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Mr. Nobody

Kumbala

Me acuerdo, no me acuerdo: ¿qué año era aquel? Ya bailábamos a Pérez Prado y en la televisión pasaban películas de Juan Orol, pero nadie sabía quién era Tongolele. Hasta que una noche se presentó con sus bailes que no habíamos visto y nunca más se bajó del tapanco. Ya veíamos a Tin Tan en el cine y unos hasta empezamos a usar trajes con moño o corbata para parecernos a él, otros seguían vistiendo ranchero y tomando el aguardiente de sus padres, porque querían ser como Pedro Infante. Aquel año nos paramos todos bajo el sol del mediodía para festejar a la bandera y las personas tenían cara de querer acabar pronto y yo veía la cara de Miguel Alemán regresarme la mirada sonriente, desde un poste de luz del que estaba colgada. Ese año entré por primera vez al Kumbala. Íbamos Carlos, Luis y yo en el Cadillac Fleetwood que el papá de Luis nos había prestado y desde que vimos su color verde, apodamos a Luis como el cocodrilo. Entramos al Kumbala y Carlos sacó sus cigarros Raleigh. Fumábamos y pedimos tres tequilas luego tocaron El mambo del ruletero y fuimos a buscar señoritas para bailar. La mía se llamaba María de los Ángeles. Nací en Sonora, pero llevo unos años acá ¿Y qué anda haciendo una señorita tan hermosa como tú tan lejos de su casita? Pues ya vez, me vine a hacerme famosa. Luis nos presentó a Dolores. Llámenme Lola. Y Carlos dijo que no había encontrado a nadie. Pedimos más tequilas y fumamos más Raleigh. Bailamos toda la noche, rápido, lento, más lento y más cerca y yo podía sentir el calor del cuerpo de María. Carlos tomó whisky que un extranjero le ofreció para “Blanquear el gusto de los mexicanos” y después de un rato le reventó la botella de whisky en la cabeza al mismo extranjero por decir que México seguía siendo un montón de puebluchos meados. El hombre le dio un tiro a Carlos en el estómago y tuvimos que llevarlo a urgencias. No supimos donde habían quedado Lola y María. Regresé muchas noches esperando encontrar a María y nunca lo logré, al final supe que se volvió famosa, aunque nadie la recuerde, porque no hay memoria del México de aquellos años. Y a nadie le importa. Todo pasó como pasan los discos en la sinfonola. Sé que María murió hace ya muchos años, pero de no ser así, hoy estaría cumpliendo ciento cinco años.  

Publicado la semana 15. 08/04/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=6ONF6X8mpY8
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