21
Omduart

Un universo compartiéndose XVII

Nonsolidaritas parte 4 (y final)

 

—No vas a llegar porque no estás enferma. Eres un detective en un caso de asesinato sin cadáver. No hay camino, no hay camino, no hay camino.

—¿Eso viene en el cuento? ¿Ya lo habías leído?

—¿Qué pasó cuando Janis entró en el centro médico de Cavadas? No había nadie en recepción y…

—Sí… y un ojo de cristal en la esquina superior de una pared hizo unos ruidos parecidos al colibrí, la nieta Blujas pensó que se comunicaban y no podía entender el lenguaje. ¿Está abierto? ¿Hay alguien que pueda atenderme? Necesito ayuda, dijo Janis, arrastrando con cansancio las palabras, esperando que su viaje terminase pronto, aquí, con una fácil solución. Una voz radiofónica le pedía que se acercase al mostrador y respondiera a un formulario. Un espejo negro borró su rostro y mostró en él una serie de preguntas: ¿Cuántos años tiene tu abuela? ¿Qué comida compra y dónde? ¿Se ha mostrado alguna vez perdida? ¿Cuánto tiempo hace que está enferma? El óculo de vidrio se alargó, como queriendo captar más detalles. Respuestas cortas, claras y sencillas que desembocaron en la aparición de Bic Roche, un hombre andrógeno, con gafas redondas tintadas de azul, sonrió pícaro y poderoso a Blujas desde el otro lado de la mesa. Gracias por tus respuestas y valioso tiempo. Soy Roche, bienvenida a nuestro centro farmacéutico, puedes pasar a la siguiente sala donde te atenderemos con mayor profundidad y personalización. Afirmó enérgico el doctor en medicina. Una puerta se abrió automáticamente y Janis avanzó hacia ella con prevención. Yo solo quería algo que ayudase a Billie, pero cuanto más me acerco a conseguir una medicina, me voy dando cuenta que no sé exactamente que le sucede… Puede que no le ocurra nada, que no sea ningún tipo de enfermedad y… Con todo el respecto que nuestra compañía ofrece, nosotros somos los expertos y sabemos con precisión lo que padece la señora Billie Blujas; es más, conocemos la mejor de las curas para ello; solo deberá tomar eso: capetil para combatir la depresión circulatoria, spidorel para acelerar el pulso y evitar que se relaje demasiado y por supuesto nuestro producto estrella, compulsonil, es un genérico maravilloso. Lo llamamos la trinidad sanadora, no tenemos ni un cliente descontento; quise decir paciente que siga enfermo después del tratamiento, interrumpió Roche las dudas y confianzas de Janis. Lo primero que deberás hacer es abonarte al centro para poder recibir mensualmente un lote con las medicinas que debe tomar, el procedimiento dura seis meses para que sus efectos sean definitivos y no tenga recaídas, piensa que has hecho muy bien en venir ahora, con los síntomas que no has descrito, tenemos la seguridad de que se trata de la primera fase de la enfermedad, aún fácil de revertir. El doctor miró directamente a los ojos de Blujas y pareció que la luz que colgaba en la sala se enfocaba también en iluminar la vista de Janis, sintiendo una gran presión en el corazón, como si lo estuvieran estrujando poco a poco y modificando su latido. La juglar trató de escucharse, como hizo siempre para resolver dudas o superar miedos; ¿por qué cuando tan cerca estaba de lo que vine a buscar siento este pavor horrible? Como si pudiera caerme de un abismo que hasta entonces parecía una llena y segura piscina. Reflexionó. Una flauta dulce sonó en su cabeza… No era una señal común ni clara, la escuchó llegar de lejos, más allá de la Sombra reflexiva, a muchísima más distancia de Pazertera… Habían notas reconocibles que le dictaron un mensaje vital, es hora de regresar, los rincones de la viajera son para caminar y no puedes quedarte, no puedes dormirte, no hay más camino… Unas lágrimas recorrieron las mejillas de Janis y…

 

—¿Estás llorando? Puede que sea hora de abrir los ojos y dejar de leer, el cuento no termina como uno quiere sino como una necesita. Tú. ¿Qué es esa música hameliana? Tú no eres una rata, de biblioteca, de universo… O quizás…quizás…

 

—Relatar cuentos de mujeres fuertes, luchando en un mundo que obliga al cambio sin responder al cómo, ni el porqué. Suenan voces desgarradoras y esa flauta es ahora un banda entera, rock y jazz colorean lo que fue oscuridad y ya te vuelvo a ver la cara… Eres tú, mi fiel soñador, viviendo onírico conmigo en esta torre azuleja, el universo hecho libro, la biblioteca astral…

 

—¿Cómo termina el cuento? Janis ve en el doctor la ambivalencia entre la enfermedad y una flor roja que crece en el hielo. Puede que la medicina se tome de otro modo. Puede que ésta se encuentre en los adentros y se expulse al exterior y eso sea lo necesario, lo preciso. Sonrió educadamente, encontró la salida sin preguntar y cerró la contra portada. La diluida realidad se separó en varias, como siempre hace, y Janis eligió la suya, y Valeria también, y el soñador continuó en su mundo líquido, homogenio e indivisible, viajando, y las letras se esparcieron y se compartieron, una y otra vez.

Publicado la semana 21. 25/05/2019
Etiquetas
https://www.youtube.com/watch?v=xT2UmlUmDQI, Explosions in the sky , Valeria, la caperucita roja, lógica del sueño, Doctor Cavadas, Empresa Roche
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
21
Ranking
2 108 2