35
Omduart

Un universo compartiéndose XXII parte uno autoconclusiva

-Nota del autor: Esto es ficción reinvindicativa, no hay ni pizca de falta de respeto ni menosprecio por nada ni nadie. Les ruego disfruten de la lectura con la mente abierta y fría.-

La comedia es acción

 

Varios cómicos han subido y bajado del escenario, Castelo avisa que esto se acaba, pero un último cómico quiere intervenir. No estaba estrictamente planeado, así es la comedia, el presentador de Phi beta lambda pide un fuerte aplauso para el desconocido.

 

 

Ho-hola ¿cómo se encuentran? ¿vivos? Vaya, los hay con menos suerte. Aunque eso de la suerte es muy relativa ¿no? Ahora mismo podrían pasar todo tipo de accidentes. Ese hombre del fondo, con barba y cara de pocos amigos, podría estar armado y esperando la orden de sus amigos para empezar una masacre, aquí, en el Picnic. A lo mejor estaría por ahí Ignatius y soltaría su gracieta esperando un ding-dong final mientras morís todos tiroteados. O quizá esa mujer tan elegantemente vestida podría planear robar al bar y a todos los asistentes con tan solo sus exuberantes pechos tan bien resaltados como anzuelo distractor. A lo mejor, y tan solo puede que a lo mejor… «Iggy está asustado, no cree conveniente esto, Antonio duda, pero para asegurar lo que fue una buena noche le pide retirada al humorista».

¡No! No me bajaré, apenas he empezado; me da igual Castelito, debo terminar mi trabajo.

«El cómico se saca una pistola de sus espaldas y la gente hiperventila». Os voy a contar algo sobre el terrorismo, al final solo se trata de un chantaje, y todos, TODAS las personas lo practicamos diariamente; aquí y ahora vais a dejar que termine u os juro que os mato a todos. Tengo una granada en el bolsillo, si la lanzo en la puerta de salida es suficiente para que nadie pueda huir de mis tiros. Esto es un secuestro que durará lo que tarde a contar lo que debo, ni más ni menos. «El público se mantiene en silencio, sentado en sus sillas, beben sus copas veloces y el propietario le pide al chantajista que si puede seguir sirviendo consumiciones». Sí, claro, no hay problema con eso, beban y escuchen con tranquilidad y todo saldrá bien. Venía hablarles del rey y la patria, de Franco, la policía, la economía, la inmigración ilegal, los parásitos y las ayudas del gobierno. De los corruptos, de limpiarse el culo con banderas nacionales y de poner nuevas fronteras espinadas con acento catalán. De peperos y cocaína e incendios provocados; dinero, mucho dinero, pisos de protección oficial, justicia y sobre todo el ejercicio de su ausencia; de violadores y mentirosas, castración y prisiones, carteristas de Barcelona y manifestantes de Vallecas. Del Rabal, el amor libre y los negocios chinos propagándose por el mundo. Del dinero, muchísimo dinero y todos aquellos que son sus dueños. De bancos, hipotecas y suicidios, de ser un puto progre que hunde el país y un orgulloso conservador con el voto como testigo a seguir pasando a tus hijos, generación tras generación a no ser que el caudillo se levante y por fin nos libremos de los rojos… Quiero hablaros de comunismo, de los liberales que todo lo compran y del sistema planificador y sus obras socialistas que no sociales. De Trump, el siempre delicado equilibrio político, las drogas y los muros, huawei, google con ge de Dios burbuja y del fuego que devora AMAzonia. De la ropa de Amancio, el dinero galaico que no había, y los percebes y el otro lado del charco. Quiero y hablo con la seguridad que me da el fracaso, con la experiencia de quién pierde una y otra vez esperando su turno para darle la mano al rey, recibir una medalla y volver a casa en una caja, aún joven y con hijos que ya saben usar fusil desde los catorce años. Insisto sin descanso, vine hablaros de pájaros que ya no migran, de barcos que buscan puertos abiertos para su bandera blanca repleta de negros hambrientos. Mafias, negocios y pocas ganas de devolver lo robado. Relato el gran bussines

del gigante asiático, viendo una nueva China que organizar para fabricar lo que les quedó por hacer en su tierra, una madre África sin erres, ricos de espíritu, obedientes y dispuestos a coser banderas para el resto de países que supieron saquear en el momento histórico apropiado. «El hombre del escenario muestra a los espectadores sus brazos, blancos y tatuados que lo identifican como lo que es; “oes” de sorpresa mantienen y generan más presión, tanta que cuesta respirar; Castelo sonríe y aún sigue dudando de la veracidad de toda aquella puesta en escena. Iggy piensa que a lo mejor nos encontramos con un nuevo stand up, más provocativo y violento, digno de las nuevas generaciones que dejaron de ser impresionables».

Estoy aquí, en esencia, para contaros lo que sé sobre el odio y el miedo, quiero dejar claro lo que soy y lo que la televisión enseña, quiero hablaros de mi instrucción desde que tengo oídos, ojos, neuronas y recuerdos. ¿Estáis preparados, gente?

¿Sí o no? «grita y exige pistola amenazante en mano; “sí, sí”, reacciona temblorosa la masa. Las copas están vacías, y aunque todos quieren beber licor fuerte sin hielo y de un trago nadie osa dejar de mirar atentamente aquel tatuado con la cabeza rapada, armado, blanco y con notorio paquete entre sus piernas emboscado debajo de esos tejanos pitillo negros dignos del mismo rey lagarto. El dueño del local no sabe si esta va a ser su mejor noche o por lo contrario la ruina; imagina un mañana saliendo en todos los medios, y gente que se hace camisetas con eslóganes: Sobreviví al humor de Picnic, la comedia puede matar y yo sigo aquí para reírme, no todos los humoristas deben ir a prisión pero los hay que van provocando».

Pues veréis, van un par de primos gitanos, por Madrid, el día del orgullo, navaja en bolsillo, sin cartera, una cerveza en la mano y una borrachera considerable; las dos de la madrugada, una bandera de España como capa de superhéroe. ¿Qué podría salir mal?

Una mujer está siendo violada por cuatro bestias en la esquina de un bar arco iris con la imposibilidad de detenerlos por una ebriedad colectiva tan grande como el propio orgullo español. Nuestros protagonistas rezando al señor y dando gracias por estar vivos para servirle, desenfundan sus cuchillos:

 

¡Mecagoenvuestraputamadremariconesmierdanotenéiscojonesdedarnospolculoadosvalientesparidosdemadregitanabastardospaticortossinhuevossusvamosajusticiar!

 

Se arma la del santo Tomás, y lo que iba a ser una fiesta salvaje se reafirmó con lo de salvaje. Aunque no os lo podáis creer, ahí estaba yo, un hombre de Dios y la patria, de ancho y velloso pecho, de trabuco cruzado con ballesta, armado, claro, con un par de gramos en mis venas; y no lo dudé; nada ni nadie podría pararme, no quise evitar empalmarme mientras volaban balas y todos caían y alguno intentaba huir. Boom, boom, boom, muertos. No había inocentes, ni la zorra que estaba claramente drogada hasta las cejas, una maldita sudaca, sus prendas de ropa eran tan pequeñas que podría ir desnuda y sería menos provocativo… Sus bragas rotas y llenas de sangre casi me llevan al suelo de un resbalón. Servir hasta llegar al altar, donde me espera mi novia, es mi lema. Llegaron las sirenas y terminé mi bebida. Hablé con el capitán Fernández que me comprendió y me abrazó. Subimos a su coche privado y me llevó a mi casa, tomamos unas copas más y compartimos otro gramo. Fuimos a la mili juntos cuando ya no era obligatoria, y eso no se olvida, el amor fraterno es sagrado como la virgen del Carmen, Cristo y amén. Un juramento entre dos hombres y Dios mediante, la buena muerte puede aguardar un día más. Vuelven a sonar las alarmas y tenéis cara de esperar un bonito acto final del que salgáis ilesos pero a la vez sea digno para contar a vuestros amigos y tuitear como locos. «El hombre blanco amenazante llevó el cañón de su arma a su sien. La gente se tranquiliza y disimula. Los que están en los rincones, aprovechando la oscuridad sacan su teléfono con cuidado y le dan a grabar, puede que hoy consigan imágenes difíciles de captar, de aquellas que tienes una oportunidad y casi nunca más de una. El legionario sonríe, tan despacio como un ser humano es capaz. Perverso, se cuadra, alza su mirada a un sol que solo él puede ver, tira el micro al suelo y usa su mano libre para despedirse con ella, conduce su pistola a su boca y… ¡Flash!, un traguito de relajante y digestivo orujo de hierbas baja por su garganta…».

Muchas gracias por asistir, gracias Castelo, Iggy, Picnic… Un fuerte abrazo, madrileños, no denuncien tanto y actúen más en su día a día, a veces el acto de defender a una mujer en una violación tiene más valor que asistir a una manifestación y comprar un pañuelo; de vez en cuando…

«Cuatro agentes de policía entran en el Picnic gritando órdenes directas a las masas y al ahora humorista del escenario»

 

«Hay un hombre gabardineado entre el público que sonríe, se acerca al actor legionario y le guarda en el bolsillo un recogido de notas atadas entre ellas con un cordel rojo, otro acto empieza tras este delirio que fue una muestra de vida en general, española en específico y cómica sin puta gracia sobre todo. Bienvenidos a Phi beta lambda»

Publicado la semana 35. 28/08/2019
Etiquetas
cualquiera que use un payasoo en su actuación , phi beta lambda, Iggy Rubín, Antonio Castelo, Los legionarios españoles, Sofía Rincon, Fach Fetish, La comedia, La ironía, Los límites del humor, comedia española, stand up, monólogos , Con tranquilidad, desde la ironía y la base que es un respeto total por ls personas, sus creencias, costumbres, nacion
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
35
Ranking
0 289 0