07
Mr. Nobody

Rose Trip

Ella me miró sonriente antes de besarme como nunca antes lo había hecho; ácido. Yo sujetaba sus mejillas mientras sentía sus manos recorrer mi abdomen y un escalofrío recorría mi espalda. Le quité la blusa, me desabotonó el pantalón; exhalé fuerte, pero ella lo hizo aún más. Sentí como se apartaba y abrí los ojos; la vi intentando desabrochar su brasier, la vi moviendo sus labios, pero ya no podía escuchar, la vi sonriendo, pero ya no podía prestarle atención. Estaba perdido. 

Tenía frío y estoy seguro de que grité cuando vi un enorme león rosa salir de su boca. Al principio creí que estaba herido pues de su hocico caía un espeso líquido rojizo brillante, pero pronto me di cuenta de que no era sangre, era algo más. Aquel liquido comenzó a llenar la habitación hasta que estuve sumergido por completo en él, entonces sentí como comenzaba a descender; lento, lento... lento. 

Llegué al fondo y continué acostado hasta que escuché una voz dentro de mi cabeza que gritaba: “Shinji ¡Levántate! Shinji”, pero no podía estar hablándome a mí, yo no era Shinji, yo era... bueno no importa quién era, pero estaba en la nave espacial de mi amigo Lars mientras él me contaba una extraña historia que leía de un libro que tenía una mano con seis dedos como portada. Hablaba de la vez que conocí a Gwen Stacy y como me ayudó a conseguir el sable de Darth Vader para detener a Ganon. Hablaba de la vez que besé a Rouge mientras Jake nos llevaba de paseo por Narnia. Hablaba de la vez que fui un Power Ranger y ayudé a Marinette a pelear contra el Joker. Hablaba... hablaba... de todo. Recogí mi espada del suelo y comencé a correr. Un montón de zombis me perseguían y escuché como Marco y Terma eran devorados; tenía que salir rápido de aquella mansión o sería el siguiente. Recordé que hasta hace poco estaba con... con ella... pero no sabía cómo regresar, por suerte Flowey me dijo que quería ser mi amigo y me guiñó un ojo, luego Heisenberg se me acercó y me dio unas pastillas que me hicieron sentir mejor, recuerdo que me reí y le dije que extrañaba a Malcom. 

Estuve sumergido de nuevo en el líquido rojizo brillante, pero ahora la corriente parecía arrastrarme hacía algún lugar. Nadé con todas mis fuerzas intentando resistirme, pero una enorme ola roja me llevó hasta mi habitación. Ahí estaba ella. Me miraba preocupada y me di cuenta de que había estado llorando. No supe que decir. Me senté y sequé mis lágrimas, ella no me dijo nada, sólo salió de la habitación. Pensé que la había preocupado y que le debía una disculpa. Ella había sido la que propuso la idea, pero yo acepté sin más. Tapé mis oídos con mis manos. Temblaba intentando no llorar de nuevo. Después de todo si soy como Shinji, pensé. 

Publicado la semana 7. 11/02/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=V5YOhcAof8I
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