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Omduart

Un universo compartiéndose XVIII parte uno

El sueño viene a por ti, parte uno

 

«El camino cambia como todo lo demás, porque la vida es movimiento, acción, verbo.

El Narrador inconsciente»

 

 

VALERIA

No reconozco este parque, además, no se oyen los coches, como si la ciudad no estuviera allí, rodeando este pedacito de paz verde. Un camino empedrado y un sol tibio que permanece inamovible; y un banco donde sentarse, sí, lo haré, quiero descansar mi cuerpo y mente, aquí postraré mis huesos de estas andaduras. De entre todo lo que hay por ver solo hay una flor que ha poseído mi atención, es una rosa azul, una rosa azul, rosa azul, azul…

 

Frías como piedra caliza de cueva. Entumecidas, casi heladas, sujetando algo entre dedos trabajando en modo pinzas, en ese estado se encuentran mis manos. Ruidos mecánicos, clics y engranajes, y un flujo eléctrico, un zumbido constante e inquietante en plena oscuridad. Por favor, empieza ya el siguiente, me exigen, continua, gritan, queremos más.

 

EL SOÑADOR

 

¿Desde cuándo existen puertas que no pueda atravesar en el siguiente pestañeo? ¿Y porqué hay tantas? Nubes rojizas y oscuras flotando en el techo, paredes angostas y la falta de saber lo que debo hacer, dónde tengo que ir… Alargo mi pierna, ordeno mi pie buscar como un sabueso el siguiente paso; el suelo se quiebra como la tiza y una humareda de polvo blanco cubre mi vista; esto sí, un caída más en mi existencia, suave e indolora. Luzco como un Koori en pleno trance, siento mi desnudez empolvada de blanco, la bruma me guía de nuevo, camino o levito avanzando en esa línea imaginaria que es la dirección siempre correcta; todo vuelve a la normalidad. Veo una luz que silva como un tren a punto de salir.

 

EL GUARDIÁN

 

Página quinientas catorce, los nuevos pasadizos explorados ofrecen volúmenes perdidos de la novela angle. Los calendarios pre-romanos se suman a deidades paganas tan extrañas como los pesos de los gansos, hay varias ilustraciones que mezclan el arte rupestre con figuras humanoides de azul rabioso; ¿Qué tipo de seres poblaron esta parte de la vida? ¿Sigo en la tierra? Añado la coordenada de aproximación, fechas relativas y los sujetos Angles azules, pre-romanos. Mis ojos siguen explorando mientras transcribo lo que observo. Otra esquina en penumbra, ya sé, aquí viene otra de esas tenebrosas páginas de la biblioteca: una estantería llena de volúmenes negros con monos azotadores en sus portadas, knuts de gran tamaño, castigadores, llegué a las llanuras mongolas, extensas como el horizonte marítimo, redondas y bañadas de sangre, tiempos de sacrificio, dolor y saqueo. ¿Volveré a sentir la presencia de los dos turistas?

 

VALERIA

 

Oh, comparto este día perfecto con una corredora que pasa oliendo a lavanda y cúrcuma. Me mira y me sonríe, la saludo con la mano y le enseño mi bonita dentadura; que calidez, que hermosura de primavera. Me levanto y sigo mi paseo por el Edén, hay un gato gris pardo paseando a pocos metros detrás de mí, creo que quiere conocerme, me mira, le sonrío y maula flojo, amable. Ven, sigamos recorriendo este parque tan bello y repleto de vida.

 

 

Unas chispas iluminan unos segundos el libro que tengo entre las manos. Leo:

El Jabberwock muestra su desayuno a su almuerzo aún sin cocer:

 

Huelen los quesos celestes a amapolas verdes,

coliflores salvajes brillan como soles negros,

esa historia empieza debajo de un árbol, viendo pasar el tiempo a prisa,

llegando tarde, hurgando en la madriguera, profundizando en la matemática de la tierra,

Jabberwockie, Jabberwockie, quien es el amo de sus palabras,

ese es el código y sus lombrices,

contadas de tres en tres y de luciérnaga a mosca,

seta sentada y tartas hambrientas,

fuegos del revés, creando árboles,

¡Jabberwock está aquí! ¡Detrás de tí!

 

 

EL SOÑADOR

 

Oigo chapotear, son mis pies pisando charcas, un poco de agua en cada agujero, un paso, la luz sigue lejos, silbando, llamándome. Paredes carnosas dejan entrever huesos sujetando la cueva. Pasó muchos instantes desde que dejé de ver estanterías, libros, Valeria… Oh, Valeria, la luz eres tú, te encontraré, las charcas ganan nivel, ya siento el líquido templado alcanzando mis rodillas. Mis manos están blancas y crecen membranas entre mis dedos, me río y me ahogo un poco, recuerdo que antes no respiraba, grito y continuo, nado, siento el roce, me relajo, casi vuelo, la cueva sigue en forma de túnel hacía arriba y buceo, la luz parece fija, dejó de alejarse y siento su calor; esa es la salida, es la salida, la salida…

 

 

EL GUARDIÁN

 

Vive el tiempo en forma de letras, y yo las cuento, ordeno mientras se burla y me rio y gozo con él. Sé la verdad, por lo tanto no pierdo nada haciendo mi trabajo y sí gano un título, un valor, un número identificativo y un género. Soy un cuento ciencia fantástica, histórica de ficción realista, soy pura tragicomedia narrada en segunda persona y manteniendo mi sonrisa, desde aquí mi escritorio, más allá mi mostrador y miles de millones de espacios más lejos están mis ojos y el resto del infinito universo. Por supuesto, entre una estantería y otra estarán los turistas explorando, solo hay que seguir pasando páginas.

Publicado la semana 22. 01/06/2019
Etiquetas
Música ambiental que genere quietud y misterio , Borges, lógica del sueño, Alicia, espejos, conejos y madrigueras
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