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Omduart

Un universo compartiéndose XXI

Compartiendo 1

 

El alma aviaria

 

«C1»

Siempre me negué a considerarlos el enemigo y por eso escuchaba sus historias. En especial la de sus mayores, concretamente la vieja Oniru, quién me contó la mejor historia de venganza que he tenido el honor de conocer. La venganza después de la muerte, el cuerpo fabricando el arma del crímen, el hueso vengador.

Desde el centro del huevo, el amarillo de una chispa ya está afilando su espada con la que matará a su asesino. Un hueso puntiagudo en paralelo al fémur, pues ahí donde los humanos llevábamos nuestra arma enfundada, igual que ellos, su y nuestro lugar natural. Pasan su vida evitando su muerte. Robamos sus elecciones y devoramos su carne, hijos y padres porque las hijas serán madres y menstruadoras. Bien, hermano blanco, para tus oídos abiertos yo hablo, pues tú si quieres escuchar y eres un igual. El espíritu aviario se siente pequeño y desheredado, proscrito, expulsado. Sabe que sus días de gloria son pretéritos y no volverán, eso no le quita la fuerza para luchar, defenderse o en última instancia, vengarse. Es ahí donde se exige a sí mismo, en lo más adentro, en las sagradas escrituras de su universo interno un arma, una venganza aviaria. Idéntico mal os pasará si pretendéis someter a nuestras tribus hermanas del desierto Saharawi. Os mataremos aunque sea con nuestros cadáveres; toma mis palabras proféticas de advertencia y no de amenaza. Un pollo de los que os lleváis de alimento vivo a nuestra tierra para vuestras largas vigilancias de nuestras ciudades. Un asustadizo y emplumado animal al que cortáis el cuello de un golpe, y bien no hay razón para el sufrimiento ni para perder esa rica sangre con la que hacer manjares como el arroz portugués. Él fue quién mató al comandante, dirigente de Laâyoune ocupada. Nada pudo evitar ante el apuñalamiento por dentro en la garganta. Hemorragia, ahogamiento, muerte irremediable. Los españoles tenéis hartadas que descubrir, no todo es el arte de la guerra en esta vida, ni el saqueo ni dios Cristo y madre María. Nuestra madre arena fue un rico océano anteriormente, todos cambiamos y debemos tomar lección a consciencia.

 

«C2»

Así es como mi abuelo me contaba nuestra historia familiar para comprender la verdadera naturaleza de la vida. Empezando por una conversación con uno de los capitanes del ejército de ocupación español, de los pocos sino el único que nos respetaba por completo. Decía, comprender a tu enemigo es saber cuándo a dejado de serlo. Afirmaba que la guerra es un ente inmaterial que jamás ha muerto y lo que llamamos paz es cuando ese espíritu es pequeño y permanece en actos de su mismo tamaño. La sabiduría heredada es el segundo mayor tesoro de los Saharauis. El primero es el agua, regalo de Dios. Cada clan tiene su propia narrativa y la obligación de perpetrarla repitiéndola con las mismas palabras a toda aquella persona que consideremos digna de ella. Como ahora, aquí, en esta cocina thailandesa en Copenague, un cocinero iraní, de ancestros bereberes, te la cuento a ti, atento y curioso catalán… A pesar de ello, eso no nos ha hecho vegetarianos… Pero sí creemos con firmeza en la buena muerte, el respeto por el ser vivo. La vida se consume a sí misma, que decidas qué sí y qué no comer no cambia el hecho que estás, siempre, irremediablemente, acortando la vida de un ser para alargar la tuya. Siempre.

 

«C3-El respeto»

— El anecdotario de las tripas flotando en la sopa es el libro más extraño que he tenido el placer de leer. Es un maravilla leer acerca de las posibilidades narrativas más explotadas de toda nuestra historia (la venganza), recobra sentido e originalidad cuando se lleva a cabo en muerte. Más que muerto se hace siendo un plato culinario delicioso. Suculentos muslos con setas, patatas, y aceite de chili y ajo… Morir con una espada creada en el interior de un pollo que no pudo defenderse, que ni sabía que moriría en manos de los que le procuraron la supervivencia y condicionaron su nacimiento, eso, eso es poesía en acción y más aún tratándose de un libro de histórica. Jamás había leído nada tan original… ¿su autor es vegano? Parece literatura vegana…

 

—Si te soy sincera, mi biblioteca es tan magna como el universo, no conocía este libro, y no esta firmado… es posible que aún esté por nacer su autor o autora…

 

—¿Perdón?

 

—Perdonado. Cógelo, mis novelas también son tuyas, porque son nuestras, disfruta, aprende, comparte, y ama, ama, querido lector.

Publicado la semana 34. 22/08/2019
Etiquetas
El relajante sonido de pájaros y claxons , anécdotas de viajeros, deshuesar varios kilos de pollo, la cocina, conversaciones con veganos, budismo
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