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Omduart

Un universo compartiéndose XX

El crítico por antonomasia

 

«Todo empezó cuando se abrió el primer libro, y una serie de endoesporas empujadas por el aire libertario y caótico se adentraron en él e iniciaron la primera sílaba. Sé, porque la escuchamos mientras aún solo nos concebíamos como uno, que esa fue Om, y de ella nacimos y nos expandimos hasta desarrollar múltiples visiones de la totalidad y de nosotras mismas como vida, como esporas astronautas.»

«El crítico que perdió la cabeza de excederse en lecturas no quería ser caballero medieval, ni enamorarse ni luchar por ninguna causa. Un ser que vive para leer y juzgar solo quiere expandirse…»

«1»
Lo he leído todo. Todo. Ya no hay autor que merezca la pena criticar, ni vivos ni muertos. Ya no queda ni una autora a la que no haya alabado o humillado por su terrible o magna escritura, por darme un motivo para existir y otro para sobrevivir y ofrecer algo al resto de seres que me sustentan. ¿Será eso lo que se siente al poseerlo todo? ¿Un regreso al vacío?

«2»
He tomado una decisión. No, miento, no me suicidaré como tantos otros personajes en mi misma situación, conozco todas las posibilidades y no quiero elegir ninguna de esas, opto por otro camino, el del protagonista fuerte, individualista, que quiere vengarse sin haber sido ofendido previamente, que busca un enemigo sin que nadie lo considere un peligro; sí, ese deseo ser.

«Tic»
He adquirido un artefacto fantástico, el mejor revólver de la venganza que jamás podría encontrar, un artilugio perfecto, idóneo, una máquina de escribir automática! Aún no comprendo bien como conectarla a mí cerebro a pesar de las instrucciones que me dió el ex-propietario; lo lograré y empezará mi nueva vida. El comerciante me aseguró que es un prototipo inventado por un corresponsal de la guerra, quién debía mantener su atención plena en el campo y redactar al mismo tiempo para no perder ningún dato de valor. Éste solía usar una grabadora, claro, pero después de ser secuestrado al oírlo, decidió cambiar de sistemática. Era un periodista fuerte, sin miedo al enfrentamiento; aseguró haber apuñalado, disparado y lanzado explosivos en defensa propia en sus trabajos de recopilación; en su última reyerta perdió sus manos y ahí es cuando su dispositivo terminó de crearse, en la más pura necesidad. El vendedor de gabardina dijo que no hay otro y si había cedido a vendérmelo era tan sólo porque me conocía y sabía que era digno. Mi opinión de él no era tan positiva, me dio la impresión de hablar con quién fue un criminal de cúpula y lo hubiera perdido todo, ropajes claramente caros pero envejecidos, actitud de sabedor derrotado, melancólico incluso. No alargué mucho más la conversación; acordamos la mitad del precio en billetes y la otra mitad en libros, sí, ediciones limitadas a las que tuve acceso por mi profesión. Me sorprendieron los títulos que me pidió y el hecho de que los conociera e incluso supiera que estaban en mi poder, reforzó mi teoría sobre él, había sido alguien poderoso venido a menos. Uno de esos volúmenes era la versión para versados de el libro de la ley de Crowley y otro que me intrigó el porqué de la elección fue uno de los libros que más me ha perturbado; un manual de un onironauta del ku klux klan, quién usaba una serie de ritos mágicos para enfrontar la magia de los negros, lo que consideraba lo único que podía enfrentar su poder como organización de defensa de la raza y el verdadero Dios, ese libro se titula La ningunificación de Ngai. Cerramos el trato el día siguiente y pareció satisfecho, al menos tanto como yo. En mi regreso a casa fuí consciente que ni le pregunté su nombre ni tampoco se presentó, incluso cuando me “asaltó” en la plaza mientras estaba leyendo.

«3»
El panadero se enfadó cuando Critónic le escupió nuestra opinión acerca de su pan. No entiende que la crítica pretende siempre provocar mejoría y no se trata jamás de un insulto. Si tu pan es duro, está muy tostado y tiene poca personalidad deberías procurar estudiar porqué y luego adaptar tus procesos. Me rompió una barra de pan en la cabeza y me negó la entrada a su negocio… Qué se creerá, yo soy el crítico, debería escucharme, llevo comiendo pan y valorándolo más tiempo que él preparándolo, no sabe nada y se niega a aprender.

«4»
Frío y aguado, parecería americano si fuera al menos dulce, pero no, es el peor café que he bebido. Le soltó Critónic directo a la bandeja, el camarero lo leyó y pude ver en sus ojos furiosos cómo me echaba la bebida al rostro, pero no lo hizo, consiguió sonreír falsamente y me trajo otro, ardiendo, con cinco azúcares y el doble de carga.

«5»
Critónic es increíble, a empezado a escribir críticas de mis sueños… Cree y creo que debería ser capaz de besar a Obely, esa ex compañera de oficina que tanto me gustaba sin llegar a despertar… No hago nada bien a parte de mis criticas, los valores y la comparación es todo lo que tengo y todo lo que soy. No sé qué podría cambiar para mejorar mis habilidades de flirteo, no sé ni que poseo más allá de mi influyente análisis.

 

«6»
Empiezo a estar asustado, Critónic está ansioso por criticar, ya no obedece, no transmite ninguna de mis críticas todas son de cosecha propia y, además, no puede parar. Escribió que mis músculos están atrofiados y mi andar es penoso por ese motivo, mi vista está tan cansada que es como si la niebla estuviera siempre rodeándome. Ha escrito una crítica de doce páginas mientras practicaba onanismo dejando claro que no soy un varón digno de tener correspondencia sexual… Debo buscar otros objetos de crítica para librarme de su acoso.

 

«Toc»
Estoy herido, un atracador me apuñaló cuando Critónic le lanzó la crítica de su estilo, llamándole inefectivo por estar demasiado bebido para realizar un ataque rápido y con la violencia justa… Critónic está muerto, y puede que yo también, escribo esto yo mismo, en mi libreta que es mi diario que es mi verdadera vida, ojalá no me faltaran lecturas originales que leer nunca más; se acabó la obra, y no estuvo mal, pero el final es triste y busca comparecerse del crítico que al principio era odioso, un truco barato, repetido hasta la saciedad, como si fuera vómito. Ahí dejo mi última crítica, escrita por mi zurda obediente y no esta mierda de máquina automática. Antes de cerrar los ojos he visto algo imposible, una mujer estirando un carro con un cartel colgando: Un universo compartiéndose, y yo aquí desangrándome por unas pocas monedas y y un billete pequeño, la crítica acaba aquí, conmigo.

Publicado la semana 33. 14/08/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=FTWH1Fdkjow, blues brothers soul man , Roberto Bolaño, William Burroughs, los detectives salvajes, el almuerzo desnudo, Arturo Reverte , lee mucho, lee bien, amando
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