09
Mr. Nobody

Los zapatos rojos

8:15 

Roberto comenzaba a desesperarse por culpa de los malditos papeles que no lograba encontrar. Había estado buscando desde que Andrea lo llamó, apenas diez minutos antes de las ocho, rogando que encontrara los documentos que estaba segura había olvidado en su casa.  

8.25 

Odiaba esas facetas de Andrea. Es decir, le gustaba mucho y era fácil estar con ella (además obtenía puntos porque nunca le había negado ningún fetiche estando en la cama), pero comenzaba a preguntarse si realmente aquello compensaba el hecho de llegar tarde al trabajo y ser sancionado con retardos de vez en cuando.  

8:30 

¡Maldita Andrea! En definitiva, aquello era bastante. Había pasado casi una hora buscando los malditos documentos que la tonta de Andrea dejó en su casa la última noche que durmió ahí, además ¿no se suponía que lo suyo era únicamente algo casual? Dicho de otra forma, solo sexo y ya... Esto no parecía nada ser solo algo casual, ella poco a poco se había estado adueñando de la casa sin que Roberto terminara de comprenderlo.  

Después de la segunda noche juntos, Andrea dejó en casa de Roberto su cepillo de dientes, a la semana y sin que él se enterara en qué momento lo hizo, un par de pantalones y unas cuantas blusas ya se encontraban perfectamente dobladas y guardadas en un rincón de su closet. Ahora habían pasado meses desde que aquello comenzó y si un extraño entrara a aquel lugar, no tendría duda alguna de que ahí habitaba una pareja, pues los videojuegos que antes tenían un estante para ellos solos, ahora convivían con unos cuantos catálogos de cosméticos, los rastrillos y la pasta de dientes que era todo lo que Roberto necesitaba, ahora debían hacer espacio para las toallas sanitarias, jabones íntimos y acondicionadores (acondicionadores que Roberto con frecuencia confundía con champú) y lo que en otro tiempo había sido su closet, ahora apenas si tenía ropa suya. 

8:50 

Daba lo mismo, ahora solo tenía ganas de caminar lo más tranquilo posible hasta su trabajo sin pensar en la cara que pondría su jefe cuando se enterara que había llegado tarde al trabajo por intentar encontrar unos documentos que ni siquiera eran cosa de su departamento. 

8:52 

Se agachó para buscar debajo de la cama unos zapatos más cómodos, pues si aquel iba a ser un día de mierda al menos prefería sentirse bien con lo que tenía puesto, pero debajo de la cama no había ni un miserable par de zapatos suyos, todo lo que había eran unos condenados tacones rojos de Andrea. 

8:53 

Aquello era suficiente, no podía seguir viviendo de esa manera, era hora de ponerse firme y hacerle saber a Andrea que no podía hacer lo que quisiera sin antes consultárselo, después de todo esa seguía siendo su casa. 

8:54 

Pensándolo bien... aquellos zapatos eran muy muy bonitos.  

8:55 

¿Qué estaba haciendo? 

9:00 

Había un montón de ellos, alguno debía quedarle, tenía que seguir buscando. 

9:25 

Andrea entró a la habitación de Roberto con los documentos en la mano suplicando que no se enojara con ella. Justo en ese momento, Roberto se encontraba masturbándose de pie frente al espejo de media luna que había ahí. Se había pintado los labios de un rojo intenso, sus pestañas ahora tenían una espesa plasta negra y él mismo usaba un vestido carmesí que dejaba ver una de sus piernas, estaba usando los mismos zapatos rojos que había encontrado antes y en el momento que vio a Andrea entrar no pudo evitar correrse tanto, que incluso un poco de semen fue a parar a los pies de ella. 

- Roberto, tenemos que hablar.

- Lo siento... esto... no se volverá a repetir.

- Lo sé. Quiero que te mudes.

Publicado la semana 9. 01/03/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=uAVs0m3Xak4
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