02
Mr. Nobody

Ofelia

Vine aquí para suicidarme. Pero no me juzgues aún; no estoy loco, no del todo. Aunque ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos que, estoy seguro que ahora somos poco menos que desconocidos. No te preocupes, sé que debes estar ocupada y no pienso aburrirte con la lista de motivos que me llevaron a decidir matarme, pero, si estás aquí es porque te intereso, aunque sea un poco, así que te diré una cosa; acabo de matar a mi mujer. 

¿Por qué me miras así? Ya te dije que no estoy loco y quiero aclarar que esto no se trata de una historia de infidelidad o algo por el estilo. Es sólo que estaba harto, harto de todo lo que ella representaba, verla me producía una especie de... de asco... todo el tiempo tan alegre, tan feliz. ¿Por qué no podía ser igual a las mujeres de mis poesías? Desoladas, absolutas, tristes, efímeras. Tenía que hacer algo. ¿Tú me comprendes verdad? 

Si, si supongo que lo haces. ¿Es decir? ¿Quién si no tú podría hacerlo? Mírate eres toda una mujer ahora. ¿Sabes que en la vida vas a tener que enfrentarte a un montón de monstruos verdad? Pero toma mi consejo, no te dejes intimidar por ninguno de ellos. Demuéstrales quién eres y de que madera estás hecha.  

Creo que estoy desviándome un poco. Cuando la veía, no dejaba de pensar que ese no era el ideal de mujer que yo tenía, el que mis poetas me habían enseñado. Así que un día pensé que tal vez era posible que no supiera nada de poesía en realidad, pero eso no podía ser, Rimbaud, Baudelaire, Verlaine... no... tal vez era verdad... no sabía nada o todo lo que sabía estaba mal.  

Un día vi como un par de ratas peleaban entre sí y una de ellas terminó muerta; era algo hermoso, indescriptible. Entonces comencé a matar animales. Al principio eran sólo arañas y grillos, pero luego maté una paloma y otra más y otra más. Pero ¿sabes? No había nada de hermoso en sus muertes.  

Supuse que tenía que ver con lo simple que era todo. Me refiero a que tomas una paloma del cuello, lo giras un poco, entonces se escucha un “crack” y ya está, no hay más. ¿Dime que de hermoso tiene eso? La rata en cambio había agonizado hasta el final. Un día encontré un perro, era viejo, pero aun así intentó morderme en cuanto sintió el peligro; le di una patada en el hocico y luego le clavé mi navaja un par de veces cerca del estómago. Chillaba y gruñía y yo veía como poco a poco un charco de sangre se formaba a su alrededor ¡era hermoso! Realmente hermoso, hasta que comencé a alejarme y el perro hijo de puta se lamió las heridas. 

Aquello bastó para tranquilizarme por unos días. Ya estaba hecho, había descubierto lo que era el arte, el arte en forma de una muerte hermosa. Pero un día, mi mujer vino a la casa con un periódico; en él aparecía la foto de una mujer censurada, el titular decía que la había matado su esposo y que en aquellos momentos lo estaban buscando. Era un cobarde. Había intentado creado una obra de arte y ni siquiera se hiso responsable. 

Creo que si la imagen no hubiera estado censurada nunca habría matado a mi mujer. Desde ese día, busqué fotos de asesinatos; no sólo de mujeres, ya te dije que no estoy loco, pero si comencé a notar cierto patrón en la manera en que las personas matan a otras personas. Tienen un ataque de irá, luego toman un cuchillo o le quitan el seguro a la pistola, gritan un par de veces más y sin pensarlo realmente hunden el cuchillo en el estómago o presionan el gatillo, luego, cuando se dan cuenta de lo que acaban de hacer se asustan, lloran, algunos se arrepienten, pero todos huyen, todos huyen. 

Así que decidí crear mi propia obra de arte y dicho de más, deshacerme de mi esposa. No te voy a decir como la maté, pero puedo decirte que intenté romper todos los esquemas, hacerlo lento y tomarme mi tiempo, además intenté que ella no se asustara, no me gustaría que el miedo terminara por arruinar mi obra, pero no sé si lo habré conseguido. 

Espero haberlo conseguido, pero tú... mi hermosa Ofelia. Tú no estabas en mis planes. Dime ¿Cómo iba yo a saber que estarías aquí esta noche? - El hombre caminó en dirección al cuerpo de Ofelia que se encontraba cerca de un estanque – Yo no soy un cobarde Ofelia, pero no puedo vivir con la idea de haberte hecho mal. - Se arrodillo junto al cuerpo, le dio un beso en la frente y con una pistola que tenía en la mano, se dio un tiro en la cabeza.

Publicado la semana 2. 09/01/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=Q0ajM7aL-Vc
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