39
Omduart

Un universo compartiéndose XXIII

Noticiario, El universo

«Esta mañana un joven comerciante callejero, que ha preferido permanecer en el anonimato, nos envió un vídeo subido a la red donde se visualiza una estructura de madera con ruedas circulando sin dirección ni conductor por el barrio de Miraflores, Lima. Se puede observar sin esfuerzo visual, que el vehículo no lleva ningún motor ni sistema electrónico; se mueve con silenciosa fluidez, tiende a girar hacia la izquierda dibujando una elipse. Hemos considerado esto una importante noticia cuando, poco después de la emisión pública del vídeo, leímos una carta publicada por el matemático Harald Helfgott, quién afirma y asegura tratarse de unos movimientos imitativos de cuerpo planetario. Está convencido que dentro de ese artilugio se encuentra una enorme fuerza gravitatoria que empieza a influir fuera de sí. Se considera que podría tratarse del inicio del fin. Con la responsabilidad periodística que tenemos como profesionales del sector, hemos informado a todo experto que esté en sus capacidades para ponerle remedio, y, por supuesto, a ustedes, nuestros queridos tele-espectadores.»

 

El legionario

Fusil, limpio. Cartuchera, cargada. Puro, preparado. Gafas de sol, colgando delante de mi ancho pecho peludo junto la cruz. Esto será pan comido. Que Dios bendiga la patria y la legión.

 

Un sueño compartido

Mi ano está taponado, una colonoscopia moderna sueña que es practicada en mis intestinos. Estoy respirando humo, la noche permanece helada, inmóvil. El viento arruina la instantánea sin dar ni una pizca de movimiento. La bandera no ondea. Indicobal invade la bóveda celeste. Ondas, eso sí que se mueve, viaja, es verbo. Plana y constante realizó el mejor trabajo fotográfico de la historia cuando sacó de mi trasero su óptico. Una rosa azul se enrolla en mis excrementos que son su presa. Ella no cambió tanto, ahora vive conmigo, en un sueño compartido e invadido, como el firmamento.

 

Edén

Es la cuarta vez que expulso este ácido líquido apestoso. Algo no va bien, unas poderosas ansias se apoderan de mi; quiero doblegar hombres bajo mi trompa. Absorber sus micro-penes de gobernantes; penetrar culos, abiertos previamente por sus dóminas. Hace años que dejé la cocaína ¿cómo es posible que me sienta tan eufórico? No hay control, ni orden, la realidad es caótica; un culto a la muerte. Estoy listo, enciende la cámara.

 

Elsa

—¡Poder del útero! De nosotras salimos y todo nos pertenece. Lo que es dentro nuestro es ley al otro lado de nuestra piel. ¡Levantad vuestro brazo, chicas! El triángulo es nuestra fuente de energía. ¡No más falocentrísmo! Eran diosas nuestras madres, brujas nuestras abuelas, y el chamán usurpador creyó tener la vara de medir. ¡Girl power, girl power, girl power! «La multitud escucha el discurso de Elsa, cubriendo sus identidades con pañuelos negros; como antaño, llenas de furia, tensos pechos agitados por un corazón excitado, salvaje y fuerte. Levantan sus puños, lucharán contra el enemigo invisible que vive y manipula en las mentes de las personas».

 

Los oculares

Cada saco de carne genera movimiento. Todos creen con firmeza en una imposible autonomía. No hay nada más auténtico que el entramado que se estrecha y ensancha, se rompe y cose sin fin.

Indicobal está terminando su obra, una conexión compleja, perfecta en sus caídas y resubidas.

El brazo armado de la operación ya tiene el balance químico conveniente en su sangre.

El editor cerebral sigue creyendo que todo fue así y así será.

La hermosa flor que buscaba ser igual por dentro que por fuera perdió la falsa sensación de autodeterminación, y ahora sabe la verdad, se deja someter por ella.

Un altavoz feminista mantiene el incrédulo orden para que el caos pueda continuar reinando sin ser percibido. Se llama girl power y sin odiar el falo que todo lo quiere gobernar, levanta una virgen maría en un altar, le saca el polvo, la lubrica, la lubrica…

Esa capa soñolienta que resbala. Ya hay ojos en ella, por fin. Casi no quedan puntos ciegos, ni limosneros, todo debe ser un trato, pactado e injusto.

Este es el centro, cuando todo parecía terminar, la estrella que es un flash, un impactante rayo iluminador que permite la imagen impresa que se evadirá por vuestras ventanas.

Un perturbador látigo amenazada ahora y siempre, desde tu espalda, todo aquello invisible y temerosamente perceptible. No somos suficientemente buenos, ni fuertes, y ni papá ni mamá nos ama. Un enorme y poderoso azotador negro ansía despellejarnos, anhela que lo hagamos con nuestras manos.

 

El universo atrayendo

Una criatura viva que habita mis entrañas y se expande fuera. Una divinidad de imaginaria realidad. Tiembla, bibliotecaria, al pretender organizar el caótico universo literario invadido por un punto en paz y su otra cara, menospreciadora, monstruosa, ávida de sangre, vísceras, corazones y cerebros; el punto en sufrimiento. ¿Y qué forma tiene la luz que permite la lectura del entorno? Son serpientes, escaleras… ¡cuerdas!

El desorden ininteligible que soy y vivo para seguir desentrañándome, hasta comprenderme; suspiro a coma, punto a pulgada y hoja. Verbo aguas que remontan. Ay de ese falso cielo qué habla de límites. Verdes eran los campos antes de arder, a salvo los libros, en la anterioridad de volar y ser disolubles en grandes cantidades de aire. Me pudro y transformo orgánicamente y nuevas frutas cuelgan dentro de mi. Amo a Valeria, la atraigo, se baña en mi, y me lee, y me lee, y me lee.

Publicado la semana 39. 24/09/2019
Etiquetas
https://www.youtube.com/watch?v=8VfuELVQjaA, trance ambient , Valeria, Un universo compartiéndose, la lógica de lo sueños
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
39
Ranking
0 165 0