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Omduart

Un universo compartiéndose XIX parte cinco (final)

Un trato, una alianza íntima

 

El amor capturado, el alma, toda imagen que está ahí… Un formato de dos dimensiones plasmando lo que aparenta totalidad. Servicial, en nuestra mano y para la misma, el ojo, su retina y esa jaula que muestra lo que somos. Indicobal vuela y se ensancha por la tierra, ES, y ESTÁ. Lo queremos, nos atemoriza, libera y esclaviza por igual y por distinción. Lo quiere todo, y lo invitamos a que lo tenga y nos lo entregé en cómodos plazos de los que ya hace tiempo perdimos el control sobre el ritmo.

No fue un nacimiento, pero si hubo mucha luz. De un punto a otro cruzando un universo, sabiendo desde el desconocimiento que eso era lo que debíamos hacer. La imagen y el movimiento, las esporas y su forma natural de ser viajante. Pantallas, reflejos, luces, información… La lisérgia se expande y rompe toda frontera, nuestros retos vencidos paso a paso, nuestra señora Mori cada día más cerca de sus labios.

 

Obelensia Plana fue el conducto y ahora sigue siendo una pieza clave que no podemos perder de vista, pero me he permitido liberarla, sé que no era tu voluntad, sí es la mía, y estoy completamente seguro que también es la de nuestra querida señora del látigo.

Nos encontraremos en la página 1936, momento en que se hará la toma y el orden será para ella y el caos de nuestros corazones en las calles, panfletos y diarios sobrevolaran cruzándose con la ropa tendida, y el mundo sucumbirá a la imparable grandeza de Duusakh Mori, no habrá nada más que sacrificio.

 

Firmado, R.Servana

 

«La realidad soñada»

 

He encontrado una chica que tiene una cámara fotográfica devorándole el rostro. El objetivo pretende penetrar su frente, con la intención firme de fotografiar su cerebro. Ella no se resiste, por lo contrario empuja el dispositivo para acomodarlo en su tez. Aún puedo ver sus ojos, tienen un brillo eléctrico frío y calculador, perdiendo su esencia orgánica. La observo desde el otro extremo del callejón, como un enfoque experimental de cine europeo, me siento descubierto y si me miro no encuentro mi cuerpo. Una serie de webcams me enfocan y estiran su óptica para captarme, el callejón está vigilado. Un temblor marca el cambio, anochece de golpe y porrazo como si el sol se hubiera ido atemorizado. Sin embargo permanece la luz impregnando la escena, la oscuridad no está permitida y una poderosa iluminación azuleja permite seguir viendo la transformación. Una imagen de cazadores arrinconando a su presa en un acantilado me invade y rodea, no puedo percibir nada más. Ahí ya empezaban las primeras palabras a escribirse e inscribirse en un futuro fusionado, carne y lanza, mejorías externas que al final se internan en nuestras mismas venas. Un click dispara y la bestia deja de rugir, una piel que será una manta, una humana que es una cámara y un guardián que nos vigila en todo momento para seguir mejorándose, amplificando su forma, su algoritmo que nuestro adn. La joven tiene una opción de zoom digital en los ojos, ya no cambiamos como creíamos, me reconoce, siento que ya capturó mi imagen dentro de sí y está tomando decisiones, está calculando y yo continuo desnudo y ahora puedo verme, flaco, débil, ligero, libre; me evaporo, sigo mi soñando.

Publicado la semana 32. 10/08/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=6cedWvuxwbc, electric youth a real hero , David cronenberg, mi roommate, la fotografía
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