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Omduart

Un universo compartiéndose XVI

Nonsolidaritas parte 3

 

—¿Qué habría pasado si Janis no encuentra el señor Elopus? En otros tiempos el bosque La sombra reflexiva debió contener miles de misterios y terrores, ahora hay una agencia de viajes con guías turísticos… Aunque esos sean extraños reptiles sin fin y…

 

—Creo que voy a continuar a pesar de tu constante interrupción y puesta en duda toda la realidad que nos envuelve… Janis alcanzó lo que antes fue un puente de roca y ahora se movía y ascendía en forma de escaleras vivas. Siguió con la mirada el recorrido de esa escalera en movimiento y no alcanzaba el final de la misma. Habían decenas de carteles colgantes rodeando la nueva entrada a Negotrio, modernizado, igual que hizo el bosque que conecta con Pazcertera. La nieta de Lady Day dudó unos instantes pero sabía que no había otras vías y superó la desconfianza con el nuevo medio una vez más. Un paso adelante con sus pies ahora conveniente y temporalmente reconciliados y pum, la vida de los escalones se esfumó, un nuevo anuncio luminoso apareció delante de su rostro que le decía que no estaba identificada, que primero debía registrarse para visitar Negotrio. El cartel se acompañó con una locución que marcaba las instrucciones para dar la información exigida. Por favor, sea usted tan amable de decir con voz clara, alta y templada su edad, nombre, cantidad de dinero disponible y motivo de la visita. Janis, estuvo a punto de negarse cuando de la parte inferior del cartel se abrió una compuerta que expendió unos caramelos envueltos con un papel que decía: Bienvenido a Negotrio, te “corazón” tú. Una pálida paz hizo sonreír con calma recuperada a Blujas nieta, quien regaló toda esa información a la máquina y esta se apartó, las escaleras recobraron su vida y llevaron a rastras y de buena gana a Janis. Conforme se elevaba podía observar todo un planetario publicitario alrededor. Negotrio había crecido y ahora disponía de una variedad casi infinita de productos. Uno de esos anuncios mostraba una cesta con un tarro de miel, dos manzanas, un pan de molde y una botella de vidrio pequeña de leche, imagen con el eslogan de “La tradición del hogar primero”; por algún motivo, sintió una atracción natural hacía eso. Bienvenida, disfrute de su estancia en el mejor centro económico-cultural jamás construido, podrá encontrar todo lo que siempre ha querido tener y miles de otros productos que ni podía soñar que existían. Disfrute y compre todo lo necesario para una vida feliz en Negotrio market. Después de escuchar el mensaje de bienvenida, Blujas se sentió abrumada, música por todas partes, gentes de gran variedad estética transitaba por aquellas anchas calles repletas de tiendas ofreciendo sus artículos. Entre la multitud, destacaban algunas personas metidas en ajustados trajes y con sombreros anchos y vistosos que tenían una ce y una ese atravesada por un rayo en bordado de la ala del sombrero; pero más que verlos se podían escuchar, gritaban con toda la capacidad vocal que tenían animando a los transeúntes a acercarse a sus establecimientos. Los demás los miraban con cierto desprecio, como se tratan a los que abusan de su posición aunque no hagan explícitamente trampas. Había que preguntar a alguien dónde estaba el centro farmacéutico, pero antes de poder decir nada al acercarse a alguien, éste, inició la conversación; ¡Hola, bienvenida! ¿Sabes qué curaría a tu abuelita? Un maravilloso poncho granate cosido ayer mismo por las habilidosas manos de nuestros costureros, no te pierdas esta gran oportunidad, tenemos de más colores si lo prefieres y por menos dinero del que llevas. Espera… Janis interrumpió al vendedor. Y además te regalaremos una estupenda gorra para ir de pesca o tocar tu armónica durante horas bajo el sol sin quemarte. ¡Basta! Gritó la juglar. Yo quiero comprar medicina, todo esto está muy bien pero no es lo que vine a buscar… ¿Podría indicarme dónde encontrar la farma… El vendedor se fue a por otro cliente dando los buenos días y gracias mientras. Con cierto miedo a este extraño pueblo que parece saber todo de ella, Janis siguió observando el lugar y caminando, pensó que no sería tan grande, lo encontraría. Tiendas de alfombras, otras de jarrones, alguna de instrumentos musicales, miles de comida de todo tipo y procedencia; de disfraces, material de construcción, animales de granja, y perfumes… El mercado más variado y extraño que jamás vio. Siguieron asaltándola bruscamente: ¡Venga por aquí bella Janis, no encontrará mejor remedio que nuestros cosméticos, la abuelita Lady Day tan solo necesita disimular sus arrugas y quitarse diez años para recuperar su juventud… No siga, no me interesa. Blujas nieta se dio la vuelta y antes de poder dar un paso otro vendedor se interpuso, le agarró la mano y la estiró hacia su tienda. Entraron juntos, allí vendían algo que no requería muchas palabras, mujeres y hombres semi desnudos sonriendo a Janis le sugerían pasar un buen rato. Ella empezó a enfadarse por la agresiva intrusión y entonces descubrió algo que llevaba con ella desde que pasó el cartel de bienvenida. Un especie de colibrí gris flotaba encima de su cabeza, en cuanto ella se enfadó, ese colibrí chirrió abruptamente, entonces el vendedor bajó la cabeza y le abrió la puerta amablemente. Janis salió, se quedó delante del establecimiento lleno de pósters de chicas, observando ese pájaro gris que emitía sonidos y luces… Al fin se animó a preguntarle: ¿Dónde puedo comprar medicina para mi abuela? El ave zumbó y dijo que en diez minutos caminando realizaría un kilómetro y que a su izquierda estará su destino. El Pájaro avanzó por la calle, manteniendo una corta distancia de Janis y parando cuando ella lo hacía. Las callejuelas se calmaron con cada giro, Blujas leyó el nombre de una de ellas: hipócrates, y el el colibrí gris cantó: Ha llegado a su destino.

Publicado la semana 20. 15/05/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=ikbdildbB-c, The longest journey
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