03
Omduart

Un universo compartiéndose II

 

Y cuando el libro consigue abrirse

(Y compartirse)

 

Vale discutió tercamente con un policía. Según ella, el agente quiso flirtear y ante su negativa trató de vengarse multándola por venta callejera sin licencia. Soberana estupidez. La elegante pero informal mujer me relataba lo acontecido.

 

–Mire agente, todo el mundo me conoce aquí, no vendo nada, lo sabes, como los demás. Ríndete.

 

Le dije, apuntando al agente de policía con la negrísima novela titulada narcolepsia. Él emblanqueció, un agresivo temblor le atacaba las manos, un sudor de gruesas gotas rugosas como perlas deshaciéndose le bajaban del cuello y le brotaban del pecho marcándose en el uniforme cada vez más apretado. El temblor de manos le persiguió por los brazos y le crujieron los hombros.

Intentaba coger su pistola, resistirse como un buen policía, como un hombre fuerte, y no pudo.

Se acercaba el final, la novela pasaba páginas, varios asesinatos, ningún testigo ni tampoco detectives valientes, fumadores y solitarios que encuentren cómo, porqué, y sobre todo… Quién.

Ese guardia, ese señor de metro 84, superado completamente, deshaciendo los botones de su uniforme para poder respirar, rompe el primero que rebota en sus dedos y cae en el vórtice literario que es la biblioteca sobre ruedas. Esta perdido, saborea la derrota inminente.

Sus rodillas bailan como si fueran de los años 50 y su rostro está desgarrándose entre una perversa sonrisa y el terror más absoluto. Cae. Su cuerpo no puede sostenerse, la presión sale con un alarido terrible.

 

–¡Fluyan mis lágrimas! –dijo el policía– ¡Quién soy si ni mi piel me pertenece! ¿Qué partículas de mí me forman cuando todas ellas son tan solo subordinadas de mis superiores? ¿Es así, la vida? ¿Mí poesía? Yo soy el crimen, y el asesino, y el cadáver.

 

Le lancé la novela al rostro y le narré de memoria un fragmento de un anciano mito, uno muy especial, transformador; y lo hice como se le lee un cuento a un hijo en la cama:

 

“No era de día, ni de noche, nunca lo fue. Lo bonito de aquello era esperar con los demás. Observar el crecimiento de la planta. Todos pensaban que se trataba de una rosa, tenía espinas muy afiladas y empezaba a formarse un caparazón que parecía querer estallar. ¿Habéis visto alguna ave, niños? No, respondían todos juntos en una única y engrandecida voz. Sin embargo, en estas tierras sobrevuelan grandes ideas, sueños, siempre amorfos.

Entonces los niños miraron al cielo y vieron un enorme agujero en él, varias nubes lo cubrían parcialmente. Eran nubes rojizas, que se hinchaban y deshacían sin orden o razón. ¿Sabéis lo que tenéis que hacer, no? Sí, dijo la única voz del grupo. ¿Quién, entonces, será el primer valiente? ¿La primera exploradora, la pionera? Un silencio de varios instantes dejó a la planta crecer un poco más. Uno de los infantes levantó la mano y continuó su acción afirmando la imposibilidad de llegar al agujero por no poder volar como las nubes. Ella, la narradora, señaló la planta con la mirada; empezaba abrirse.

 

La flor es una rosa, y será azul, un inicio prometedor, impredecible.”

 

Así fue como aquel policía se ahogó dentro del carro, renaciendo como un ser nuevo, un lector con la capacidad de cuestionarse, la voluntad y la firme convicción de poder ser mucho más o muchas otras formas de sí mismo. Se llevó una novela corta de Philip K Dick. Le llamó la atención su título y le convenció el género de ciencia ficción.

Recordé toda esta historia que me contó el día que le devolví un libro de relatos llamado las manzanas doradas del sol, de Ray Bradbury. Lo recordé como si lo hubiera grabado y estuviera viéndolo ahora mismo en el televisor que no tengo. Estoy aquí tumbado en mi colchón en el suelo del mundo, pensando en si terminar o no este cuento. De lo que no dudo es de volver a verla… Creo que me estoy enamorando.

 

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Puede que alguien tenga curiosidad por escucharme relatar el micro insertado en este relato.

Aquí un extra en sonido:
https://soundcloud.com/user-816620458/y-cuando-el-libro-consigue-abrirse

Publicado la semana 3. 14/01/2019
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Flow my tears, https://www.youtube.com/watch?v=Kn_o4QgbqX0, https://soundcloud.com/user-816620458/y-cuando-el-libro-consigue-abrirse , Libros y bibliotecas, Roberto Bolaño, Valeria, Lima y Miraflores, La mujer de la biblioteca sobre ruedas , Cuando se tienen pensamientos suicidas, En una azotea, escuchando jazz, en un cambio de época, después de leer Fluyan mis lágrimas dijo el policía de Philip.K.Dick
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