me ha ocurrido una nueva expresión: Como libro entre las manos.

—¿Como I-reader entre las manos?

—Dile a Apple que te suba la comisión, eso sí es publicidad, ni entre amigos dejas el trabajo apartado.

 

-…-

—Flores del mal no trataba de vicio sino de jardinería. Por eso los poetas de ahora ya no riman, cultivan marihuana. Es eso lo que patrocina las letras y no Bukowski. Son las drogas el único signo de viveza que queda. Y Albert Pla.

—¿En qué momento te perdimos, amigo?

 

-…-

—Aún queda mucho por lo que vivir, no sé si tanto para escribir, pero lo intentaremos.

Y la vida transcurrir pero ya no vamos en tren, estamos añorando el cielo estrellado desde un scooter eléctrico alquilado. Di no a la propiedad privada, larga vida al capitalismo sostenible.

No te rías, Albert Ribera presidente.

Que no te rías te digo.

-…-

—Verde que te quiero verde.

—Y sigue perdido, dicen. La poesía a veces se asemeja al rock. El rock es muerte.

—La poesía es un informático chino hackeando un vuelo japonés solo para poner de fondo musical Les rallizes denudes… y llorar frente su monitor mientras suena romance of black grief.

—¿No has leído a Becker? ¿Ni al andalú por excelencia?

 

-…-

—¿Cómo construirías un puente?

—Con palabras, que se atasen entre ellas, pegándose con verbos fuertes. Usaría relatos intensos y sinceros de tablones. Un puente que cruce un río de azul ficcionado, en algún lugar detrás de un arco iris. Y unas lágrimas nacidas de un verdugo que ha visto demasiado horror podrían crear un fino velo, de esos que se convierten en prismas y las llaman pantallas y son, inrremediablemente, nuestra realidad.

—¿Y tú crees que eso ayudaría a ser más solidarios, comprensivos, tolerantes?

—No hay otro camino, aunque lo describas de un modo distinto, el camino será creativo o no será.

 

 

Un camino siempre equivocado

 

Si vivir fuera circular, probablemente Dante tuviera razón.

Este puñetazo final te arrancó un par de muelas y trastocó tu ya delicado juicio. Bebías zumo de tomate en lata, un preparado para bloody mary, decías que eso te hacía bien, regeneraba tu sangre y cerebro. Mejor no juzgar severamente y seguir adelante.

Ay de esas musas, tanto tiempo dejadas detrás de ese velo de ridícula y engañosa opacidad. Sombras chinescas. REALES. No hay blues que llore una creatividad en exceso volátil mejor que el bebop, tan salvaje, tan táctil, tan drogado…

No hay banda.

Todo es un espejismo.

Oyes la Fuente fluir y el estómago de Firmón rugir por devorar demasiados clásicos. Le escuchas susurrar la verdad, la certeza, que sería dolorosa si no estuvieras tan enfrascado en morfina.

Nunca dejaste el exilio onírico, la biblioteca compartiéndose es tu único hogar. Asume. Duérmete nuevamente y ponte a leer la infinitud literaria.

Publicado la semana 50. 14/12/2019
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